Hemos dado con la ruta más romántica de Europa: de Salzburgo a Viena

La ruta romántica de Austria, entre Salzburgo y Viena, garantiza al viajero un itinerario repleto de escenarios para enamorarse perdidamente. Solo hay que recorrer 14 ciudades, si la experiencia se realiza al completo a lo largo de 380 kilómetros, para deleitarse en esta deliciosa 'romantikstrasse' con destinos que guardan su esencia medieval o barroca y las costumbres más arraigadas de este país centroeuropeo.

Javier Carrión
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Foto: Eduardo Grund

El arranque del camino más romántico de esta ruta en Austria no puede ser otro que Salzburgo. La ciudad de Mozart responde perfectamente a lo que el viajero espera del viaje. Castillos, palacios, museos, monasterios, lagos y montañas, algunos de ellos con la protección de la Unesco durante toda la ruta, que despiertan la emoción siempre que se abandone la autopista entre Salzburgo y la capital austriaca para adentrarse en uno de los países más bellos de Europa. Y además, solo serán necesarios entre cinco y siete días en coche... 

EL BARROCO SALZBURGO

Bajo la silueta de la fortaleza más grande y mejor conservada de toda Europa, el castillo Hohensalzburg, se abre la parte más atractiva de la ciudad vieja de Salzburgo, obra maestra del barroco con sus bellas iglesias, plazas, patios y fuentes, donde la huella de Mozart aparece en cada rincón ya sea en forma de placas, casas, museos, tiendas, chocolates o licores. Todo el casco histórico fue construido durante el reinado de los príncipes arzobispos a finales del siglo XVI y principios del XVII con un estilo arquitectónico basado en el Renacimiento italiano y en su horizonte se pierden innumerables torres medievales con forma de aguja, cúpulas, campanarios y torreones de la mayoría de las 42 iglesias católicas y tres protestantes que se levantan en este gran centro cultural y universitario de Austria. 

Jardines de Mirabell, en Salzburgo. | Eduardo Grund

Salzburgo propone, como todos saben, mucho más. Si se dispone de tiempo, las visitas a Mirabell, el monte de los Capuchinos, la catedral, la residencia arzobispal, el cementerio, la fábrica de cervezas Stiegl, la casa natal de Mozart o el popular tour de Sonrisas y lágrimas son indispensables, pero de no tenerlo, conviene iniciar la ruta por el Mondsee, el lago más familiar para los salzburgueses a solo 30 kilómetros del casco viejo, pues sus aguas son las más cálidas de todo el área. Eso sí, pensando en el baño conviene saber que el termómetro casi nunca supera los 22 grados ni siquiera durante la época veraniega. 

Vista aérea de la ciudad de Gmunden y del lago Traunsee.  | Eduardo Grund

El chapuzón resulta delicioso para los más atrevidos, pero los más conservadores prefieren visitar la basílica de San Miguel, convertida en un centro de peregrinación de los fans del filme The Sound of Music protagonizado por Julie Andrews y Christopher Plummer, este último fallecido el 5 de febrero de 2021. Cincuenta y seis años antes, los Von Trapp se casaron para la ficción en este templo y ahora más de 300 parejas contraen matrimonio cada año delante de su bello altar mayor siguiendo su ejemplo, mientras que los seguidores de la película entonan canciones durante las misas y compran unas microbotellas de agua bendita por solo la voluntad.

LA MONTAÑA DE LAS OVEJAS

Del Mondsee al Wolfgangsee solo hay media hora en coche y 22 kilómetros de carretera para alcanzar el más importante centro espiritual de la región. Hasta el siglo XVI el objetivo de los caminantes era llegar hasta la iglesia del pueblo para rezar ante el santo obispo delante de su afamado altar mayor gótico, obra de Michael Pacher en 1481, y de sus tesoros religiosos. 
Hoy los peregrinos siguen visitando el templo, aunque la mayoría se decanta por subir en una locomotora histórica a la Montaña de las Ovejas (Schafberg), muy próxima a St. Wolfgang y a unos 1.783 metros de altura, para maravillarse con una panorámica de 360 grados desde la que se divisan nueve lagos si el día no está nuboso.

Vistas desde las cumbres del monte Schafberg. | Eduardo Grund

El trayecto en este tren cremallera dura 35 minutos, un viaje que según Josef, el conductor de nuestro convoy, te traslada “al más bello paisaje de Austria”, coronado por uno de los hoteles más antiguos antiguo de Austria, la haus Schafbergspitze. Este establecimiento se eleva sobre el más hermoso de los 67 lagos de la región de Salzkammergut en recuerdo de San Wolfgango de Ratisbona, quien, según la leyenda, construyó la primera iglesia en este lugar a finales del siglo X. El tren utilizaba en sus orígenes 500 kilos de carbón para un trayecto de ida y vuelta, ahora con 35 litros de diésel es suficiente, pero quien quiera comprobar cómo funcionaba la vetusta máquina puede hacerlo en verano un día a la semana con un ticket de 50 euros.

RECORDANDO A SISSI

De regreso a la orilla del lago, la carretera B-158 que transcurre en paralelo al Wolfgangsee a través de Gschwand y Strobl culmina en Bad Ischl, a solo 20 kilómetros. El emperador Francisco José I de Austria celebraba en esta impecable villa su cumpleaños y la ciudad continúa festejando esta efeméride cada 18 de agosto, recordando también a Sissi, más dedicada en este lugar a escribir poemas y a esbozar sus pinturas más campestres. A la emperatriz también le gustaba en esta residencia imperial de verano montar a caballo y ascender a la colina de Jainzen (834 metros), que ella llamaba cariñosamente “montaña mágica”, incluso cuando se encontraba embarazada de sus hijas, o simplemente caminar por el parque imperial y el palacio de mármol, su salón de té, lo suficientemente alejado del edificio principal para disfrutar de la soledad. 

Paseos por el lago Wolfgangsee. | Eduardo Grund

En la actualidad, Bad Ischl sigue manteniendo esa atmósfera rica y nobiliaria del siglo XIX, derivada de su vieja industria de la sal, que se distingue en los históricos edificios de la ciudad. El elegante palacio de congresos y el Kurpark, el singular edificio de correos, idéntico a los construidos en Bregenz, Trieste o Carlsbad, o el hotel Austria, actual museo de la Ciudad, que fue el lugar donde se conocieron por primera vez Francisco José y Sissi en 1853, invitan a un paseo relajante. 

EL PÚLPITO DE TRAUNKIRCHEN

Muy cerca, el Café Ramsauer ofrece en su terraza, desde la que es fácil deleitarse del magnífico paisaje de las afueras de la villa, unos exquisitos pasteles y un popular aperitivo italiano, el Aperol spritzer. Este popular local cuenta en su staff con 56 pasteleros que emplean en sus sabrosos dulces más de 50 toneladas de chocolate cada año. 

'Salzburger nockerl', el suflé típico de Salzburgo. | Eduardo Grund

En el Traunsee, el siguiente lago de esta ruta romántica, una vez rebasados Ebensee y la cercana cascada Rindbach, los viajeros paran en la capilla Johannesberg de Traunkirchen. El objetivo es admirar una joya, el Fischerkanzel o púlpito del pescador, tallado en 1753, que representa el milagro de los peces con los apóstoles de pie sobre un barco con forma de tina. En verano sus playas y zonas de baño atraen a muchos turistas, pero en realidad todo el pueblo, restringido al tráfico de coches desde 2008, ha sido fuente de inspiración de pintores, escritores y artistas enamorados de la Perla del Traunsee. 

Capilla Johannesberg, en Traunkirchen. | Eduardo Grund

A continuación, Gmunden merece una sosegada parada en el sector norte de este lago, ya que fue el centro administrativo de los Habsburgo y del comercio de la sal en esta zona y en la actualidad es la localidad más poblada de Salzkammergut, con un centro histórico que concentra algunos edificios y patios históricos.

Castillo Seeschloss Ort en el lago Traunsee, en Gmunden.  | Eduardo Grund

La ciudad propone una excursión por el lago a bordo del Gisela, uno de los barcos de vapor más antiguos del mundo (1871), aunque lo más llamativo es, sin embargo, su ayuntamiento con un carillón de 24 campanas de porcelana de Meissen, y, sobre todo, el Seeschloss Ort, su vistoso castillo construido sobre una antigua fortaleza romana en una islita del lago a la que se accede a través de un puente de madera de 120 metros de longitud. Es para las jóvenes parejas el mejor escenario para celebrar una boda elegante y pomposa y un set muy apetecido para rodar telenovelas. 

Detalle del carillón de 24 campanas de porcelana del Ayuntamiento de Gmunden. | Eduardo Grund

UN PASEO POR LOS ÁRBOLES

Gmunden pasó también a la historia por instalar el primer ferrocarril tirado por caballos entre esta ciudad y Budweis (1836-1856) y cuenta con un original museo histórico de inodoros con piezas originales de Francisco José y Sissi. La última novedad turística de la ciudad es un paseo por las copas de los árboles (treetop walk) en la cercana montaña Grünberg, de casi un kilómetro y medio de longitud, que culmina en una torre de madera de 39 metros de altura, a la que se accede a través de una pasarela elíptica sin escalones. Desde el mirador más original de Austria, la vista del Traunsee y de la grandiosa montaña Dachstein, la más elevada de Salzkammergut, impresiona a cualquiera y además durante el recorrido a pie puedes aprender a reconocer a las aves de esta área por el sonido de sus cantos.

Ruta Paseo por las copas de los árboles en la montaña Grünberg. | Eduardo Grund

Desde Gmunden a Grünau, en el corazón del valle de Alm, hay apenas 20 kilómetros. Solo se necesita cubrir un corto trayecto hacia la zona oriental de los Alpes, sin duda la más salvaje y auténtica en este idílico rincón del país, para descubrir una joya natural alejada del tráfico y de los turistas. Se trata del Almsee, maravilloso por sus aguas transparentes y sus senderos para pasear por todos los alrededores, donde el paisaje emociona admirando a algunos de sus habitantes más asiduos: gansos grises, cuervos, el martín pescador o el ibis que puedes encontrar en libertad o en el Cumberland Wild Park, una reserva animal abierta al público que permite comprobar cómo lobos y osos pueden convivir pacíficamente en un mismo espacio. 

CITA CON EL LAGO ÖDSEE

Solo existe una gasthof en esta área, la Almtalerhaus, un pabellón de caza desde 1872 a 760 metros de altitud ideal para tomar un café o un tentempié a los pies de las Montañas Muertas (Totes Gebirge) y del hermoso lago Ödsee, una cita ineludible para excursionistas, escaladores, ciclistas de montaña, familias, aventureros y fotógrafos. Después de abandonar el valle del Alm la meta siguiente es, sin duda, alcanzar Steyr, uno de los pueblos medievales más bonitos de Europa, famoso antaño por su vinculación al comercio del hierro y hoy sede de grandes empresas como BMW, SKF o MAN. Esta ciudad milenaria ha sobrevivido siempre gracias al agua que dos ríos, el Steyr y el Enns, han llevado hasta sus puertas.

Ayuntamiento de Steyr. | Eduardo Grund

 Son muchos sus bellos rincones intramuros: la plaza mayor, presidida por la fuente de San Leopoldo y rodeada por decenas de casas de los más diferentes estilos, es uno de ellos porque forman una postal digna de guardar, pero no le van a la zaga las construcciones burguesas que se levantan en toda la ciudad, entre las que destacan la Casa de las Siete Estrellas o la Casa de Schubert que visitó en 1819 y 1823. 

LOS GUÍAS NOCTURNOS

Otra opción interesante consiste en visitar las iglesias de estilo gótico y barroco salpicadas entre sus calles que mantienen viejas tradiciones encabezadas por los vigilantes nocturnos. Se trata de un grupo de guías que conocen a la perfección la historia de esta ciudad partida por dos ríos durante la Edad Media. Antiguamente se encargaban de cerrar las puertas de la villa y encender las velas de las calles y hoy, totalmente caracterizados, representan su papel a la perfección mientras recorren y muestran a los interesados la oscura época de Steyr. Son 13 hombres y mujeres, orgullosos de una pasión histórica que transmiten a los visitantes desde la época que controlaban la ciudad de la puesta del sol hasta el amanecer. Cada vigilante te contará las leyendas más emocionantes de la ciudad y te acompañará a la parte más alta de la escalera en espiral de la iglesia parroquial, después de superar 228 escalones, para divisar una hermosa vista del casco viejo.

Patio del castillo Schallaburg. | Eduardo Grund

Si la iglesia en el corazón de la plaza mayor es un emblema, otro tanto se podría decir del impresionante castillo de Lamberg, también en el barrio viejo de Steyr. Su existencia se estima desde el siglo X, cuando fue mencionado por primera vez en un texto. Edificado sobre los cimientos de la fortaleza Styraburg, fue restaurado en 1727 tras un gran incendio que afectó a toda la ciudad y actualmente acoge entre sus muros una de las bibliotecas privadas más extensas de toda Austria con 11.000 volúmenes históricos. La ruta romántica más oriental se desplaza por el valle del Danubio, salpicado de viñedos, antes de alcanzar su meta final en Klosterneuburg, el Escorial vienés, que levantara Carlos VI después de perder la sucesión dinástica en España ante Felipe V, y culminar el camino en la capital imperial. 

EL ENCANTO DE SCHALLABURG

En esa área se erige el castillo Schallaburg, construido como fortaleza residencial y transformado a principios de la Edad Moderna en una fastuosa morada real. Su romántico patio de arcos renacentista del castillo Schallaburg, adornado con hasta 1.700 increíbles figuras de terracota, asombra en esta construcción que mezcla estilos, desde el románico hasta el gótico, y que se ha convertido en los últimos tiempos en la sede de las exposiciones históricas más originales del país. 

Abadía de Melk. | Eduardo Grund

A solo cinco kilómetros, Melk, ciudad situada en la ribera del Danubio en el estado de Baja Austria, asombra todavía más gracias a la abadía cristiana de mayor fama en toda Austria.
La abadía está repleta de tesoros que encandilaron a insignes dignatarios que se alojaron bajo sus muros, entre los que figura el mismísimo Napoleón Bonaparte. Su visita será sin duda el epílogo perfecto de este viaje por las más hermosas regiones de Austria.

Mapa de la Ruta Romántica.  | Ricardo Salvador