Santa Clara del Cobre: tradición, historia y naturaleza en el alma de México

Este impresionante Pueblo Mágico de Michoacán se dedica al metal más antiguo desde tiempos ancestrales.

En este precioso pueblo de montaña la esencia principal es el cobre.
En este precioso pueblo de montaña la esencia principal es el cobre. / Istock / Arturo Peña Romano Medina

El hipnótico sonido del martillo golpeando el cobre marca los segundos en las calles de Santa Clara, poniendo también banda sonora a este encantador pueblo donde su particular segundero parece haber detenido el tiempo. Situada entre las montañas boscosas del mexicano estado de Michoacán, esta región se ha popularizado por su orfebrería en cobre, cuyas raíces se remontan al año 4000 a. C., hundiéndose en la cultura purépecha. La avanzada civilización mesoamericana, rival del imperio Azteca, extraía cobre de las minas de la zona para utilizarlo en la fabricación de herramientas, pero también para ornamentos y joyería. Gracias a sus armas de bronce, este territorio nunca sería conquistado por ningún otro imperio prehispánico.

En el siglo XVI, con la llegada de los españoles, se fundó Santa Clara Xacuaro para agrupar a los mejores especialistas en cobre de la zona, forjando así nuevas técnicas metalúrgicas que fomentaron una producción de piezas a gran escala. Este proyecto fue principalmente propiciado por Vasco de Quiroga en 1553. Él asignaría a Santa Clara la especialidad del cobre en un exitoso plan por hacer que cada comunidad del estado fuera autosuficiente. De esta forma encontramos otros municipios cercanos que igualmente siguen centrados en la actividad que en su día les dictó el célebre humanista y primer obispo de Michoacán. En la actualidad, los artesanos continúan trabajando el metal con métodos ancestrales, pero innovan con diseños contemporáneos plasmando, en cada pieza, el amor por este oficio. El cobre sigue moldeando el espíritu de Santa Clara, lo que le ha valido para que fuera nombrado Pueblo Mágico en 2010.

Así es el impresionante Pueblo Mágico de Michoacán

Así es el impresionante Pueblo Mágico de Michoacán

/ By Thelmadatter - Own work, CC BY-SA 3.0,

El pueblo de cobre

Pero también de piedra, adobe y paja; materiales con los que están construidos sus casas coloniales. Para profundizar en la identidad de este pueblo, hermanado con el abulense Madrigal de las Altas Torres, es posible visitar el Museo Nacional del Cobre, donde se exhiben piezas con un valor artístico e histórico incalculable. Aunque la forma más auténtica de conocer su artesanía es adentrarse en uno de los 100 talleres que salpican las calles de Santa Clara. Galería Abdón Punzo, Casa Felicitas, Cobre El Portón, El Viejo Almacén son solo algunos. En ellos se venden piezas de todo tipo y se realizan demostraciones en vivo del proceso de la forja, permitiendo a los visitantes conocer la ardua labor que hay detrás de cada trabajo. Ataviados con sus martillos, los maestros moldean el cobre a fuego lento, transformando el metal en cacerolas, obras de arte o delicados complementos de joyería.

Piezas de cobra de los puestos del pueblo

Piezas de cobra de los puestos del pueblo

/ By Thelmadatter - Own work, CC BY-SA 3.0,

La vida de Santa Clara se concentra en la plaza principal, especialmente al atardecer. Para terminar de dejar constancia de la importancia que aquí tiene el cobre, su quiosco, decorado con este material, resplandece en el centro de la plaza. A un lado se levanta la iglesia de Nuestra Señora del Sagrario, que acoge a la patrona de los artesanos bajo su arquitectura colonial.

Así es la iglesia de Nuestra Señora del Sagraio

Así es la iglesia de Nuestra Señora del Sagraio

/ By Thelmadatter - Own work, CC BY-SA 3.0

Zirahuén, un espejo de leyendas

A escasos 16 kilómetros de Santa Clara del Cobre se despliega el lago Zirahuén, una de las maravillas naturales michoacanas que invitan a la práctica de deportes al aire libre, desde atractivas rutas de senderismo a apacibles paseos en kayaks o lanchas por sus aguas cristalinas. En ellas se funden el cielo y los bosques que lo circundan. Tan cristalino es este lago que el color verde de los pinos reflejados en él parecen tintar sus aguas. El nombre de Zirahuén viene a traducirse del purépecha como “espejo de los dioses”. Cuenta la leyenda que este remanso de paz nació de las lágrimas de una princesa separada de su amado por los conquistadores españoles. En forma de sirena, custodia desde entonces sus aguas.

Paisaje, día soleado en el lago Zirahuén.

Paisaje, día soleado en el lago Zirahuén.

/ Istock / Arturo Peña Romano Medina

A sus orillas se reparten varias cabañas que completan la irresistible propuesta del lugar por medio de tirolinas, bailes tradicionales, danzas ancestrales, platos tradicionales a base de pescado y hasta experiencias místicas en temazcales, el baño de vapor ceremonial y terapéutico originado por las culturas indígenas de la región. Es el caso de Zirahuen Forest and Resort, que cuenta con su propio spa holístico en la naturaleza desde donde aún se escuchan los tradicionales cantos pirekuas de los purépechas.

Síguele la pista

  • Lo último