Un fin de semana en Lanzarote

Viajamos a Lanzarote: volcánica, insólita y salvaje a la vez que impresionante. ¿Cómo preparar el fin de semana perfecto? Te lo contamos.

Macarena Escrivá
 | 
Foto: Freeartist / ISTOCK

La más oriental de las Canarias, es también una de las más bellas. Su paisaje eminentemente volcánico sorprende a cada paso ya que fue a principios del siglo XVIII, cuando la isla sufrió una actividad volcánica sin parangón. Por ello, no nos extraña que la comparen con Marte, el planeta rojo, con tierras despobladas, oasis de palmeras y aguas transparentes. Ponemos rumbo a la isla de César Manrique para disfrutar de un fin de semana para recordar.

Playas de belleza sin igual

Una temperatura media de 20 grados durante todo el año, ha hecho que las Canarias se conviertan en el destino ideal de los que quieren escapar del frío. Además, al estar rodeada por la fuerza del Atlántico y dada su orografía volcánica, Lanzarote atesora playas de una belleza sin igual. ¡No sabríamos por cual empezar!

Eloi_Omella / ISTOCK

Los amantes del surf encontrarán su paraíso personal en Famara. Ubicada en el noroeste de la isla y dada su exposición a los vientos, se ha convertido en la favorita por deportistas acuáticos. Seis kilómetros de una playa no menos que majestuosa. Por su parte, los viajeros ávidos de tranquilidad, puede dirigirse a playa de Papagayo, una de las más populares y bellas. Se encuentra al sur de Lanzarote y destaca por su fina arena blanca y sus aguas transparentes donde todo un pantone de azules de despliega ante nuestros ojos.

También merecen una visita otros parajes como las piscinas naturales de Los Charcones, alejadas del bullicio de Playa Blanca, la playa y cala protegida de Caletón Blanco, de arena blanca y agua cristalina o Playa Mujeres, dentro del Parque Natural de Los Ajaches, donde casi medio kilómetro de arena y aguas sin apenas oleaje nos reciben.

Visitas imprescindibles

Lejos de lo que pueda parecer, sí, estamos en una isla, pero su propuesta no solamente se basa en mar y playa. La isla volcánica atesora entre sus fronteras visitas que son ineludibles a cualquier viajero. Es el caso del fastuoso lugar de Los Jameos del Agua. Obra de César Manrique, es un paraje donde naturaleza y hombre caminan de la mano. ¿Cómo? En su origen éste fue un desplazamiento de un tubo por el que había corrido lava antaño y fue allí, dentro de ese tubo, donde Manrique creó un paraje idílico en plena interacción de arte y naturaleza.

fominayaphoto / ISTOCK

Allí encontrarás un lago de agua salada y una deliciosa piscina, todo ello rodeado de fauna y flora típica de las Canarias, como es también el hábitat del célebre cangrejo ciego. Un espacio que sin duda invita a la reflexión y a la instrosprección con uno mismo.

Nuestra siguiente parada es el Parque Nacional de Timanfaya. ¿Alguna vez has tenido la posibilidad de visitar de cerca un volcán dormido? Entonces ahora entenderás la importancia de este parque. Partiendo del centro de visitantes, obra también de Manrique, se despliega ante nosotros un sendero sin vegetación, desnudo, volcánico y de una belleza extraordinaria. Será lo más parecido a caminar por Marte, ya que cuentan incluso, que fue el escenario de prácticas de los tripulantes del Apolo 17. También, en las Montañas del Fuego se inicia una ruta en autobús -guagua canaria- que recorre un trayecto  de unos 14 kilómetros por la Ruta de los Volcanes.

Si continuamos hacia el norte de la isla, es de debida necesidad hacer una parada en el Mirador del Río. Fue en 1974 cuando, una vez más, César Manrique creó una ventana abierta al océano en un enclave estratégico. Desde allí se puede ver la isla de La Graciosa y buena parte del archipiélago Chinijo.

JohanSjolander / ISTOCK

Si lo que queremos es disfrutar de la tranquilidad de los pueblos isleños, debemos ir a conocer la Villa de Teguise, un pueblo con encanto, tranquilo y con arquitectura colonial, que se torna de lo más interesante ya que allí, en sus plazas, tiene lugar el mercadillo popular más importante de Las Canarias. Podrás hacerte con artesanía, cestería y objetos de marroquinería, además de souvenirs gastronómicos como quesos, vinos y elaborados a base de cactus y aloe vera.

Para toda la familia

Las vacaciones son momento de viajar acompañado. Ya sea por amigos, pareja o familias, hemos encontrado el hotel perfecto para todo tipo de público. Se llama Princesa Yaiza y es un resort ubicado a pie de Playa Blanca, un antiguo pueblo de pescadores, con vistas privilegiadas sobre las islas vecinas: Fuerteventura e Isla de Lobos.

Princesa Yaiza

En sus más de 380 habitaciones, encontrarás desde suites y dobles, hasta otras pensadas exclusivamente para la familia, con atenciones para los más pequeños como videoconsolas o un minibar solo para ellos. Si viajas en pareja, lo ideal es reservar un circuito diario para dos en el Thalasso Center Princesa Yaiza y desayuno a la carta en el restaurante gastronómico, el Isla de Lobos. Precisamente la gastronomía es otro de los puntos fuertes del hotel. ¿Te apetece asiático, italiano o unas tapas? Allí encontrarás nada menos que 9 restaurantes cada uno diferente al otro. Los más interesantes son Kampai, un asiático con showcooking en directo, Don Giovanni, donde disfrutar de delicias italianas e Isla de Lobos. Aquí, con vistas al mar, se practica una cocina slow food, con alimentos ecológicos y de cercanía. Todos los últimos sábados de cada mes, se ofrece el menú especial 'Km.0' que se compone de platos elaborados con productos de la cercana finca de Uga, famosa por sus animales, frutas y verduras y sus premiados quesos.

¿Ponemos rumbo a la isla volcánica por antonomasia?