Ruta costera de la Calzada, recorrido por Irlanda a hombros de gigantes

Entre acantilados y olas, Irlanda del Norte muestra sus más preciadas joyas entre Belfast y Derry-Londonderry.

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Foto: Arthur Ward

En un territorio de leyenda, la historia se balancea entre sortilegios y grandes batallas, difuminando la delgada línea que separa la realidad de lo fantástico. Mucho más allá de los tréboles y los calderos mágicos, se forja un carácter irreductible y aguerrido, potenciado por sus paisajes: esperanzados en verdes praderas y forjados con dureza entre temporales. 

Entre las reliquias de Irlanda del Norte, existe una ruta que se extiende por la costa nororiental de la isla. Los 247 kilómetros que conforman la ruta costera de la Calzada se comprometen a ser un camino inolvidable entre playas arenosas, pueblecitos pesqueros, valles frondosos que dan paso a castillos y senderos de acantilado. 

Una aventura legendaria Belfast a Derry-Londonderry

La ciudad de Belfast es el punto de partida. A tan sólo 2 horas en coche desde Dublín, se trata de la ciudad más grande y de la capital de Irlanda del Norte. Aquí, se sitúa el centro interactivo que trata como ningún otro la historia del transatlántico más famoso del mundo y el papel de la ciudad en que fue construido, el Titanic Belfast. En la parte norte, un conjunto de colinas, flanquean la ciudad. Una de ellas es la colina de Cavehill, con forma gigante dormido, la cual, posiblemente sirvió de inspiración a Jonathan Swift para “Los viajes de Gulliver”. 

A 32 kilómetros de Belfast, arranca la primera parada de la ruta costera de la Calzada. Se trata de un recorrido lleno de biodiversidad, repleto de historia y con envolventes vistas que se alza sobre el mar pendiendo de acantilados de basalto. Bajo el nombre del sendero de los Gobbins, esta impresionante obra arquitectónica de la época eduardiana, recoge un acuario, un puente tubular y el Wise’s eye, un enclave asombroso para sentir el rugir de las olas en los acantilados. 

Turismo de Irlanda

Siguiendo el recorrido, aparece Antrim. Su peculiar perspectiva del litoral ha servido como escenario para la serie Juego de Tronos. Esta costa alberga una de las maravillas naturales del planeta, la Calzada del Gigante, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986 y Reserva Natural Nacional en 1987. Se trata de un área de unas 40.000 columnas de basalto provenientes del enfriamiento rápido de la lava en una caldera volcánica hace unos 60 millones de años. La leyenda que envuelve este lugar cuenta la disputa entre los gigantes Finn y Bennandoner, que se atacaban lanzándose rocas, formando un campo de piedras sobre el mar. 

Más allá de la localidad costera de Cushendun, se sitúan sus cuevas, un espectáculo geológico recogido en la playa a la salida de los valles de Glendun y Glencorp, y que también ha sido el escenario de producciones audiovisuales. 

Uno de los puntos preferidos por los viajeros de la ruta es Carrick-a-Rede. Este puente de cuerda ofrece una de las mejores panorámicas de la costa, a 30 metros sobre el nivel del mar. Al cruzarlo, se divisa la isla de Rathlin y Escocia. Su origen se remonta 350 años atrás, cuando fue construido por pescadores que se dedicaban a la captura del salmón, uniendo la isla de Carrick con el condado de Antrim. 

Christopher Hill

Irlanda es tierra de castillos, y un buen ejemplo de este patrimonio es Dunluce. Las ruinas de su castillo datado en el siglo XIV están consideradas uno de los lugares más espectaculares del mundo. Este castillo ha sido el centro de relatos de banshees y sus lamentos, contrabandistas e historias de amor. Una gran tormenta lo derrumbó en el siglo XVII dando lugar a vestigios encaramados al acantilado. 

El penúltimo tramo de la ruta es Downhill, cuya playa de arena impoluta está flanqueada por el Templo de Mussenden, cuyos atardeceres dorados resultan imprescindibles para los viajeros. Establecido como uno de los monumentos más emblemáticos de Irlanda del Norte, fue erigido como réplica del templo de Vesta, en Roma.

La última parada de la ruta costera de la Calzada es Derry-Londonderry. Esta ciudad amurallada, erigida hace 400 años, ofrece preciosas panorámicas y múltiples opciones de ocio y turismo activo. Algunos de los planes más populares de la zona son recorrer el valle de Glenelly buscando inspiradores sabores por el camino, hornear pan según la receta tradicional en la granja Bradkeel, conocer el proceso de elaboración artesanal del queso, adiestrarse en el arte de la pesca del salmón o pasear a caballo en el valle de Faughan.