Ruta de Romeo y Julieta en Verona

Con 265.000 habitantes, Verona es famosa por ser el escenario donde transcurre la trágica historia de amor narrada por Shakespeare y, también, por su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad.

Juan José Martín

A orillas del río Adige se asienta Verona, ciudad del Véneto italiano visitada cada año por cuatro millones de turistas atraídos por la historia de amor imposible entre dos jóvenes pertenecientes a familias rivales, cuyo apasionado romance acaba en tragedia.

El recorrido comienza en laCasa de Julieta (Vía Cappello, 23), un palacio gótico que se ha convertido en un centro de peregrinación para miles de enamorados. En su patio se alza una estatua de bronce de la joven Capuleto, obra de Nereo Costantini, que, según cuenta la leyenda, trae la fortuna sentimental a todo aquel que la toca. Y a tenor del gentío, cualquiera diría que el ritual resulta de lo más efectivo. Muy cerca está el centro neurálgico de Verona, conformado por la Piazza delle Erbe, un antiguo foro romano con construcciones relevantes como el barroco Palazzo Maffei; y la Piazza dei Signori, donde se alza la renacentista Loggia del Consiglio y las Arche Scaligere, un excelso conjunto de escultura funeraria donde reposan los miembros de la familia Scaligeri, que gobernó la ciudad entre los siglos XIII y XIV en su etapa de mayor esplendor artístico y cultural. Junto a este mausoleo se halla la Casa de Romeo, un palacio del siglo XIV que es propiedad privada y no puede visitarse.

Dominando ambas plazas se levanta la Torre dei Lamberti, del siglo XII, una atalaya de 84 metros de altura que se ha convertido en uno de los símbolos de Verona, junto al Duomo, un templo románico del XII que guarda en su interior una Ascensión de Tiziano; el Castelvecchio, una fortaleza del XIV transformada en museo, y la basílica de San Zeno Maggiore, una obra maestra del románico italiano.

A unos centenares de metros de la torre, en el nº 41 de Corso Sant''Anastasia, abre sus puertas desde 1938 la Salumeria G. Albertini, el establecimiento de productos delicatessen más antiguo de la ciudad.

Es el momento de hacer un alto en el camino. Una buena alternativa es la Trattoria Al Pompiere (Vicolo Regina d''Ungheria, 5), que ofrece deliciosos embutidos y platos regionales como el risotto al amaranto o la baccalà alla vicentina.

Para digerir el ágape, conviene darse una vuelta por Via Mazzini, que, junto a la Corso Porta Borsari, es la arteria comercial más notable. Entre boutiques de conocidas marcas llegamos a la gran joya arquitectónica de la ciudad: la Arena. El tercer coliseo más grande de Europa -tras el de Roma y Capua-, con capacidad para 30.000 espectadores, fue levantado en el siglo I por Tiberio y es la sede de uno de los más prestigiosos festivales líricos del mundo, que este verano celebra su centenario. Y como epílogo a la ruta, nada mejor que dirigirse a la cripta del monasterio de San Francesco al Corso (Via del Pontiere, 30), del siglo XIII, donde está la tumba de Julieta.

Brunch en un palacio del siglo XIV

En el centro histórico, junto a Porta Borsari, se halla el Palazzo Victoria (Via Adua, 8), un hotel de lujo situado en un palacio del siglo XIV, con 71 habitaciones y suites. El hotel, que pertenece a la marca The Salviatino Collection y conserva vestigios romanos y medievales, tiene un restaurante, Borsari 36, dirigido por el chef Carmine Caló, que se ha convertido en un lugar de moda gracias a su creativa cocina y a su brunch dominical.

www.palazzovictoria.com