Seis pueblos blancos (casi desconocidos)

Andalucía está salpicada de pueblos blancos. Algunos de ellos son tan conocidos que su sola mención parece conformar la idea estética que tenemos del sur de España.

Manuel Mateo Pérez
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Hay rutas por el interior de la región que nos conducen hasta pueblecitos llenos de encanto, encalados por primavera, que son desconocidos para el gran público. He aquí seis de ellos.

Comares, Málaga. | ISTOCK

Comares, Málaga

Es uno de los pueblos blancos más bellos de Andalucía y en cambio pocos viajeros lo conocen. Su nombre es Comares y forma parte de la treintena de pueblos que conforman la mágica comarca de La Axarquía. Se alza en un cerro altanero y dominador, sobre el resto de municipios. Llegar hasta allí arriba tiene su recompensa. Las viejas calles de trazado árabe, creadas por los andalusíes que en el siglo X desafiaron al todopoderoso califato omeya de Córdoba, conducen hasta bellos miradores que aquí toman el nombre de Balcón de la Costa del Sol. Hay una plaza blanca con un arco de herradura y un camino que trepa hasta los restos del castillo, ocupado hoy por el cementerio donde se diría que los muertos, desde estas alturas, están más cerca del cielo.

Iznájar, Córdoba

Andalucía tiene un inmenso mar interior. Es el pantano de Iznájar, donde se calman las aguas limpias del río Genil que baja de Sierra Nevada y se pierda kilómetros más abajo en el Guadalquivir. El pueblo está coronado por el viejo castillo de Hisn Ashar y por la iglesia renacentista de Santiago Apóstol. Lo que queda a sus pies es un dédalo de calles estrechas, plazas mínimas y balcones que se asoman al valle con sus perfumados jazmines y geranios. Entre ellas se alzan las casas blancas, encaladas por primavera. Iznájar está al sur de la Subbética Cordobesa, casi en el centro geográfico de Andalucía.

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Olvera, Cádiz

Los Pueblos Blancos es la primera gran ruta turística creada en España por los viajeros románticos en los siglos XVIII y XIX. Son famosos Arcos, Zahara de la Sierra, Grazalema y hasta Ronda. Pero pocos se dejan caer por la encantadora villa de Olvera. Desde lo lejos, este pueblo gaditano ubicado a las faldas de la sierra del mismo nombre, se nos antoja un lugar irreal, rescatado de un cuento infantil. Despuntan de entre su trama de casas blancas los campanarios gemelos de la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y el viejo castillo nazarí, rematado por una imponente torre del homenaje, muy cerca de la cual abre sus puertas el centro de interpretación y museo histórico.

Canillas de Aceituno, Málaga

La Axarquía está coronada por un pico que se llama La Maroma. Tiene más de dos mil metros de altitud y constituye el techo de la provincia de Málaga. Observado desde la costa la cumbre es imponente. Conforme nos vamos acercando a ella dejamos a un lado y otro pueblos blancos hasta que alcanzamos Canillas de Aceituno, fronterizo con la provincia de Granada y ubicado en la denominada Sierra de Tejeda. Canillas es un pueblo pequeño, encantador, blanco por todos sus frentes. Posee una iglesia consagrada a Nuestra Señora del Rosario que antes fue mezquita y algunas calles llenas de tipismo, como grabados o estampas románticas pintadas por alguno de los muchos viajeros europeos que decidieron establecer aquí su hogar.

Yegen, Granada

Hay una Alpujarra desconocida donde a principios del pasado siglo vivió el escritor inglés Gerald Brenan. En Yegen escribió ‘Al sur de Granada’, su libro más célebre y en él confesaba hasta qué punto le llamaba la atención aquella arquitectura vernácula, de casas apiñadas la una a la otra, tejados planos de los que emergían chimeneas coronadas por launas, dejándose caer ladera abajo. No ha cambiado la fisonomía de Yegen ni del resto de pueblecitos blancos que conforman las Alpujarras de Granada y Almería. En Yegen las calles estrechas conducen hasta plazas asimétricas donde se eleva un campanario que llama a misa a la caída de la tarde y que advierte del final de la jornada en los campos de frutales que se extienden valle abajo.

Estepa, Sevilla. | ISTOCK

Estepa, Sevilla

La autovía del 92 es como una columna vertebral que une la Andalucía del este con la Andalucía del oeste. A un lado de ella, en la provincia de Sevilla, se alza Estepa, un pueblo blanco grande y populoso, famoso por su repostería navideña que parece desde un altozano frente a la campiña de cereales y olivos vigilar a todo caminante que por ella pasa. Por dentro Estepa es señorial y altiva. Tiene casonas barrocas de mucho empaque, iglesias y conventos del mismo estilo y hasta un castillo en la corona de su cerro que en otro tiempo vigiló estos contornos cuando dos culturas pujaban por hacerse con la Baja Andalucía.