La ruta en coche definitiva para descubrir Islandia en una semana: cascadas, glaciares, cañones y lagos para el viaje más cinematográfico de tu vida

La isla del hielo y fuego es una maravilla de la naturaleza repleta de paisajes imposibles que hay que ver de cerca.

Una ruta por Islandia: las paradas imprescindibles para decir que has visto los lugares más impresionante de la isla de hielo y fuego
Una ruta por Islandia: las paradas imprescindibles para decir que has visto los lugares más impresionante de la isla de hielo y fuego / Istock / Andrew_Mayovsky

No son muchos los países que puedan presumir de un paisaje tan espectacular como Islandia, la isla de hielo y fuego. Es sencillamente sobrecogedor, con mucho más por descubrir que fiordos: volcanes, géiseres, termas, glaciares, campos de lava solidificada… 

Está en medio del océano, al norte del Atlántico Norte para ser precisos, y casi en medio de las costas de Noruega y Groenlandia. El frío y la humedad son incuestionables casi en cualquier época del año, (imprescindible llevar siempre ropa impermeable y de abrigo en la maleta), aunque las temperaturas del otoño, más suaves que en invierno, son perfectas para hacer una escapada

Si te animas a recorrerla en coche, te decimos cuáles son las paradas imprescindibles que tienes que hacer para no perderte los lugares más mágicos y espectaculares de Islandia en un roadtrip casi de cine

Día 1: Rumbo a la cascada perfecta

Saliendo desde la capital, Reikiavik, en el suroeste de la isla, ponemos rumbo hasta el valle de Reykjadalur. Está a unos 45 kilómetros y es una zona de gran actividad geotérmica: te puedes dar un baño en las aguas calientes y humeantes del río (a este fenómeno se le conoce como ‘hot springs’). Siguiendo hacia el sur se encuentra la zona de las cascadas Seljalandsfoos y Gljúfrafoss y Skógafoss. Todos son saltos de agua increíble, pero a Skógafoss se la conoce como ‘la cascada perfecta’. Puede que os suene porque es uno de los escenarios de rodaje de la serie ‘Vikingos’.

Es la cascada perfecta, y está en Islandia

Es la cascada perfecta, y está en Islandia

/ Istock / PocholoCalapre

Día 2: Del glaciar a la playa

Uno no puede ir de viaje a Islandia y no poner un pie en un glaciar. Y el mejor y más accesible para hacerlo es el de Sólheimajökull. Es perfecto para caminar por entre sus grietas y formaciones imposibles de hielo de tonos blanco, azul y negro (fruto de las cenizas volcánicas de la zona). Negra es también la playa de Reynisfjara, famosa entre otras cosas porque en ella se encuentra el mirador de Dyrholaey, un impresionante arco de piedra que se eleva hasta los 120 metros de altura. Las vistas desde arriba son de infarto. 

El suroeste de la isla de Islandia esconde paisajes de película como esta playa de arena negra y desfiladero de rocas imposibles

El suroeste de la isla de Islandia esconde paisajes de película como esta playa de arena negra y desfiladero de rocas imposibles

/ Istock / duha127

Día 3: Cañones escarpados

Continuando por el sureste de la isla, aguardan lugares como Fjaðrárgljúfur, un cañón de paredes escarpadas que alcanzan los cien metros de altura y hasta dos kilómetros de largo por el cauce del río Fjaðrá. A unos cien kilómetros se encuentra otro de los cañones más increíbles, uno de los grandes tesoros de Islandia: Mulagljufur. Y si tenéis más ganas de glaciar, justo antes de llegar podéis tomar el desvío a Skaftafell. Merece la pena, aunque todavía quedan algunos más por descubrir, no muy lejos de aquí...

El cañón de acantilados escarpados que es uno de los grandes tesoros de Islandia

El cañón de acantilados escarpados que es uno de los grandes tesoros de Islandia

/ Istock / o:Oleh_Slobodeniuk

Día 4: A por la mejor playa salvaje del mundo

La isla de fuego y hielo está llena de glaciares, pero solo uno puede presumir de ser el glaciar más grande. Y ese es Jökulsárlón. Está junto al parque Nacional de Vatnajökull, en el sudeste de Islandia. Imposible no quedarse hipnotizado con sus aguas azules salpicadas de icebergs del vecino glaciar Breiðamerkurjökull. De hecho, este glaciar es el ‘culpable’ de la existencia de la Diamond Beach, una franja de arena negra en la que brillan como diamantes los trozos de hielo que la habitan. Magia pura. Y de la playa de los diamantes, a la mejor playa salvaje del planeta: Stokksnes. Está a los pies Vestrahorn, una montaña de piedra negra y picos afilados frente al mar. Es, sin duda, uno de los lugares más fotografiados de toda Islandia. 

Esta fantasía es la mejor playa salvaje del mundo, y está en Islandia

Esta fantasía es la mejor playa salvaje del mundo, y está en Islandia

/ Istock / NicoElNino

Día 5. Fiordos imposibles

Una vez a este lado de la isla, toca visitar los fiordos del este. Se trata de una franja de costa de unos 120 kilómetros, que son los que van desde Berufjordur, situado en el sur de la isla, hasta Borgarfjordur Eystri, un pequeño pero encantador pueblo pesquero situado en el norte de Islandia. Junto a este remoto fiordo se encuenta la isla de Hafnarholmi, un paraíso para los amantes de la ornitología. Además de los fiordos, a este lado de la isla podéis ver la segunda cascada más alta del país, Hengifoss (con sus 128 metros de caída), aunque uno de los mayores atractivos es, sin duda, el cañón de Stuðlagil: un desfiladero imposible de paredes verticales rocosas con forma hexagonal.

Este salto de agua es la segunda cascada más alta de Islandia

Este salto de agua es la segunda cascada más alta de Islandia

/ Istock / miroslav_1

Día 6. Desierto y volcanes perfectos

No se puede visitar el norte de la isla sin pasar por Dettifoss, una cascada situada en el parque nacional Jökulsárgljúfur, ubicada al noreste de Islandia, cerca de Mývatn. ¿Por qué es interesante? Porque a pesar de sus grandes dimensiones (unos cien metros de ancho) está prácticamente oculta en mitad de la zona desértica del nordeste de Islandia, y porque es la segunda más potente de toda Europa. Desde allí se puede llegar fácilmente hasta Hverir, una de las zonas geotermales más activas de toda Islandia. Está a uno s 60 kilómetros hacia el interior de la isla, pero merece la pena acercarse hasta esta región de tonos ocres y rodeada de volcanes. Krafla y Hverfjal son de los más imponentes: el primero cuenta con uno de los dos cráteres volcánicos más conocidos de toda Islandia y una caldera volcánica de unos diez kilómetros de diámetro. Mientras que Hverfjal, más hacia el sur, es como el volcán perfecto: un enorme cráter de intenso color negro y forma cónica casi perfecta formado hace más de 2.500 años.

La impresionante cascada que se esconde en medio de una zona desértica de Islandia, la isla del hielo

La impresionante cascada que se esconde en medio de una zona desértica de Islandia: es la segunda más potente de toda Europa

/ Istock / miroslav_1

Día 7. La última cascada, y la más impresionante

Para decir que se ha estado en Islandia, sí o sí hay que continuar la ruta hasta el lago Myvatn que, además de ser el cuarto lago más grande de Islandia, es un paraje precioso salpicado de islas pequeñas. Aquí la actividad volcánica sigue siendo incesante, en medio de un paisaje que combina los campos de lava con las aguas termales. Desde aquí toca poner rumbo hasta Akureyri, la capital del norte de Islandia, pero antes, hay que parar en Godafoss, otra cascada imprescindible: se la conoce como la cascada de los dioses.

La cascada de los dioses, y es uno de los lugares imprescinsibles que hay que ver en Islandia

La cascada de los dioses, y es uno de los lugares imprescinsibles que hay que ver en Islandia

/ Istock / Mumemories

Solo por eso, hay que parar para verla. La ruta termina en los fiordos occidentales, posiblemente la parte más remota e inexplorada de la isla repleta de cascadas y acantilados imposibles. La carretera que lleva hasta ellos no es la más fácil, pero irse sin descubrirlo, sería casi un pecado. 

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