Ruta por tres ciudades de Flandes

Las ciudades de Brujas, Ostende y Gante son tres urbes perfectas para conocer la idiosincrasia de la vida en Flandes.

Foto: ISTOCK

Flandes es mucho más que agua y chocolate. Aunque sus rasgos principales son el dulce manjar elaborado a base de cacao y los canales que transcurren por muchas de sus ciudades, Flandes tiene un encanto natural que atrapa a sus visitantes.

La primera parada de la ruta es Brujas, al noroeste de Bélgica. Esta ciudad medieval es Patrimonio de la Humanidad y un auténtico tesoro de calles adoquinadas y canales medievales en los que perderse. Aquí, el Rozenhoedkaai o Muelle del Rosario es todo un referente para los enamorados mientras que los amantes del arte tienen una visita obligada en el Museo Groeninge donde pinturas de los flamencos como Jan van Eyck y Hans Memling cuelgan de sus paredes.

Continuando la ruta, Ostende es desde el siglo XIX y gracias a los reyes Leopoldo I y Leopoldo II una ciudad balneario donde el turismo estival puede deleitarse con algunos de los palacios y monumentos de la época, que albergaban a la aristocracia belga. Sus playas además son perfectas para la práctica de windsurf.

Por último, Gante es la última parada y una metrópoli plagada de canales a través de los que se puede conocer los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Entre ellos, la catedral de San Bavón es ineludible y es que en su interior se encuentra el retablo la Adoración del Cordero Místico de los hermanos Van Eyck. Tampoco hay que dejar de visitar lugares como la Lonja de los Paños, el castillo de los Condes de Gante o el Campanario de Gante, que domina la ciudad.

Todos estos trayectos se pueden realizar fácilmente en tren ya que los trayectos son de entre 50 y 90 minutos.