Roma: ocho planes para vivir la ‘dolce vita’

Lo que no puedes perderte en la ciudad eterna

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: Carlo107 / ISTOCK

Pocos lugares llegan tanto al alma como la que fuera la capital del mundo, la ciudad en la que resuenan los ecos de Julio César, la que atesora la magia perpetua del Renacimiento, la que ha quedado marcada por el romanticismo cinematográfico de Gregory Peck y Audrey Hepburn. 

querbeet / ISTOCK

Roma, siempre eterna, es un cofre de tesoros de la cultura occidental. Una reliquia de pasado y de futuro. Una delicia de la que uno no puede evitar enamorarse una y otra vez. Es la dolce vita en estado puro y aunque hay miles de planes para descubrirlo, estos son los básicos que no puede perderte:

Caminar sin meta ni rumbo

Solo así se descubre verdaderamente su magia. Hay que maravillarse con el paisaje romano porque esta ciudad asentada sobre siete colinas ha sido diseñada para asombrar. Pocos entramados urbanos pueden competir con el conjunto histórico de la capital italiana. Sobre todo al atardecer cuando la luz dorada crea un efecto de postal imposible.

suriya silsaksom / ISTOCK

Contemplarla desde las alturas

A vista de pájaro, Roma resulta bellísima con su océano de tejados de terracota y sus soberbias cúpulas alzándose hacia el cielo, entre las que destaca la Basílica de San Pedro, el edificio más alto. Especialmente desde Gianicolo, la colina más elevada, la ciudad resulta fantástica. 

MichalLudwiczak / ISTOCK

Disfrutar del ambiente del Trastevere

La bucólica margen izquierda del río sigue siendo el rincón favorito para los bohemios. Galerías contemporáneas, cafés donde acudir a tertulias cinéfilas, librerías para quedarse a vivir, bares donde tomar un Chianti. Este barrio pintoresco con fachadas cubiertas de hiedra, restaurantes con encanto y plazoletas llenas de gente encarna la fantasía romana.

patrick8484 / ISTOCK

Retratarse en cada una de las plazas

Porque son la esencia de Roma, su imagen característica. Está la Navona, tal vez la más representativa, que se alza sobre las ruinas de un circo construido por Domiciano y que alberga fuentes extravagantes, palacios bañados por el sol y terrazas donde ver y ser vistos. También está la Piazza de España, con su monumental escalinata, que la convierte en un grandioso escenario. Y no hay que perderse la Piazza del Popolo, donde los romanos se congregan para asistir a conciertos o llevar a cabo sus protestas. 

ZX-6R / ISTOCK

Visitar el Coliseo

Símbolo de la ciudad, es uno de los monumentos más fotografiados del mundo, que atrae cada año a más de cinco millones de viajeros. Dos mil años después de su inauguración en el año 80 después de Cristo, el que fuera el buque insignia de la ingeniería romana continúa sorprendiendo al mundo entero con su complejo entramado de túneles subterráneos y sus dimensiones grandiosas.  Se recomienda recorrerlo temprano en la mañana o contemplarlo de noche (en verano se ofrecen visitas guiadas) para maravillarse con sus luces dramáticas. 

ventdusud / ISTOCK

Perderse en el Foro

Este impresionante recinto arqueológico era el núcleo de la vida social, comercial y religiosa del Imperio. Un lugar donde retroceder a los tiempos de la Antigüedad para imaginar las transacciones comerciales, las sentencias de los reos, el diseño de las estrategias bélicas, la vida pública de sus ciudadanos. Cada una de sus piedras está cargada de anécdotas.

Admirar la Fontana di Trevi

Nadie que visita la ciudad puede perderse esta joya rococó inmortalizada por Anita Ekberg en La Dolce Vita de Fellini. Vale que está siempre atestada de gente (excepto en el alba), pero esto no le resta ni un ápice de encanto. Cumplir la turistada total implica además tirar una moneda que garantice el regreso. Hasta el más escéptico lo hace. 

adisa / ISTOCK

Extasiarse con la belleza del Vaticano

Con la Basílica de San Pedro, donde fue enterrado el apóstol y donde ha quedado impresa la huella de artistas como Bramante, Miguel Ángel y Rafael. Pero también con los Museos, un auténtico festín de arte donde se exhiben los frescos más famosos del mundo: aquellos que de nuevo Miguel Ángel dejó para la posteridad en la legendaria Capilla Sixtina, que rompió los moldes del arte del Renacimiento.

alxpin / ISTOCK