Seis paraísos vírgenes (y cercanos) de España

Los archipiélagos de las Canarias y las Baleares pueden presumir de algunas playas y calas aún vírgenes. Ya en la península, el País Vasco, Girona y Cataluña también ocultan tesoros salvajes, en los que bañarse rodeados de pinos o en la desembocadura de ríos.

María Escribano
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Foto: FotografieLink / ISTOCK

Playas de Fuerteventura

En los más de 1.500 kilómetros de costa de las Canarias hay lugar para más de 500 playas, entre las que también se encuentran, por supuesto, bahías vírgenes. Una de ellas es la de Concha de Lobos en Fuerteventura, una playa situada en el islote de Lobos a 10 minutos a pie del embarcadero que enlaza con Corralejo y a poco más de 15 minutos del puertito de Lobos. Su forma semicircular y la protección que le da su bahía contribuyen a la transparencia de sus aguas.

Concha de Lobos en Fuerteventura | rusm / ISTOCK

Otra playa virgen que se suele llevar todos los reconocimientos en Fuerteventura es la de Cofete, una de las más salvajes, con menos desarrollo urbano y mayores dimensiones de todas las Canarias. Situada en el norte de la península de Jandía, al sur de la isla y dentro del Parque Natural de Jandía, a lo largo de sus 12 kilómetros la sensación de libertad es total. Protegida por el macizo de Jandía, las montañas más altas de Fuerteventura, se puede recorrer en un 4x4 y se recomienda siempre subir al Mirador Degollada Agua Oveja, a 230 metros de altura y desde el que se observa la mejor panorámica de la playa... y de la furia del Atlántico.

Playa de Cofete, Fuerteventura | Lukas Bischoff / ISTOCK

Playa de Bujarén, La Palma

El Atlántico baña también la playa de Bujarén, en la isla canaria de La Palma. Es uno de los destinos vírgenes para intrépidos, ya que se accede a ella por un peligroso acantilado no apto para personas con vértigo, y cuentan que pocos son los residentes que han pisado su arena volcánica. La encontramos en la localidad de Garafía, al norte de La Palma, y por suerte para los que tienen miedo a las alturas, también se puede acceder a ella por barco. Si se opta por descender a pie, en el camino uno se encontrará con numerosas y fotogénicas tabaibas, una planta autóctona, y una vez en la playa se recomienda tener cuidado con el oleaje.

Playa de Bujarén, La Palma | Juan_Algar / ISTOCK

Playa de S'Alga, Formentera

Ponemos rumbo a las Baleares para buscar una playa virgen en s’Espalmador, una isla al norte de Formentera que se estira hasta casi tocar el sur de Ibiza. En ella se encuentra el Racó o Platja de s’Alga, una playa paradisiaca y virgen de un kilómetro de longitud que forma una ensenada semicircular con un extenso sistema de dunas custodiándola. Entre sus atractivos está el poder terapéutico de sus baños de lodo sulfuroso.

Playa de S'Alga, Formentera | LUNAMARINA / ISTOCK

Las pocas huellas dejadas por el hombre en la zona son Sa Torreta, una atalaya defensiva construida durante el siglo XVIII, y una casa payesa. El acceso a Racó de s’Alga solo se puede hacer en barco; hay barcas que realizan el trayecto diariamente desde el puerto de La Savina, con escala en la también paradisiaca playa de Illetes.

Playa de Ogeia, Bizkaia

 La costa oriental de Bizkaia es el hogar de una de las playas salvajes más apacibles del País Vasco, la playa de Ogeia. Compuesta de piedras y arena, llama la atención por un peculiar fenómeno geológico denominado flysch, rocas calizas y areniscas en láminas que se alternan con otros materiales como la arcilla. Surfistas desafían sus olas y submarinistas se sumergen en sus aguas, que hacen crecer o decrecer su orilla en función de la pleamar y la bajamar.

Playa de Ogeia, Bizkaia | Unaihuiziphotography / ISTOCK

Playa de Xilloi, Lugo

Si muchos se refieren a Rodas como el Caribe de Vigo, la playa de Xilloi en O Vicedo le roba el calificativo al ser conocida como el Caribe de Lugo. Con forma de concha, oleaje tranquilo y área de dunas, Xilloi es una playa abrigada y con vistas al puerto de Bares y a la ría de O Vicedo, que divide las provincias de A Coruña y Lugo.

Playa de Xilloi, Lugo | Alberto Carrera / ISTOCK

O Vicedo, que recientemente ha recibido premios por promover proyectos de turismo sostenible, es uno de los municipios pertenecientes al geodestino Mariña Lucense, a la Galicia verde que se asoma al Cantábrico, y su playa de Xilloi forma parte de estos cerca de 100 kilómetros de costa salpicada de maravillas naturales. Con plantaciones de eucaliptos y pinos alrededor, junto a ella corre un riachuelo también apreciado por los bañistas. Galardonada con bandera azul, está integrada también en la Zona Especial de Protección de Aves de A Mariña Occidental.

Playa de la Pletera, Girona

La Gola del Ter, en Girona, es un lugar atractivo gracias a la desembocadura del río Ter, de alto interés natural y a la que se puede llegar a pie o en bicicleta por rutas aptas para todos los públicos. La Gola y la playa de la Pletera forman un único espacio de playa salvaje reconstruido recientemente con el proyecto Life Pletera, que ha recuperado una marisma de gran valor medioambiental que fue urbanizada parcialmente a finales de los 80.

Además, es una muestra de la vegetación de playa y de comunidades de marisma, muy escasa en la costa catalana: hay salicorniares y juncales. También es refugio de aves acuáticas. En la Pletera, el bañista puede disfrutar de casi dos kilómetros de playa en la parte más tranquila y bonita de la zona, sin viviendas alrededor y rodeado de dunas y lagunas.