Seis lugares de la Tierra donde el horizonte se escribe con mayúsculas

Descubre los paisajes infinitos más asombrosos del planeta

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Brian Evans / ISTOCK

Existen alrededor del mundo espacios donde el horizonte no es más que una línea en la lejanía, donde la sensación de inmensidad supera nuestras acostumbradas miradas a las distancias cortas y las medidas a escala humana. Quizás, los primeros lugares que se nos vengan a la cabeza al hacer un recorrido por el planeta sean La Pampa, en América del Sur, y el Serengueti, en África, dos asombrosas extensiones cuyos nombres, en las lenguas nativas, ya cuentan con ese significado de “llanura” o “llanura sin fin”. Pero más allá de estos ejemplos, existen a lo largo y ancho de la Tierra otros paisajes infinitos que, a buen seguro, nos conectarán con la naturaleza.

1. El cráter Barringer (Estados Unidos)

Conocido popularmente como “Meteor Crater”, es el resultado del impacto de un meteorito sobre la superficie de la Tierra hace 50000 años.

A pesar del reducido tamaño del meteorito – tan solo 50 metros -, el resultado fue un hueco de más de un kilómetro de diámetro y 170 metros de profundidad, que hoy en día se localiza en mitad de una vastísima planicie completamente desierta de vegetación.

Vista de pájaro del cráter Barringer, en Estados Unidos
Vista de pájaro del cráter Barringer, en Estados Unidos | StephanHoerold / ISTOCK

Ubicado en Arizona, a mitad de camino entre la ciudad de Flagstaff y el Parque Nacional del Bosque Petrificado, es uno de los puntos más impresionantes del sur de los Estados Unidos.

2. La estepa de Hulunbuir (China)

Las grandes praderas americanas tienen su homólogo en las estepas asiáticas, encontrando los casos más representativos en China y Mongolia. Precisamente en Mongolia Interior, una de las regiones autónomas chinas, se localiza una de las más genuinas, la estepa de Hulunbuir, representando con su tamaño la cuarta mayor extensión del mundo de este tipo.

Estepa de Hulunbuir, China
Estepa de Hulunbuir, China | fzant / ISTOCK

Origen de las principales etnias nómadas de este sector de Asia, es la porción de estepa más auténtica de China, donde el estilo de vida de los mongoles aún se conserva en consonancia con la vida de los caballos, bueyes y ovejas, los verdaderos protagonistas de esta parte del planeta.

Aquí, las tierras se proyectan hacia el horizonte con el manto de los pastizales y la imagen de las yurtas salpicando el paisaje, creando una realidad completamente ajena a la vida sedentaria.

3. El mar de Frisia (Países Bajos, Alemania y Dinamarca)

Tal vez pueda extrañar la presencia de un mar en esta lista, pero no hay que dejarse engañar por el nombre. En efecto, se trata de un mar que baña las costas de Países Bajos, Alemania y Dinamarca, pero tiene una característica muy especial: dos veces al día, coincidiendo con las mareas, se retira varios kilómetros, quedando al descubierto el fondo marino y una enorme planicie, permitiendo realizar largas caminatas sobre él – lo que localmente llaman el Wadlopen -.

Pájaros sobrevolando el Mar de Frisia
Pájaros sobrevolando el Mar de Frisia | eurotravel / ISTOCK

Reserva de la Biosfera de la Unesco, este mar que oscila en su anchura entre los 5 y los 30 kilómetros, es en realidad lo que se conoce como “llanura de marea”, un humedal costero de gran importancia biológica.

4. Sand Hills (Estados Unidos)

Las Grandes Llanuras de Norteamérica ocupan una superficie de 2600000 kilómetros cuadrados, ocupando una extensión que va desde Canadá hasta el sur de los Estados Unidos.

Dentro de esta inabarcable área es donde nos encontramos las famosas praderas con bisontes pastando, una de las imágenes más icónicas de la franja central del continente norteamericano. Pero también nos topamos con pastizales completamente atípicos que constituyen paisajes bellísimos de una amplitud asombrosa.

Bisonte en Estados Unidos
franckreporter / ISTOCK

Este es el caso de los pastizales mixtos de Sand Hills, que ocupan una buena parte del estado de Nebraska, un curioso ecosistema terrestre formado por dunas de arena recubiertas por pastos, que han sido aprovechados para el consumo del ganado desde finales del siglo XIX.

Una enorme superficie, con miles de ondulaciones, que fue declarada Monumento Nacional en 1984.

5. La costa de Las Landas (Francia)

Al sudoeste del país galo encontramos el departamento de Las Landas, un territorio de la Nueva Aquitania que cuenta con el bosque artificial más extenso de Europa Occidental. Un mar de pinos de un millón de hectáreas en el que también cohabitan algunas otras especies arbóreas.

Costa de Las Landas, Francia
Costa de Las Landas, Francia | Andreas Ummenhofer / ISTOCK

Tras este telón de fondo vegetal aparece la costa de Las Landas, una franja de algo más de cien kilómetros que presenta un interminable arenal solo interrumpido por la desembocadura de los ríos que vierten sus aguas en esta porción de Francia.

Una playa infinita imposible de abarcar en su longitud, con el aliciente de estar flanqueada igualmente por la inmensidad del mar y del bosque de pinos.

6. Salinas Grandes (Argentina)

Unos de los paisajes más deslumbrantes del mundo son los salares, esas extensiones interminables fruto de la evaporación del agua de algunas cuencas. Desde el inconmensurable y célebre salar de Uyuni, en Bolivia, el más grande y a mayor altitud del planeta, pasando por otros famosos ejemplos como el salar de Bonneville en Utah (Estados Unidos) o los también espectaculares salares de Chile o Argentina, no dejan de cautivarnos estos paisajes.

Salinas grandes, Argentina
Salinas grandes, Argentina | carlosalvarez / ISTOCK

Precisamente en Argentina, en la provincia de Jujuy, es donde se ubica Salinas Grandes, un magnífico salar situado junto a la quebrada de Humahuaca. Con sus 212 kilómetros cuadrados, a una altitud superior a los tres mil metros sobre el nivel del mar, es el cuarto salar más grande de Sudamérica.