Santo André de Teixido, para los vivos... y los muertos

Hasta aquí llegó el apóstol San Andrés y le prometieron un santuario por haber ido a parar al fin del mundo. El templo lo ocupa todo en esta aldea, de obligada visita si uno no quiere pasarlo mal el día del Juicio Final.

 

Silvia Roba
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Prohibido matar insectos, perseguir culebras y pisar cualquier otro animal que se arrastre por los suelos. Puede que sean la reencarnación de aquellos que no pudieron visitar uno de los santuarios más venerados de toda Galicia. Existe un dicho popular que así reza: “A San Andrés de Teixido va de muerto quien no fue de vivo”. Así que, para cumplir la tradición, hay que visitar el lugar con las romerías oficiales —viernes, sábado y domingo de Pentecostés, 24 de junio, entre el 16 de agosto y el 9 de septiembre, el tercer viernes, sábado y domingo también de septiembre, el 29 del mismo mes y entre los días 27 y 30 de noviembre—, aunque cualquier otro día le valdrá al santo.

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Eso sí, conviene cumplir las costumbres locales: depositar una piedra en cualquiera de los milladoiros de la zona, encargadas de hablar por nosotros en el Juicio Final para dejar claro que visitamos la iglesia, y, después, beber agua de la fuente de los Tres Caños. Es en este momento cuando tendremos que pedir un deseo, que solo se cumplirá si no se hunde la miga de pan que arrojemos al agua.

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En pocos lugares como este uno se siente de verdad imbuido por la magia de un paisaje y de un escenario tan mítico pero real. Para encontrarlo hay que ir hasta el municipio de Cedeira y atravesar después la sierra de A Capelada. Y si se quiere encontrar pareja, aquí crece la hierba de enamorar; solo hay que guardar un poco en el bolsillo de la persona que en silencio se ama.

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Se cree que con anterioridad a la iglesia actual había un monasterio, erigido en el lugar al que fue a parar San Andrés, el apóstol cuya embarcación chocó contra las rocas y se quedó convertida en piedra en un día de tormenta.

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El santuario actual es un templo gótico, de estilo marinero, cuyas partes más antiguas son el ábside y la puerta lateral, compuesta por un arco que debió de servir de acceso principal entre los siglos XV y XVIII. El retablo mayor tiene un cierto estilo barroco, igual que la imagen del relicario, que contiene un hueso del apóstol. Subir y bajar las costas (cuestas) del pueblo y comprar algún recuerdo es algo que hay que hacer antes de descubrir, a solo unos pasos, los acantilados de Vixía de Herbeira, que, con sus 613 metros, son los más altos de la Europa continental.

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Con miga de pan

No hay que irse de Santo André de Teixido sin adquirir sanandresiños, figuras hechas por los vecinos a base de miga de pan, endurecidas en el horno y pintadas con llamativos colores. Según la figura que representen, se presupone que al adquirirlas tendremos salud, amor, trabajo, viajes, alimento, estudios, protección y paz, y ningún maleficio. Imposible no encontrarlos: los venden en todas las tiendas.