Una ruta de pueblos bonitos a un solo paso de Madrid

Claves para un verano diferente… si te toca quedarte en la capital

Noelia Ferreiro
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Foto: Rolandocb_efectodron / ISTOCK

Puede que no sean las vacaciones soñadas, pero se puede sobrevivir al verano en Madrid. No sólo porque estos tiempos, en los que la ciudad está menos concurrida, son ideales para devorar los museos (bajo un gratificante aire acondicionado) sino también porque existen bonitos enclaves a poco más de una hora de distancia donde poder gozar de un cambio de escenario.  

Proponemos una ruta por pueblos encantadores, castillos, antiguos palacios reales, ciudades universitarias y otras joyas arquitectónicas a un solo paso de la capital. Un apasionante recorrido de sur a norte, en el sentido inverso a las agujas del reloj, para descubrir rincones maravillosos sin la necesidad de irse demasiado lejos.

Aranjuez

De pronto, uno se planta en un lugar que es Madrid, pero que no parece Madrid. Claro, este fue el sentido de la fundación de esta ciudad de cuento concebida como un descanso para la realeza, un refugio para que la nobleza desconectara de los rigores de la capital. Por ello es un destino de plácidos jardines y de bosques ribereños que se asientan a la orilla del Tajo. Una bucólica naturaleza que ha servido de inspiración a figuras tan célebres como el compositor Joaquín Rodrigo o el pintor Santiago Rusiñol, y que está presidida por el Palacio Real, el gran reclamo de Aranjuez, que rebosa elegancia y simetría en su majestuoso complejo. Esta villa de privilegiado marco natural y cultural es Patrimonio de la Humanidad.

Aranjuez | JoseIgnacioSoto / ISTOCK

Chinchón

Toca ahora sumergirse en el mundo rural para descubrir una de las plazas mayores más impresionantes de España. Nos referimos a la del madrileño pueblo de Chinchón, que es casi circular y rodeada de balcones combados. Hasta aquí, nada del otro mundo. Su singularidad radica en la capacidad de convertirse en una plaza de toros, durante el verano, y en el escenario de la Pasión, durante la Semana Santa, con una popular representación. Eso, y una indudable belleza, la convierten en un lugar único.

Chinchón | tifonimages / ISTOCK

Sigüenza

Medieval, renacentista, barroco, neoclásico… Todos estos estilos se dan cita en esta ciudad histórica de la provincia de Guadalajara, aupada sobre una colina y mecida por el río Henares. Una ciudad en cuyo casco antiguo se alza, imponente, la catedral del siglo XII, y en la que también destaca la famosa Casa del Doncel, La iglesia de San Vicente o de Santiago y un castillo que domina la ciudad y que, aunque tiene origen romano, fue también un alcázar árabe, un palacio real, un asilo y un cuartel militar. Es una delicia perderse por las callejuelas de esta localidad considerada entre las más bonitas del país.

Sigüenza | Pinopic / ISTOCK

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Alcalá de Henares

Los amantes de la cultura tienen una cita obligada en esta ciudad madrileña, declarada Patrimonio de la Humanidad, que es la eterna cuna del autor del Quijote (imprescindible es su casa natal) y la escuela de Quevedo y Jovellanos. Aquí no sólo la literatura se respira por doquier sino que también reside uno de los principales centros educativos del país: la famosa Universidad donde los reyes de España hacen entrega, cada año, del prestigioso premio Cervantes. Todo ello brinda una interesante jornada.

J.Mahugo / ISTOCK

Por su bello entramado urbano de corte medieval, en la que pasear por libre entre sus monumentos (el Corral de Comedias, la Capilla del Oidor, la Torre de Santa María…) o bien hacerlo con las visitas guiadas que abordan la Ruta del Siglo de Oro

Pedraza

En apenas unas hora desde Madrid, uno se planta en este fabuloso pueblo medieval de Segovia, dibujado con calles empedradas y casas bajas de tonos pastel que conforman lo que ha sido declarado un Conjunto Monumental. Aquí, además de un auténtico viaje al medievo, hay que aventurarse en un homenaje gastronómico en el que, ni siquiera en los días de calor, hay que perderse un buen lechazo o un cochinillo. Si la visita coincide, además, con la Noche de las Velas (en julio), la magia estará asegurada: nada como contemplar su belleza a la luz de los candelabros y sumida en un silencio absoluto.

Juan-Enrique / ISTOCK