Sagrada Familia, el símbolo de Barcelona

La Sagrada Familia es uno de los templos más bellos y sorprendentes del mundo.

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Foto: ISTOCK

En medio del Eixample barcelonés es inevitable quedarse anonadado frente a una de las construcciones más originales del mundo: el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Visitado cada año por miles de personas y máximo exponente del modernismo catalán, esta iglesia está aún inacabada por lo que los andamios y grúas son un elemento más de la construcción.

La Sagrada Familia se comenzó a levantar en 1882 y es un proyecto del arquitecto Antoni Gaudí que se ha convertido gracias a su original arquitectura en la iglesia más visitada de Europa tras la basílica de San Pedro del Vaticano.

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La Sagrada Familia es una iglesia de planta de cruz latina donde destaca su arquitectura orgánica en la que se imitan las formas de la naturaleza proporcionando en su interior una sensación de bosque gracias a sus columnas y bóvedas. Este estilo lo rompen el ábside -con siete capillas- y la cripta, pues, siendo lo primero que construyó Gaudí, lo hizo en estilo neogótico.

Además, del interior, el exterior de esta basílica menor consagrada el 7 de noviembre de 2010 por el papa Benedicto XVI, destaca por sus enormes torres -que sumarán 18 cuando el templo esté finalizado- y sus tres fachadas dedicadas al Nacimiento, Pasión y Gloria de Jesús.

Todo el proyecto se explica en un museo que hay dentro del recinto en el que se muestran las maquetas, fotografías y dibujos originales de Antoni Gaudí y en el taller, que también se puede visitar, donde trabajan los escultores de la Sagrada Familia y donde además se restauran las maquetas originales para ser fiel al proyecto original del arquitecto catalán, que está enterrado en su interior.

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Hay que decir que la obra realizada por Gaudí -cripta y fachada del Nacimiento- fue incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 2005. La entrada básica a la Sagrada Familia tiene un precio de 15 € aunque no incluye la subida a las torres, entrada que cuesta 29 €.

Una vez en Barcelona, lo que no se puede hacer es visitar otras obras de Antonio Gaudí como el Parque Güell, la Pedrera,  Casa Batlló e, incluso, el menos conocido pero muy interesante Palacio Güell.

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