Río de Janeiro: la guía carioca para no perderse nada entre gastronomía, naturaleza y arte
Desde los monumentos imprescindibles hasta las paradas gastronómicas más espectaculares, te contamos en una guía rápida todo lo que no te puedes perder si viajar a Río de Janeiro.

Río es mucho más que fiesta y playa. Río de Janeiro lo tiene todo. Y es que, además de ser la capital del carnaval y una de las ciudades convertidas en destino playero y de fiesta del mundo, esta Cidade Maravilhosa es una mezcla perfecta entre cultura, historia, arte, gastronomía, arquitectura y naturaleza. Cuenta con una oferta gastronómica amplísima que va desde cocina callejera hasta restaurantes Michelin; una inmensidad de parques naturales para hacer rutas de senderismo y trekking; museos interesantísimos y barrios artísticos totalmente desconocidos.

Las paradas obligatorias en Río de Janeiro
Una visita a Río de Janeiro no está completa si no se hacen tres paradas obligadas. La primera de ellas es la subida al Cristo Redentor y el Corcovado, una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo convertida en símbolo de esta increíble ciudad con una de las vistas panorámicas más impresionantes que vas a encontrar.

Aunque, si hablamos de vistas, el Pão de Açúcar no se queda atrás: este monolito de granito que se eleva sobre la bahía de Guanabara, y al que se sube en teleférico, permite disfrutar de toda una vista que va desde Copacabana a Guanabara. Y, por último, un paseo entre las playas de Copacabana e Ipanema, los dos iconos playeros más conocidos del mundo, en donde vivir toda la esencia carioca de la ciudad.

El corazón artístico de la ciudad
Si hablamos de arte en Río de Janeiro hay que hablar del barrio de Santa Teresa. Entre colinas, calles empedradas, casas coloniales, murales bellísimos y pequeños bares locales, aparece este núcleo artístico único donde todo respira creatividad. Ejemplo de ello es el alojamiento boutique MGallery Santa Teresa Hotel, ubicado en una histórica finca de café de la década de 1850 que, con su decoración, arquitectura y arte local, además de por los tours artísticos e históricos que realizan por el barrio, se ha convertido en un punto clave para disfrutar de esta zona. Muy cerca de allí se encuentra también la Escalera de Selarón, unas preciosas escaleras compuestas por más de 2.000 azulejos de todo el mundo.

La naturaleza carioca que rodea Río de Janeiro
Los cariocas son grandes amantes de la naturaleza y el trekking, de ahí que sean capaces de disfrutar de todos los rincones verdes que propone la ciudad y sus alrededores. En la misma ciudad de Río de Janeiro se encuentra un remanso de paz convertido en su Jardín Botánico, donde acogen más de 6.000 especies de plantas, además del Parque Lage, a los pies del Corcovado; un lugar de cuento perfecto para desayunar con vistas al Cristo entre palmeras imperiales. En sus inmediaciones, plagadas de paisajes verdes, se encuentra el Parque Nacional Tijuca, el Parque Natural Municipal Dos Hermanos y el Parque Estatal de la Piedra Blanca, tres alternativas muy diferentes perfectas para conocer de primera mano su riqueza natural, pero también su fauna y su flora.

Así es la cocina local carioca
De la cocina más tradicional a algunos de los restaurantes fine dining con Estrella Michelin más aclamados de todo el mundo, Río de Janeiro es una de las ciudades que, en términos gastronómicos, está dando más que hablar. Y es que la escena gastronómica carioca está que arde.
Uno de sus máximos exponentes es Lasai, con dos Estrellas Michelin, un local donde su propia huerta y la de los pequeños productores de la zona son el eje de cada una de sus creaciones. Le sigue Oseille, con Thomas Troisgros a los fogones —tercera generación de los Troisgros—, donde el chef ofrece una experiencia para tan solo 16 comensales donde sus raíces francesas se aúnan al producto brasileño dando rienda suelta a su creatividad hasta dar lugar a un menú degustación cuasi sorpresa para los comensales.
Tampoco falta Oteque, otro de los templos de la gastronomía carioca. Sus dos Estrellas Michelin avalan un viaje culinario donde el cocinero Alberto Landgraf hace vibrar a los comensales a través de los productos de temporada disponibles en el mercado que se fusionan con los guiños brasileños y algunos twists de corte internacional.
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