No todos los viajes a México pasan por las playas caribeñas o las grandes metrópolis. En el interior del país, lejos del ruido habitual, existen ciudades que quieren ser descubiertas caminando, donde el ritmo no sigue el compás de las hordas de turistas. Son destinos se descubren poco a poco, entre plazas, fachadas y detalles que nos transportana a otra época.

San Miguel de Allende es uno de esos lugares. Situada en el estado de Guanajuato, esta ciudad colonial ha logrado mantener intacta su identidad mientras se consolida como uno de los grandes referentes culturales del país. Está reconocida como Patrimonio de la Humanidad y no gracias a un único monumento, sino al conjunto urbano que conforma su centro histórico.

San Miguel de Allende, México.

San Miguel de Allende, México. / Istock / Ferran Traité Soler

La historia de San Miguel de Allende

San Miguel de Allende no solo destaca por su estética. También tuvo un papel relevante en los primeros movimientos de independencia del país a comienzos del siglo XIX, lo que refuerza su valor histórico.

Con el paso del tiempo, esa herencia se ha visto acompañada por una intensa actividad cultural. La ciudad acoge festivales internacionales y cuenta con una comunidad artística consolidada que ha atraído a creadores de distintos lugares del mundo.

Este dinamismo ha dado lugar a una transformación respetuosa del patrimonio: antiguas viviendas se han convertido en hoteles boutique, espacios culturales o restaurantes que mantienen la esencia original de los edificios.

El Estado de Guanajuato esconde la que, para muchos, es la postal más bonita de México. Aunque este país atesora tantas joyas que no hay forma de quedarse con una, San Miguel de Allende lo pone fácil para ser una de las más adoradas.  Una ciudad que no ha perdido sus aires de pueblo, en los que predominan todos los rojos, amarillos y ocres imaginables, sólidos caserones de los siglos XVII y XVIII y sus adoquinadas calles con enormes ventanales enrejados con patios frondosos de buganvillas.

El Estado de Guanajuato esconde la que, para muchos, es la postal más bonita de México. Aunque este país atesora tantas joyas que no hay forma de quedarse con una, San Miguel de Allende lo pone fácil para ser una de las más adoradas. Una ciudad que no ha perdido sus aires de pueblo, en los que predominan todos los rojos, amarillos y ocres imaginables, sólidos caserones de los siglos XVII y XVIII y sus adoquinadas calles con enormes ventanales enrejados con patios frondosos de buganvillas. / MattGush / ISTOCK

Qué ver en San Miguel de Allende: callejeando por la ciudad

Recorrer San Miguel de Allende implica adentrarse en un entramado de calles estrechas y empedradas donde la arquitectura colonial marca el carácter del lugar. Las fachadas, en tonos cálidos como ocres, terracotas y amarillos, crean una paleta que cambia a lo largo del día con la luz.

Las casas conservan elementos originales del periodo virreinal: portones robustos, balcones de hierro y patios interiores donde la vegetación cobra protagonismo. Muchas de estas construcciones datan de los siglos XVII y XVIII, cuando la ciudad prosperó gracias a su ubicación estratégica en rutas comerciales del centro de México.

Entre estos edificios históricos se intercalan tiendas de artesanía, galerías y pequeños comercios que refuerzan la identidad creativa del destino.

Despertamos desde una preciosa ciudad mexicana situada en el estado de Guanajuato. Es San Miguel de Allende, en la que su pasado colonial, que se puede percibir en muchas de sus edificaciones, convive con su más pura esencia mexicana. A esta ciudad la envuelve una intensa vida cultural y artística, que la ha convertido en Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco.

Despertamos desde una preciosa ciudad mexicana situada en el estado de Guanajuato. Es San Miguel de Allende, en la que su pasado colonial, que se puede percibir en muchas de sus edificaciones, convive con su más pura esencia mexicana. A esta ciudad la envuelve una intensa vida cultural y artística, que la ha convertido en Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco. / ferrantraite / ISTOCK

La Parroquia de San Miguel Arcángel, símbolo de la ciudad

En el corazón del casco histórico se encuentra la Parroquia de San Miguel Arcángel, el edificio más reconocible de la ciudad. Su fachada rosada, de estilo neogótico, sobresale entre los tejados y se ha convertido en una de las imágenes más icónicas de México.

Su historia es muy singular: el diseño fue ideado por un maestro cantero local que reinterpretó modelos europeos basándose únicamente en ilustraciones, dando lugar a una construcción única en el país.

A sus pies se extiende el Jardín Principal, un espacio donde se concentra la vida diaria. Este punto de encuentro reúne a locales y visitantes en un ambiente animado pero tranquilo que invita al paseo.

Disfrutar el atardecer en San Miguel de Allende

Al final del día, la ciudad adquiere un carácter distinto. La luz cálida del atardecer ilumina las fachadas y resalta los colores que definen su identidad visual.

Desde el centro histórico, la silueta de la parroquia se recorta sobre el cielo mientras la plaza comienza a llenarse de gente. El sonido de las conversaciones, la música y el ritmo pausado de la vida local crean una escena que condensa el atractivo del destino.

San Miguel  de Allende

San Miguel de Allende / Luis Davilla

Cómo viajar a San Miguel de Allende

Este encanto, unido al hecho de que es una de las ciudades más infravaloradas de América, hace que San Miguel de Allende sea un destino que siempre se recomienda a los viajeros que confían en Club VIAJAR y PANGEA para organizar su viaje a México. Las dos entidades se han unido para hacer realidad los viajes con los que sueñan los lectores de la revista a través de una experiencia completamente personalizada.

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