Un fin de semana en el Valle del Silencio: comienza la primavera con un arrebato de colorido

Ven a conocer esta maravilla de la comarca de El Bierzo, en la provincia de León, y deslúmbrate con el estallido de colores que se produce en sus laderas con la entrada de la primavera.

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Alysa Bajenar

El 20 de marzo arrancaron los 92 días de hermosa floración que nos regala la primavera hasta el momento en el que se inaugura oficialmente el verano, el 21 de junio. Un excelente lugar donde contemplar la efervescencia de la vegetación, con paisajes sublimes y uno de los ambientes más inspiradores de España, es el Valle del Silencio, una preciosa vaguada por la que discurre un arroyo que, junto con los riachuelos que fluyen por los valles vecinos, vierte sus aguas en el río Oza.

Caroline Jones / ALAMY

Aunque los más ancianos nos recuerdan que el «Valle de Silencio» - como lo denominan los más arraigados habitantes del entorno – se limita únicamente a unas cuantas centenas de metros que finalizan a los pies de la Cueva de San Genadio, popularmente se ha venido denominando de esta manera a toda una zona más extensa que coincide con parte del territorio que ocupa la conocida como Tebaida Berciana.

La Tebaida Berciana, uno de los retiros espirituales más importantes de Europa

Olivier Guiberteau / ALAMY

Ya desde la época celta, en la que dos de los picos más importantes de la comarca, el Teleno y el Aquiana, eran considerados montañas sagradas, estos parajes se vieron envueltos en un halo de misticismo. Pero fue tras la influencia de Pablo de Tebas – de donde procede el nombre de Tebaida -, un ermitaño de los siglos III y IV que se retiró al desierto de Egipto a meditar durante gran parte de su vida, cuando el fenómeno eremítico – eremita significa «hombre del desierto» -, comenzó a tomar fuerza en estas tierras originando durante varios siglos la llegada masiva de personas que anhelaban un retiro de espiritualidad, buscando el refugio de las inhóspitas cuevas de este rincón berciano e incluso creándose numerosos monasterios.

La Cueva de San Genadio, el origen de la fama del Valle del Silencio

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Siguiendo los pasos del célebre ermitaño del siglo VII, Fructuoso del Bierzo - quién promovió el levantamiento de los primeros monasterios de la zona ante la creciente presencia de ermitaños y habitó varias de las grutas presentes en estas montañas -, otro eremita, Genadio de Astorga, restauró parte de ese legado de cenobios y creó algunos otros, al mismo tiempo que cultivaba su faceta de anacoreta en varias cuevas.

Precisamente una de ellas es la que ha pasado a la historia como el principal rincón de meditación de esta notable figura de los siglos IX y X, a quien se le atribuye la leyenda del nombre del valle; según la tradición, durante uno de sus ejercicios de introspección se habría quejado a Dios por el murmullo de las aguas del arroyo cercano, pues perturbaban sus pensamientos, habiendo sido atendidas sus réplicas y filtrándose su curso bajo tierra en ese punto y apareciendo de nuevo algo más alejado, dando lugar a un sepulcral silencio. En cualquier caso, ya sea por la leyenda o bien por el recogimiento y tranquilidad que se respira en estas hondonadas, el Valle del Silencio hace valer su fama y representa el rincón perfecto para disfrutar de un ambiente de sigilo y sosiego y comprobar la soledad del todo.

Valles coloridos y pueblos cautivadores

Annie Spratt

Tanto el Valle del Silencio como otros aledaños de la Tebaida Berciana, cubiertos de tupidos bosques que aglutinan una gran cantidad de especies, así como de arbustos y plantas menores que estallan en una amalgama de colores durante la primavera, dando lugar a paisajes realmente bellos, son el escenario perfecto en el que se asientan algunos de los pueblos más bonitos de toda la provincia de León. Pueblos construidos a base de piedra y pizarra como Peñalba de Santiago, el más próximo al Valle del Silencio y la Cueva de San Genadio, desde el que poder iniciar la visita a ambos.

Un aparcamiento gratuito situado en uno de los extremos de la villa – donde no pueden ingresar los vehículos a motor -, nos facilita el acceso a la zona; a partir de ahí, todo son sorpresas en este cuidado recodo berciano: calles empedradas, balconadas de madera, ambiente ancestral y la joya de la localidad, la Iglesia de Peñalba, uno de los tesoros arquitectónicos más valiosos de nuestro país. Un magnífico templo del siglo X en el que se mezclan de manera llamativa elementos celtas, cristianos, árabes y visigóticos.

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No debemos dejar escapar tampoco la oportunidad de visitar algunos otros rincones cercanos de la comarca, como la Iglesia de San Justo y San Pastor y la Herrería del pueblo de Compludo; o el insigne y vetusto Monasterio de San Pedro de Montes, en la población de Montes de Valdueza, la construcción más antigua de entre las fundaciones del ermitaño Fructuoso, allá por el siglo VII.