Ruta de oxímoron por la enigmática Transilvania

Del claroscuro de los Cárpatos a la tierra de los muertos vivientes

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: emicristea / ISTOCK

La histórica región de Transilvania, en Rumanía, ocupa una posición central en el país, tanto por su situación geográfica – algo desplazada hacia el noroeste -, como por su importancia y significado turístico. Rodeada en gran parte por los Montes Cárpatos, que parecen abrazarla, este territorio trasciende toda realidad física y nos transporta a mundos de ficción, tal y como su propio nombre nos parece querer indicar en su traducción: «más allá de los bosques».

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Leyendas, castillos, lugares excepcionales declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, una naturaleza de belleza, exuberancia y hasta misterio y mucho encanto; adentrémonos en una ruta que nos hace un repaso de los puntos más destacados de tan célebre región.

Hacia la espesura de los Cárpatos

Comenzamos nuestro recorrido de puros contrastes aproximándonos desde la capital de Rumanía, Bucarest, hasta la zona regentada por la conocida Braşov. Si bien los Montes Cárpatos son una de las cordilleras más largas de Europa y atraviesa varios países, es en Rumanía donde se expresa con todo su esplendor a través de tupidos bosques vírgenes que constituyen algunos de los ejemplos mejor conservados de todo el continente.

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Penetrando en los Cárpatos por el sur, nuestra primera parada será Sinaia, antesala del Parque Natural Bucegi. Una ciudad balnearia marcada por la presencia del Monasterio de Sinaia, de donde toma el nombre y, sobre todo, los impresionantes castillos de Pelisor y de Valea Peleş.

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Desde la espesura de estos bosques avanzamos hacia una zona de mayores claros entre montañas donde encontraremos, a no mucha distancia de la ciudad de Braşov, el mítico Castillo de Bran, la fortaleza medieval que viene siendo reconocida popularmente como el antiguo hogar de Vlad Tepes, el Drácula literario – este honor se atribuye de manera más aproximada al Castillo de Poenari, hoy en día en ruinas entre las montañas del oeste del Parque Natural de Bucegi -. Más allá de la fama que envuelve este monumento del siglo XIV, se trata de una de las edificaciones de mayor valor arquitectónico e histórico de toda la región y del país entero.

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Un poco más al norte nos topamos con otra gran construcción, la fortaleza de Raşnov, erigida en el siglo XIII y que representa una parada imprescindible en todo viaje a Rumanía. A tan sólo 20 kilómetros alcanzamos Braşov, una ciudad sajona con un encantador casco viejo rodeada de montañas y bosque, punto principal de partida hacia rutas senderistas que exploran los Cárpatos en busca de una de las mayores atracciones de esta zona, los osos pardos, pues aquí encontramos la mayor concentración de estos animales de toda Europa. Su inconfundible postal con las letras del nombre de la ciudad sobre la ladera de la montaña Tampa, a la que es posible subir a través de un teleférico, nos despide para encaminarnos hacia la meseta que domina la parte central de Transilvania, un claro de luz tras la espesura de los bosques de los Cárpatos.

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Las sorpresas de la meseta 

Nada más adentrarnos en la meseta nos conducimos hacia el oeste sin perder nunca de vista los Cárpatos, a nuestra izquierda, para llegar hasta la población de Sibiu, una pequeña ciudad amurallada con un estupendo casco antiguo, desde la que podemos partir a visitar el área conocida como Mărginimea Sibiului, donde encontramos hasta 18 localidades con el más puro estilo tradicional de la zona, o el Museo Nacional ASTRA, al sur de la ciudad, dedicado al folclore gracias a una muestra de las típicas casas de madera rumanas.

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Abandonamos Sibiu hacia el noreste para llegar hasta otra joya de Transilvania, el irrepetible Biertan, que cuenta con uno de los mejores ejemplos de iglesia amurallada del país, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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A tan sólo 30 kilómetros de allí, hacia la parte oriental de la meseta, nos espera otro tesoro de la zona, Sighişoara, seguramente una de las localidades más bellas y pintorescas de toda Rumanía, también Patrimonio de la Humanidad y famosa además por ser el lugar donde nació Vlad Tepes. Una excursión bastante recurrente desde Sighişoara es el pueblo de Viscri, una pequeña aldea con otra de las mejores iglesias fortificadas de la región, también declarada Patrimonio de la Humanidad.

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Desde aquí tomaremos dirección a Cluj-Napoca - considerada la ciudad más importante de Transilvania -, para encontrarnos en el camino con la localidad de Turda, donde podremos disfrutar de uno de los lugares más populares de la zona, la Salina Turda, una mina de sal explotada desde el siglo XI y convertida en la actualidad en un curioso y sorprendente parque temático y de atracciones que es de obligada visita.

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Volvemos hacia el sur rumbo hacia Alba Iulia, otra importante ciudad de la región, para adentrarnos de nuevo en los Cárpatos en la búsqueda de la última de nuestras paradas en este recorrido de enigmas y oxímoron, el Castillo medieval de Hunyad, considerado uno de los más bellos de Rumanía, donde se cree que el personaje histórico que inspiró Drácula estuvo preso durante varios años. 

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