Roma, una eterna lección de belleza

Con su descarado encanto de aires decadentes, Roma constata sobre su piel el paso de los siglos y la huella que sobre ella han dejado los mejores artistas de todos los tiempos. Ofrece siempre una ventana abierta hacia la eternidad y lecciones de belleza en medio del absoluto caos de su vida diaria. Así es la "Caput Mundi" en el siglo XXI. Contradictoria y canalla, tal y como los propios romanos la definen en alusión a su particular orden dentro del desorden. Pero, por encima de todas las cosas, Roma es condenadamente hermosa.

Marta Copeiro

Día 1
08.00 h. La primera cosa que conviene hacer tras apearse en la estación de Termini (los dos aeropuertos de Roma comunican con ella, bien en tren o en autobús) es acercarse al Punto Informativo Turístico (Via Giovanni Giolitti, 34) para adquirir un Roma Pass (www.romapass.it). Por 23 € cubre el transporte público durante 72 horas, la entrada a dos museos o sitios arqueológicos y descuentos en la oferta cultural.

08.30 h. No hay nada más mágico que amanecer en la Roma Antigua del Coliseo, Palatino y Foro Romano (parada Colosseo de la línea B del metro). Las tres visitas se incluyen en el mismo billete, así que mejor comenzar por el Palatino, evitando las habituales colas del Coliseo. Es una de las históricas colinas romanas (con vistas hacia el Circo Massimo y el Foro Romano) donde, según la leyenda, la loba amamantó a Rómulo y Remo. Después, sucesivos emperadores romanos fijarían sus lujosas residencias (como la Domus Severiana o la Augustana) y termas (como las de Septimio Severo), de las que hoy quedan sus evocadoras ruinas. Sin abandonar la colina, en los jardines Orti Farnesiani se descubre uno de los primeros jardines botánicos de Europa con imponentes vistas hacia el Foro.

10.00 h. El anfiteatro de Flavio, más conocido como Coliseo por la monumental estatua de bronce que se encontraba junto a su entrada, recrea en la mente del visitante la visión de gladiadores y fieras batiéndose en su arena. Estamos ante una de las siete nuevas maravillas del mundo. Al salir, el Arco de Constantino muestra la magistral síntesis de propaganda y arte de la que eran capaces los romanos.

10.45 h. Durante los siguientes metros pisaremos el suelo que por más de diez siglos (su historia arranca en el siglo VII a.C.) constituyó el espacio donde se desarrollaba la vida política, social y religiosa de la Roma republicana e imperial. Cierto, hay que recurrir a la imaginación, pues hoy, templos como el de Rómulo y Saturno, o arcos como el de Tito o Septimio Severo, no son más que ruinas, cargadas, eso sí, de un halo especial. Al otro lado de la Via dei Fori Imperiali se encuentran sus ampliaciones, los Foros Imperiales, sitios arqueológicos que requieren la compañía de un guía, salvo el Foro y Mercados de Trajano, que se asientan a los pies del Quirinal (entramos de nuevo con la Roma Pass), donde vemos otra joya imperial, la Columna Trajana, y se palpa un profundo sentimiento religioso.

12.15 h. Desde la colina del Capitolio se obtiene una de las mejores panorámicas del Foro Romano, con el Coliseo al fondo y el Palatino a la derecha. Nos despedimos de la Antigüedad y entramos, de la mano de Miguel Ángel, en el Renacimiento. Estamos en la Piazza del Campidoglio, presidida por una copia de la escultura ecuestre de Marco Aurelio y escoltada por tres hermosos palacios: Senatorio (sede del Ayuntamiento), Dei Conservatori y Nuovo (sedes ambos de los Museos Capitolinos).

13.00 h. A un paso, la Piazza Venezia, donde está el enorme Altar de la Patria y monumento a Víctor Manuel II. Desde allí la mirada se dirige hacia la Via del Corso, que parte en dos el centro histórico.

13.30 h. En horario romano realizamos una pausa para comer en Gina, que recrea la cocina moderna mediterránea (Via San Sebastianello, 7. www.ginaroma.com).

15.00 h. El centro es un museo al aire libre del Renacimiento y el Barroco: Fontana de Trevi, Piazza Barberini, Trinità dei Monti y Piazza di Spagna, a cuyos pies se abre la Via dei Condotti, exclusivo escaparate de la moda.

16.30 h. Al otro lado de la Via del Corso se descubren las plazas del Parlamento, Montecitorio y Colonna. Y en las inmediaciones del Panteón -Piazza della Rotonda-, La Palma (inmejorable oferta de helados) y La Tazza d''Oro (un clásico romano para amantes del café).

18.00 h. La siguiente obra de arte es la Piazza Navona, con sus tres fuentes. La ruta prosigue hacia la plaza del Campo dei Fiori y cruza el Tíber por el Ponte Sisto, uno de los más bonitos.

19.00 h. Es la mejor hora para dar un paseo por el barrio del Trastevere, incluida la visita de su preciosa basílica de Santa María y la plaza homónima, llena siempre de ambiente.

19.30 h. A la hora del aperitivo para la cena se impone la Piazza Trilussa, donde hay dos locales básicos: Friends (www.cafefriends.it y Freni e Frizioni (Via del Politeama, 4. www.freniefrizioni.com).

21.15 h. Da Ivo (Via di S. Francesco A Ripa, 158) es la pizzería con más gracia y salero del Trastevere, donde, además de saborear sus crujientes especialidades, se agudiza el ingenio para hacerse con algo del dialecto romano en boca de camareros y pizzaioli. Otra opción es dirigirse en taxi a la zona de Monteverde, rumbo a La Gatta Mangiona (Via Ozanam, 32), para comer la pizza preferida por los romanos.

23.30 h. La serata o velada culmina en Société Lutece (Piazza di Montevecchio, 17. www.societe-lutece.it), ideal para tomar una copa cerca de la eterna Piazza Navona.

Día 2
08.30 h. Una de las mejores vistas de Roma se obtiene desde lo alto de la cúpula de San Pedro, en El Vaticano, proyectada por Miguel Ángel (7 1). Del interior de la basílica embriaga su grandeza y obras como La Piedad de Miguel Ángel o el Baldaquino de Bernini. Remata la experiencia el baño de arte en la Plaza de San Pedro, gran obra de Bernini que representa "los brazos maternales de la Iglesia".

11.00 h. A media mañana suelen descender las colas en los Museos Vaticanos (16 €. www.vaticanstate.va), lo que nos permite una primera familiarización con sus obras más importantes, la Stanza della Signatura, con los frescos de Rafael, y la magistral Capilla Sixtina, de Miguel Ángel.

14.00 h. A un paso del Campo dei Fiori nos decantamos por las alcachofas a la judía y los tonnarelli ai funghi di bosco de Ba''Ghetto (Via del Portico d''Ottavia, 57. www.kosherinrome.com).

14.30 h. Cita en la Galleria Borghese, previa reserva unos días antes (8,5 €. www.galleriaborghese.it), para admirar las obras de Bernini, Correggio y Rafael, entre otros.

17.00 h. Aún en los dominios del parque de Villa Borghese, otra de sus maravillas son los jardines del Pincio que se asoman a la Piazza del Popolo, proporcionando una inolvidable postal de la capital italiana.

19.00 h. Aperitivo en Enoteca Palatium, donde se pueden degustar productos típicos del Lazio (Via Frattina, 94. www.enotecapalatium.it).

20.00 h. En busca de nuevas perspectivas que abracen la ciudad, los jardines del Gianicolo constituyen el mejor escenario para contemplar el atardecer y las primeras luces nocturnas (nos trasladamos en taxi).

21.00 h. Junto al Gianicolo, en el Antico Arco (Piazzale Aurelio, 7. www.anticoarco.it), se reinterpreta lo mejor de la cocina italiana.

23.00 h. Nos despedimos de Roma en el barrio de Testaccio, donde la animación está asegurada en sitios como KetumBar (un restaurante y lounge bar en Via Galván, 24) o Salotto 42 (Piazza di Pietra, 42).