Salamanca, lo nuevo y lo viejo

La puesta en marcha de nuevas rutas de alta velocidad refuerzan la conexión Salamanca. Esta capital, situada a orillas del mítico río Tormes, incrementa su protagonismo como cuna del saber y de la historia y como destino para una escapada completa, cultural, gastronómica y de ocio.

Silvia Roba

¿Es cuadrada? ¿O quizás no? Estas son las preguntas que nada más poner un pie en la Plaza Mayor de Salamanca asaltan a cualquier recién llegado. También a todos aquellos que insistentemente se acercaban a don Miguel de Unamuno, siempre pensando, siempre reflexivo, sentado a la mesa del café Novelty, como buen cliente habitual. "Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico", solía contestar. Cualquier ruta por el casco antiguo debe comenzar siempre aquí, en esa gran sala de estar pública que aún hoy es el epicentro de la vida social y cultural salmantina, construida entre los años 1729 y 1756 en estilo barroco. Alberto de Churriguera fue el encargado de su diseño, aunque posteriormente otros arquitectos intervinieron en ella. De aspecto regio y solemne, la plaza cuenta con 88 arcos de medio punto que lucen, en las enjutas, medallones que representan a personajes de la historia de España, como los Reyes Católicos, El Cid, Cristóbal Colón, Miguel de Cervantes o el propio Unamuno. Seguir sus huellas es sencillo: basta con acercarse hasta su Casa Museo, una casona dieciochesca situada frente a la fachada plateresca de las Escuelas Mayores, encargada de mantener su memoria y difundir su obra. Unamuno fue rector de la Universidad de Salamanca, la más antigua de España en activo y la quinta de Europa. Frente a la estatua de Fray Luis de León se alza su majestuosa fachada plateresca, construida en el año 1529. Entre su abundante decoración, escudos y medallones, una única protagonista: la famosa rana que, posada sobre una calavera, debían, y deben, encontrar los estudiantes para aprobar los exámenes.

Tapas y arte

El ambiente estudiantil es siempre un buen pretexto para hacer un alto en el camino y disfrutar de la oferta gastronómica de los bares y tabernas en Salamanca. En la misma Plaza Mayor abre sus puertas Las Tapas de Gonzalo, que presume de servir unas de las mejores patatas bravas de España: crujientes por fuera y muy blanditas por dentro, con salsa picante y espuma de ali oli. Detrás de la plaza, Casa Pacaofrece una tentadora carta -hay que probar el revuelto de farinato y las patatas meneás-, y, algo más alejado ya, La Cocina de Toño, una espectacular cocina en miniatura: carpaccio de kobe con trufa, lechuguitas y queso parmesano, pulpo a la plancha con cebolla confitada, carrillera ibérica con queso de cabra... Después de la comida sigue quedando pendiente el plato fuerte: la exposiciónIeronimus, que propone un recorrido por las torres medievales de la catedral entre almenas, pináculos y gárgolas, que permite contemplar la Catedral Vieja, con su maravilloso retablo, y la gran Catedral Nueva desde un balcón interior. Los horarios son amplios: hasta las 18 horas durante el mes de febrero y hasta las 20 horas a partir del mes de marzo.

Un consejo

Visitar el Museo de Art Nouveau Art Déco Casa de Lis, disfrutar de una exposición en el centro de arte contemporáneo DA2, ir de compras por el cada vez más en auge barrio del Oeste o apuntarse a una visita guiada nocturna, con todos los monumentos ya iluminados, son cosas que no hay que dejar de hacer en Salamanca, una ciudad que nunca duerme. O sí, que para eso está el Hotel NH Puerta de la Catedral, en pleno corazón del casco antiguo.

Amplia Alta Velocidad por tierras castellanas

Trenes Alvia (tres de ida y tres de vuelta) también circulan por la línea electrificada Salamanca-Medina del Campo, lo que permite completar el trayecto entre Madrid y Salamanca en una hora y 36 minutos, 63 minutos menos de lo que se venía tardando hasta ahora en el trayecto habitual. Como gran novedad hay que destacar que las ciudades de Salamanca y Segovia pasan a disponer de conexión directa por tren, con un tiempo de viaje de una hora y 4 minutos, todo un aliciente para los vecinos de ambas capitales.