Santa Cruz de la Sierra, paraíso boliviano

Homónima a la localidad cacereña, esta ciudad boliviana es la más habitada y grande del país.

Foto: Carl & Ann Purcell/CORBIS

Probablemente laciudad más turística de Bolivia sea Santa Cruz de la Sierra, una ciudad cuyo nombre es un homenaje a la localidad cacereña. Y es que Ñuflo de Chaves, fundador de la ciudad boliviana en 1561, era extremeño.

Esta ciudad llama la atención, urbanísticamente hablando, por ser concéntrica. Está dividida en 12 anillos concéntricos separados entre sí por entre uno y tres kilómetros. El anillo central es el casco antiguo y donde se encuentran los monumentos más característicos como la Plaza Metropolitana 24 de Septiembre o la Catedral Metropolitana, también conocida como Basílica Menor de San Lorenzo.

Otros lugares que el visitante no se puede perder de Santa Cruz de la Sierra son el Parque El Arenal con una laguna en la que, en medio, hay una isla y que fue creado como reserva de aguas pluviales, el Jardín Botánico, el Museo Catedrático de Arte Sacro o las Iglesias de San Andrés y San Roque.

A 16 kilómetros al sur de la ciudad se encuéntrale fenómeno natural de las Lomas de El Palmar que no es otra cosa que dunas de arena blanca producto de la erosión del viento sobre sedimentos arenosos. Estas dunas son móviles, semi-móviles y parcialmente fijas y están alternadas con varias lagunas que hacen de la zona un balneario natural para la gente de la zona y sus visitantes.

En cuanto a la gastronomía, por toda la ciudad se ofrecen delicias bolivianas y platos típicos que hay que probar como majadito de pato, de charque o el locro. Por otra parte es muy habitual acompañar el café con cuñape (pande mandioca, zono (una especie de flan de madioca) o con empanadas de arroz y maiz.