Salzburgo, la ciudad superlativa de 'Sonrisas y lágrimas'

Recorre la población austriaca de la mano de la familia Trapp

José Miguel Barrantes Martín
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Oír pronunciar la frase «Sonrisas y lágrimas», automáticamente nos evoca la imagen de Julie Andrews cantando junto a los siete hijos de la familia Trapp. El famoso musical de 1965, convertido en película de culto con el paso de los años, nos trae al recuerdo imágenes entrañables y escenarios difíciles de olvidar. Muchos de ellos, así como el lugar donde ocurrieron los acontecimientos, que corresponden a una historia real, podemos encontrarlos en la ciudad austriaca de Salzburgo.

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En efecto, esta preciosa población y sus alrededores son la verdadera ubicación en la que se desarrolla esta inolvidable trama basada en la novela escrita por María von Trapp, quien relató sus vivencias personales y una historia que enamoró al mundo entero. Desde ese momento, los paisajes que aparecieron en la película se unieron indisolublemente para siempre a la imagen que se proyectó de Austria en el exterior.

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Salzburgo es, por tanto, el retrato de Sonrisas y lágrimas; y su estela es uno de los mayores reclamos turísticos de esta preciosa ciudad situada muy próxima de la frontera con Alemania.

La ruta de Sonrisas y lágrimas

Un circuito típico de Salzburgo consiste en seguir alguna de las rutas que toman como referencia los principales escenarios que aparecen en el musical. Los jardines de Mirabell – pertenecientes al palacio del mismo nombre - son seguramente el emplazamiento más icónico de la ruta. A no mucha distancia de allí andando, al otro lado del río Salzach, otro lugar emblemático es la Residenzplatz, con la Residenzbrunnen, una fuente que también es protagonista de la filmación.

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Esta plaza, situada en uno de los lugares más céntricos del casco histórico de la ciudad, está considerada la parte más recatada y suntuosa debido a las residencias palaciales que la flanquean. Muy cerca de allí se encuentra la Escuela de Equitación Felsenreitschule, hoy en día convertida en un gran teatro y en la sede del famoso Festival de Salzburgo, considerado el más importante de ópera, música clásica y teatro de todo el mundo, y que este año cumple 100 años desde sus inicios, por lo que es el momento perfecto para visitar esta magnífica ciudad.

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Siguiendo la ruta hacia otro punto también cercano llegamos hasta la Abadía de Nonnberg, de donde salió la institutriz encarnada por Julie Andrews para encaminarse hacia el hogar de los Trapp. La abadía, un convento benedictino, bien merece una visita Desde allí nos dirigimos hacia el sur para admirar otro de los principales puntos de la ruta, el Palacio Schloss Leopoldskron, con el bello lago que se extiende a sus pies. Tanto uno como otro, protagonistas como escenarios de la película, forman una espectacular imagen aderezada con las impresionantes vistas de las montañas al fondo.

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Al margen de estos u otras paradas del centro de la ciudad, en los alrededores de Salzburgo también es posible visitar otros de los míticos lugares que aparecen en Sonrisas y lágrimas y, si se dispone de tiempo, es muy recomendable acercarse para vivir la experiencia completa.

Una ciudad Patrimonio de la Humanidad 

Además de todas las ubicaciones vinculadas a la célebre película - no obstante, Salzburgo se promociona como «El escenario del mundo», aunque relacionado más bien con su famoso festival -, la población austriaca tiene mucho más que ofrecer. Cabe recordar que una gran parte del casco antiguo, unas 236 hectáreas, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ya en 1996. Una zona histórica que puede ser recorrida perfectamente a pie, marcada por la división que constituye el río Salzach entre las dos partes en las que se compone.

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Junto a los lugares más renombrados de Sonrisas y lágrimas que encontramos en esta área, no podemos olvidarnos de dos referentes: la catedral y, cómo no, la Fortaleza Hohensalzburg, un enorme castillo que se eleva sobre la ciudad, ofreciendo unas vistas espectaculares de toda ella.

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Y, ya por último, aunque esencial en toda visita a Salzburgo, es imprescindible acudir a la calle Getreidegasse, donde nos aguarda otro de los grandes atractivos y que otorga mayor proyección internacional a la población austriaca. Hablamos de la casa natal de Wolfgang Amadeus Mozart, el genial músico y compositor que con tan sólo cuatro años ya tocaba el clavicordio asombrando a la alta sociedad del momento. Un toque perfecto para completar nuestro viaje por una de las ciudades europeas más vinculadas a la música, en la que el telón de fondo de los Alpes pone el broche de oro a una experiencia de cine.

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