Seis pueblos blancos de la Alpujarra de Almería para pasear en otoño

La Alpujarra de Almería es más desconocida que su hermana de Granada. Pero eso es injusto porque este rincón húmedo de la provincia más al este de Andalucía esconde pueblos blancos llenos de encanto, enaltecidos con iglesias mudéjares y huertas donde germinan las mejores verduras y árboles frutales.

Manuel Mateo Pérez
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Foto: Tomasz Czajkowski / ISTOCK

BAYÁRCAL

Blanco y aterrazado, Bayárcal se eleva por encima de los mil doscientos cincuenta y ocho metros de altura. En días de bruma y frío las nubes quedan por debajo del caserío, creando lo que los vecinos dan en llamar la boria bayarquera. Los alrededores del pueblo están salpicados de huertas y campos de frutales. Es la puerta de entrada a la blanca Alpujarra de Almería, hermana de la de Granada.

Vista de Bayárcal, región de Alpujarra, España. | Tomasz Czajkowski / ISTOCK

PATERNA DEL RÍO

Paterna del Río posee cuatro barrios, fruto de su disposición medieval. En tiempo de los árabes la ciudad trazó calles y plazuelas mínimas que aún han derivado en el nombre de Barrio Alto, Barrio de Enmedio, Fuente del Castaño y Barrio de los Castillos. Un puñado de arroyos alimenta al río Paterna, cuya pendiente, superior al veinte por ciento, ha cincelado un valle encajonado, con forma de uve.

Provincia de Almería, Andalucía, España. | Jasmina976 / ISTOCK

LAUJAR DE ANDARAX

Laujar de Andarax se eleva a casi mil metros de altura. A sus espaldas encuentra el Parque Natural de Sierra Nevada y justo enfrente tropieza con la serranía de Gádor, el último obstáculo antes de dejarse caer al quieto Mediterráneo. Rodeada de una abrupta naturaleza, la población presume de poseer idílicos paisajes. Su mosaico vegetal es similar al de otros pueblos de la Alpujarra granadina. Aquí, en este rincón de la Almería más húmeda crecen olivares, parras y una nutrida huerta.

Río Andarax con hojas otoñales. | ser-y-star / ISTOCK

FONDÓN

A un lado de la carretera paralela a las aguas del río Andarax que buscan en su descenso paisajes más yermos se halla Fondón. La villa tuvo un pasado árabe, pero cuando fue tomada por los cristianos asumió más que cualquier otro pueblo vecino su nueva adscripción cultural. Fondón es un pueblo hilvanado en torno a un interesante conjunto monumental presidido por la iglesia parroquial. Alrededor de la plaza principal de la villa se alza el templo y su esbelto campanario rematado por decoraciones barrocas.

Vista del pueblo Fondón. | ser-y-star / ISTOCK

OHANES

Ohanes se encuentra al final de una tortuosa carretera, sobre un repecho en el monte que permitió establecer viviendas dispuestas en torno a un trazado árabe. El caserío reposa sobre las terrazas en las que crecen los cultivos de vides. La configuración de la villa exige subir y bajar por calles empinadas entre las macetas que cuelgan de las viviendas que hablan de su pasado mudéjar. Blancas casas y plazas pequeñas adornan sus barrios viejos. La iglesia del pueblo fue construida a finales del siglo XVI.

Villa de Ohanes de Almería. | SalvadorGCubells / ISTOCK

CANJÁYAR

Desde Canjáyar el desierto queda a un salto. Se podría decir que este pueblo marca la frontera entre la Almería húmeda y la Almería seca. Su arquitectura sigue perteneciendo a los pueblos de la Alpujarra. Las casas son bajas y blancas, y se sustentan unas encima de otras, recostadas sobre una ladera suave a cuyos lados se alzan árboles frutales que imprimen un tono de verdor en el paisaje seco y azafranado. Canjáyar tiene una iglesia consagrada a la Santa Cruz.