Seis lugares monumentales de la Alhambra que no puedes perderte

La Alhambra de Granada es uno de los monumentos más deslumbrantes de la historia de la humanidad.

Manuel Mateo Pérez
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El conjunto monumental fue edificado por la última dinastía árabe que habitó la península. He aquí seis de sus hitos más importantes.

La torre de la Vela

La torre de la Vela es uno de los símbolos imperecederos de la Alhambra de Granada. Mide más de 26 metros y se enfrenta como un mascarón de proa a la ciudad que tiene a sus pies. Sus cuatro plantas tenían carácter residencial y en su plataforma se alza una espadaña que hasta 1840 ocupaba uno de los ángulos de la atalaya. La campana fue fundida en 1773 y su tañido ha protagonizado algunos de los momentos más importantes de la historia de la ciudad. La campana ha marcado los turnos de riego de la vega, ha llamado a rebato en momentos de peligro y ha conmemorado fechas históricas como la del 2 de enero de 1492, día en que Isabel y Fernando entran por vez primera en Granada.

Mexuar

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El Mexuar es la zona más antigua de los palacios nazaritas. Se cree que fue edificado en tiempos de Isma’il (1314-1325), aunque existen certezas de ampliaciones bajo los gobiernos de su hijo Yusuf I y su nieto Muhammad V. En el centro del Mexuar se alzan cuatro columnas de mármol formando un cuadrado perfecto. Las columnas están rematadas con capitales nazaríes que soportan el peso de cuatro ménsulas decoradas con mocárabes. A su vez las ménsulas soportan el peso de tallados dinteles que al parecer sostuvieron ventanas con celosías por donde se filtraba la luz.

El palacio de Comares

El palacio de Comares fue durante los más pujantes años del gobierno nazarí el epicentro del poder político y social de un reino predestinado a la desaparición. Lo mandó construir el rey Yusuf I como sede de su trono, aunque fue su hijo Muhammad V quien firmó algunas de sus más sobresalientes dependencias. Comares es un espacio clásico, cuya arquitectura evoca los patios griegos y romanos. Fue erigido en un tiempo en que la cultura hispano árabe se desarrolló de tal forma que eclipsó a cuantas competían en las tierras cristianas del norte. En él se extiende el patio de Arrayanes y la torre de Comares, solio del sultán.

El patio de los Leones

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El patio de los Leones fue construido por el más justo y sabio de los reyes de la dinastía nazarí. Bajo el gobierno de Muhammad V, el arte hispano árabe alcanzó su éxtasis. Si el palacio de Comares representó un hito en la historia del arte andalusí, el patio de los Leones significó el periodo barroco y naturalista de aquél, momento tras el cual entró en decadencia y acabó por desaparecer para siempre tras la conquista del reino de Granada en 1492. La fuente de los doce leones, los dos cenadores en los extremos y las cuatro salas que lo rodean lo convierten en uno de los hitos monumentales más importantes de la humanidad.

La torre de la Cautiva

La torre de la Cautiva lleva sobre sí el peso de otra leyenda. Cuentan que en ella vivió la esclava Isabel de Solís, favorita del rey Muley Hacén, padre de Boabdil. La torre fue construida en 1340, en tiempos de Yusuf I, y se sitúa sobre el camino de ronda. Un pasadizo acodado da paso a un pequeño patio interior revestido por algunas de las más bellas yeserías de la Alhambra. Un doble arco, de cuyo intradós cuelgan bellos mocárabes, da acceso al salón principal. Su planta cuadrada luce en sus tres caras salientes camarines abiertos en el espesor de los muros.

El Partal

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A la sombra de la torre de las Damas se extiende una galería de cinco arcos cubierta por una armadura de madera. A sus pies hay un estanque rectangular que refleja la portada, la torre y el cielo. El Partal es un espacio abierto y luminoso, constituido por un conjunto de jardines escalonados, diseñados a principios del siglo XX por el arquitecto y conservador de la Alhambra Leopoldo Torres Balbás. Al lado de la torre de las Damas se alzan tres casas árabes, fechadas en el siglo XIV, bajo el gobierno de Yusuf I, en una de las cuales existen pinturas murales descubiertas en 1905 que constituyen uno de los pocos ejemplos de iconografía en la cultura árabe.