Roma a pie y sus secretos

Roma continúa siendo la capital de la cultura occidental. Una forma de conocerla profundamente es a pie, de esta manera ni el caos en las carreteras ni la ineficacia del transporte público nos impedirá conocerla de una manera diferente.

Alvaro Espinosa Malagón

Roma te consume. Esta es la mejor frase para definir lo que hace Roma a un auténtico turista. No has sido turista en la "città eterna" si no has acabado agotado de andar por sus calles. Porque para conocer Roma hay que andar y cuando parezca que todo ha terminado volver a andar. Sin pausa pero sin prisa, ese podría ser el lema que debería grabar en su memoria a la hora de visitarla cualquiera que la visite.

Roma no es ciudad de transporte público, tampoco le hace falta (bueno, un poco sí). El turista no debe de perderse por el caótico sistema de transporte romano y si por sus calles. Porque Roma ofrece una gran cantidad de cultura a una distancia relativamente corta y porque Roma aún está por descubrir. Callejear por sus calles es la mejor forma de conocerla. De esta manera podremos descubrir lugares mágicos a los que podremos añadir los más conocidos: Coliseo, Vaticano, Fontana di Trevi, Piazza Spagna... Roma no está hecha para el tiempo.

Trastevere, la bohemia y el tiempo

El barrio de Trastevere es la zona más pintoresca de Roma. Restaurantes, bares, tiendas se encuentras como su propio nombre dice "Tras" el rio "Tiver". En ella podremos disfrutar de una amplia oferta con diversas actividades donde confluye lo más moderno y lo más clásico de Roma.

Un barrio sin aceras, con edificios degradados y coladas tendidas, que conserva parte de su entramado medieval. Cientos de personas llenan cada día sus calles, especialmente cuando es de noche, en busca de sus mejores pizzerías y restaurantes. Tanto los que busquen las tabernas más tradicionales, como los que prefieran los locales más modernos e innovadores, podrán satisfacer sus deseos en este barrio. Un barrio único donde podremos disfrutar con la compañía de nuestra pareja, amigos o familia.

Durante los meses de verano los romanos tienen su propio ambiente de playa en las inmediaciones del Tiber. A orillas del río se instalan numerosos puestos en los que podemos cenar, tomar una simple cerveza o comprar ropa y diversos artículos de bisutería. Todo ello sin prisa, con calma. Si Roma ha esperado milenios para poder verla, habrá que tomarse su tiempo.

Patrimonio cultural

Llega el momento de ver el casco histórico de Roma caracterizado por su inmensa riqueza. En su centro histórico se entremezclan restos de casi tres milenios, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y congrega cada año a millones de visitantes, atraídos por las ruinas de su antiguo esplendor. A los anteriormente mencionados Vaticano, Coliseo..., hay que añadirle lugares menos conocidos como La Piazza dei Cavalieri di Malta donde se encuentra el famoso "secreto de Roma", cuyo misterio no revelaremos aquí, el Giardino degli Aranci (Jardín de las Naranjas) o las catacumbas de Piazza Nabina.

Si nuestra intención es relajarnos por alguno de los parques de la ciudad, Villa Borghese es la mejor opción. A diferencia de otros grandes parques como Hyde Park o Central Park, presenta perfecta combinación entre la naturaleza y el arte de Roma. En sus jardines se pueden ver edificios, esculturas, monumentos y fuentes de famosos artistas de diferentes épocas. Podemos aprovechar para hacer deporte y alquilar patines, bicicletas y otros medios de transporte en las entradas principales del parque.

El balcón de Roma

La forma más impactante de descubrir Roma es desde uno de sus muchos miradores. El Gianicolo, es uno de los más conocidos. Considerada la octava colina de Roma es un lugar único y apacible y alejado del caos romano, por lo que resulta un placer pasear disfrutando de inmejorables vistas de la ciudad.

En él podremos contemplar la Fontana dell''Acqua Paola. La fuente más grande de la ciudad hecha de mármol y creada durante el siglo XVII para celebrar la reapertura de un antiguo acueducto romano.

Pero si queremos ver el corazón de Roma, el mejor mirador se encuentra en la cúpula del Vaticano. Subiendo 551 escalones podremos disfrutar de las espectaculares vistas de la Plaza de San Pedro y de toda la ciudad de Roma en 360º.