La ruta de senderismo más espectacular del mundo es también la forma más barata de descubrir esta isla paradisíaca
Te proponemos el mejor plan para cualquier época del año: pasar una semana cruzando una isla espectacular a pie, durmiendo bajo las estrellas y atravesando paisajes que parecen de otro planeta.

Hay muchas formas de conocer una isla. Puedes recorrerla en coche, haciendo parada en sus miradores más llamativos. También puedes sentarte a contemplar el mar desde una terraza, o pasar los días tostándote vuelta y vuelta en sus playas. Y luego está la forma más radical, directa y completa: cruzarla a pie.
Madeira Crossing es una travesía de 115 kilómetros que atraviesa la isla portuguesa de oeste a este y de sur a norte. Inspirada en el trazado de la ultramaratón MIUT 115 (Madeira Island Ultra Trail), esta versión para senderistas se puede completar en siete días, con mochila y tienda de campaña a la espalda. Es una ruta exigente, con hasta 8.000 metros de desnivel acumulado –se puede evitar salvando las bajadas tras los picos–, pero también una de las más espectaculares del mundo. Tanto por las vistas que se contemplan desde ahí arriba como por la variedad de paisajes que disfruta el caminante.
El itinerario de la ruta Madeira Crossing
Después de volar a Funchal, hay que trasladarse a Porto Moniz, donde comienza el camino. Antes de empezar a andar, tenemos la oportunidad de refrescarnos junto a las famosas piscinas naturales esculpidas en roca volcánica. Desde allí, la ruta se adentra en frondosos bosques subtropicales, donde las levadas —los antiguos canales de irrigación que serpentean por toda la isla— marcan varios trechos del camino. Los primeros kilómetros son senderos húmedos y verdes, con nieblas bajas y el sonido del agua como única compañía.

En los días siguientes, el paisaje se eleva hasta las mesetas altas del interior, salpicadas de cascadas, y luego asciende hacia los grandes picos de la isla: el Pico Ruivo y el Pico do Arieiro, conectados por una de las rutas de montaña más fotogénicas de Europa. Es un tramo transitado, pero regala vistas de vértigo entre crestas afiladas, valles profundos y un océano siempre presente.
La última parte desciende de nuevo hacia el mar. El sendero final, con Machico ya a la vista, transcurre sobre un acantilado con vistas al mar y el último día se pisa arena: la playa de Machico pone punto final a una travesía que atraviesa un puñado de ecosistemas distintos.

Aspectos prácticos antes de hacer la Madeira Crossing
Uno de los atractivos de esta ruta es que permite dormir bajo las estrellas en áreas de acampada oficiales repartidas a lo largo del camino. Sitios como Fanal Forest o Estanquinhos, en mitad del bosque de laurisilva, son tan parte de la experiencia como el propio itinerario. Eso sí, es imprescindible pedir permiso con bastante antelación: las plazas son limitadas.
El recorrido también atraviesa algunos de los famosos túneles de Madeira, tallados para que las levadas crucen la montaña. Algunos tienen más de un kilómetro de longitud y son estrechos y exigen linterna. Pero a nadie le hizo daño un poquito de claustrofobia.

En cuanto al presupuesto, uno de los atractivos de la ruta es que permite descubrir toda la isla sin romper el bolsillo. Se vuela barato desde Lisboa a Funchal (unos 90 minutos de trayecto), y tanto el transporte público como la acampada son opciones muy asequibles. Madeira, además, tiene un clima templado todo el año, lo cual permite evitar la temporada alta. Ni la nieve ni el calor extremo son un problema, y rara vez bajan de los 10 grados, incluso en invierno.
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