Por los secretos y mágicos encantos de La Bureba

Es una comarca mítica, oculta, desconocida, a trasmano pero bella a rabiar, y sobre todo, es perfecta para una escapada sorprendente. Al norte de la provincia de Burgos, La Bureba está cuajada de secretos, de salinas, de páramos, de castillos encantados, de cascadas y ríos, y de naturaleza imposible. Es tierra del medievo, y cuna de uno de los iconos mundiales del naturalismo y el ecologismo, Félix Rodríguez de la Fuente. Quizá, al igual que él, escuches el aullido de los lobos.

Irene González
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Foto: Salima Senyavskaya / ISTOCK

Es un viaje alejado del mundanal ruido, y de las vías más transitadas. Cualquier camino de La Bureba incita a detenerse para disfrutar de sus paisajes, sus ríos y montañas, de sus cascadas, y de sus páramos infinitos. Un recorrido por los principales escenarios naturales y urbanos, de la tierra burgalesa donde nació, y recorrió, el pionero del medioambiente Rodríguez de la Fuente. Es la Castilla más pura y calma, cuajada de pueblos que se mimetizan en el paisaje.

Oña.es

Es una llanura inundada de campos de cereal, de verdes y amarillos, de montañas, de las más bellas puestas de sol, y de piedras antiguas. Si hay una comarca sublime y desconocida, esa es La Bureba. Azorín la definió como, el corazón de las tierras de Burgos, y sin duda, este corazón es una de las regiones naturales más bonitas de España. Los primeros secretos se encuentran en la ciudad de Briviesca, a la que la madre de Alfonso XIII otorgó en tiempos, la categoría de ciudad, y hoy es la capital de La Bureba. Cuajada de casas palacio, no hay que perderse la de Los Torre, la de los Martínez España-Ordoño Rosales, la de Los Salamanca, y el palacio de los Soto Guzmán. 

El Conjunto de Santa Clara, del XVI, con Iglesia, Monasterio, Casa solariega y Hospital, fue fundado por doña Mencía, y es Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural. Callear por Briviesca en busca de sus iglesias, hospitales, colegiatas y los rincones de su Ayuntamiento, supone una auténtica delicia. Desde Briviesca, el núcleo más grande de La Bureba, es obligado detenerse en Salinillas de Bureba para ascender al Santuario de Santa Casilda, del siglo XVI. En su altar mayor duerme la Santa de las Rosas, la Patrona de La Bureba.

Y cerca está Aguilar de Bureba, donde conocer la Iglesia Románica Santa María la Mayor, resulta imprescindible. Poza de la Sal, una encantadora villa medieval enriscada en la ladera de una sierra, supone una sorpresa inesperada. Declarada Conjunto Histórico Artístico, su castillo encaramado sobre una colina, su muralla medieval, sus históricas salinas Bien de Interés Cultural, sus estrechas calles adoquinadas, sus casas del medievo, su páramo, y su entorno natural, son una de las estampas más bellas del país. 

Aguilar de Bureba

Aquí nació Félix Rodríguez de la Fuente, el precursor del medioambiente, la ecología, la fauna y la protección del ecosistema. Oña es otra villa sacada de un cuento de caballeros y princesas. Posee una de las juderías medievales más bellas del país, y unas escaleras y callejones que trasladan a la Edad Media. Su monasterio de San Salvador, con muros majestuosos, y un sensacional claustro gótico, merece por si solo, esta aventura por La Bureba. Mas adelante se eleva Frías, una de las poblaciones más atractivas de toda España.

Oña.es

Es uno de esos conjuntos con encanto, donde el tiempo se detuvo hace muchos siglos, y donde perderse por sus calles, es una auténtica delicia. Su puente fortificado, con una gran torre central, es un portento de belleza. Por su base, de época romana, cruzaba una estratégica calzada romana. Y por fin, la pequeña y hechicera Tobera, uno de los parajes con más encanto de toda la comarca. Posee bellas cascadas originadas por surgencias que brotan del Molinar. Este modesto río, que atraviesa los montes de los Obarenes, divide en dos a Tobera y crea una estrecha garganta, de inimaginable esplendor. 

Briviesca

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Briviesca, la capital de La Bureba, se levanta en los márgenes del río Oca. Pasear por sus calles, rincones y su Plaza Mayor con su templete, es una delicia. El Palacio de Soto Guzmán, la Iglesia de San Martín, el Convento renacentista de Santa Clara, y sus señoriales casas, hablan del esplendor de esta hermosa Villa burgalesa. La capital de la comarca posee seductores espacios verdes, como el Paseo de la Taconera. Y vistas panorámicas de infarto, como las que ofrece el mirador del Monte de los Pinos

Poza de la Sal

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Poza de la Sal, con sus aires medievales, y presidida por su potente castillo, es una villa de cuento. El castillo de los Rojas, del IX, elevado sobre el valle del arroyo Torca Salada, es un tesoro desde el que contemplar un nocturno mar de estrellas. La villa se disfruta caminando por sus adoquines y dejándose llevar entre sus maravillosas edificaciones como la iglesia gótica de San Cosme y San Damián, el Ayuntamiento del siglo XVIII, la Casa de la Administración de las Salinas, y su fabulosa muralla. Y, por supuesto, la Plaza Vieja y la Plaza Nueva, donde es fácil imaginarse a los vecinos del medievo, comprando en el mercado. En la Calle Mayor se puede visitar la casa natal de Rodríguez de la Fuente.

Oña

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La villa condal de Oña se asienta en un paraje accidentado, en el fondo de un valle que se estrecha hasta formar el desfiladero de la Hoz de la Horadada. Nació como fortificación estratégica, y alcanzó su máximo esplendor en el 1011, a partir de la fundación del sensacional Monasterio de San Salvador de Oña. Y solo por su visita, hace que merezca la pena trasladarse hasta aquí, desde cualquier punto del mundo. Además, de por su bella judería medieval, sus casas blasonadas, y sus palacetes.

Frías

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Frías es, la ciudad más pequeña de España, y una de las más bonitas de todo el país. Situada sobre el pico más alto del Parque Natural Montes Obarenes, desde las almenas de su castillo se divisan infinitos páramos, de los que no se alcanza a ver el fin. Aquí el Ebro es poderoso, al igual que su Puente Medieval de arcos románicos, uno de los más hermosos que se puedan cruzar. Sus empinadas calles de estructura medieval, los restos de su recinto amurallado, el barrio de la Judería, el conjunto de casas colgantes, y su castillo de los Velascos, del XII, guardan grandes secretos de Castilla, jamás revelados.

Tobera

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En el extremo alto de la aldea de Tobera, aparece la magia aglutinada en la ermita de Santa María de la Hoz, el Santuario del Cristo de los Remedios, y el puente medieval sobre el Molinar. Y todo ello, rodeado por paredones montañosos cubiertos de verde vegetación. La Ermita de Nuestra Señora de la Hoz, del XIII, y de dimensiones considerables, posee un pórtico de tradición románica con grandes arcos de medio punto, que se convierte en un mirador celestial. Al parecer, esta hermosa ermita, servía como hospedaje para los peregrinos que caminaban hacia Santiago. Las increíbles cascadas del río Molinar que surcan las calles de Tobera, son todo un espectáculo.