Taormina, la joya de Sicilia

Descubre el más bello balcón sobre el mar Jónico en la siempre fascinante Sicilia.

Noelia Ferreiro
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Foto: gappino / ISTOCK

Fue uno de los rincones que quedaron en la retina de Goethe en su viaje de inspiración por Europa. Algo que en nada extraña cuando uno llega a este recóndito paraje y se detiene a observar la panorámica del teatro grecorromano bajo la sombra de los cipreses y las higueras, con la cavea excavada en la roca, el mar Jónico de fondo y el Etna con su silueta humeante en el horizonte. También otros escritores sucumbieron después a sus encantos como Truman Capote, Tenessee Williams o Thomas Mann. E incluso estrellas del cine como Greta Garbo o Cary Grant lo convirtieron en su lugar de descanso.

Mar Jónico desde Taormina, Sicilia. | alxpin / ISTOCK

Taormina, la ciudad trazada de coquetos palacios y encantadores jardines, la localidad que exhibe el aspecto de un burgo medieval con alma, colores y perfumes mediterráneos, encarna una de las postales más recurrentes de Sicilia desde su privilegiada posición de balcón natural sobre el mar, cerca del estrecho de Mesina, allí donde la isla está más próxima al continente.

El mencionado teatro griego es su símbolo indiscutible, el lugar más fotografiado por ese desfile continuo de pretendientes que acuden a este lugar para vivir una sobredosis de belleza. Erigido por los griegos en el siglo III a. de C. y transformado después por los romanos, quienes desarrollaron aquí sus luchas de gladiadores, hoy es el escenario de conciertos de música clásica, obras teatrales, óperas líricas y demás espectáculos enmarcados por una escenografía única.

Teatro helenístico de Taormina, Sicilia. | gappino / ISTOCK

Pero la que fuera por un periodo breve la antigua capital siciliana tiene, más allá de esta reliquia clásica, un sorprendente corazón de piedra que da comienzo en la Puerta Messina para recorrer interesantes monumentos como el Palacio Corvaia, la Iglesia de San Pancracio y la catedral o el llamado Duomo de San Nicolo. Todos ellos, flanqueados de pintorescas callejuelas repletas de flores por donde se pierden los turistas que consiguen escapar al bullicio del Corso Umberto I. Esta calle, la más comercial, es una sucesión de tiendas de artesanía y cafés con terrazas donde es común tomar un granizado de limón con la típica cassata siciliana o una copa de vino con denominación de origen de la provincia.

Palacio Corvaia en Taormina, Sicilia. | efesenko / ISTOCK

Por todo ello y por su clima agradable durante todo el año, Taormina está considerada uno de los rincones más bellos de Europa, un secreto a voces donde dejarse llevar por los más sencillos placeres. Como el de darse un chapuzón en la Isola Bella, la pequeña isla unida a la bahía por una lengua de tierra sólo visible con la marea baja. El agua es tan cristalina que un simple baño en la orilla con gafas y tubo permite contemplar peces de colores a los mismos pies de la ciudad, bajo las huellas de todas las civilizaciones que han pasado por el lugar y con la presencia centinela del volcán más temperamental de Italia.

Isola Bella en Taormina, Sicilia, durante el verano. | bdsklo / ISTOCK

También su gastronomía, servida a menudo al aire libre en terrazas que miran al mar o en recoletos jardines flanqueados de limoneros, es otro motivo por el que vale la pena descubrir esta ciudad. Una gastronomía a base de pescado fresco, presidida por un excelente aceite de oliva extra virgen y rematada por un típico helado al más puro estilo de los locales.

Plato típico italiano de fruta confitada y mazapán. | tostphoto / ISTOCK

Sicilia, que exhibe mil razones para enamorarse, tiene en Taormina su símbolo más poético (y turístico). Un "paraíso en la Tierra", como definió Goethe a este paraje suspendido entre el mar y el cielo que es un espectáculo en sí mismo.