Rethymnon, anclada en el tiempo

El puerto más veneciano
El gran interrogante de Creta: ¿cómo hacer que el mar posea la belleza de la laguna véneta? La respuesta hay que buscarla en un puerto de sillares a orillas del mar Egeo. El de la localidad de Rethymnon, que, al igual que Canea, fue en sus tiempos un asentamiento veneciano. Hoy acuden a impregnarse de ese espíritu de la Serenísima República atribulados humanos que ocupan mesa en las terrazas al aire libre más grandes y seductoras de Grecia mientras observan los miles de farolillos que, de noche, se encienden sobre sus cabezas. La isla más grande del país, la quinta del Mediterráneo, cuna de Kazantzakis, autor de Zorba, el griego , esconde lugares como éste, en los que parece haberse detenido el tiempo. Sobre todo al caminar por su casco antiguo, con casas decadentes que se mantienen en pie entre estrechas callejuelas, en ascenso hasta la parte más alta del pueblo, rematado por la vieja fortezza . Como soñado por Canaletto, así es Rethymnon, capital de la región del mismo nombre, donde lo mismo saboreas glykádia (carne de cabra) en alguna de sus tabernas que descubres cómo suena un bouzoukis construido por un luthier de forma artesana. Anclada en el tiempo, como su loggia veneciana. Por mucho que los toldos de colores del puerto aseguren que hasta aquí también han llegado los albores del siglo XXI.

Palazzino di Corina. (7-9, Dambergi. 283 102 21 205). Hierro y madera dan lustre a la decoración del hotel, emplazado en un edificio del 1300. Tiene un edificio principal de cuatro plantas y dos secundarios de tres. Muy agradable (doble, desde 100 €).
Taverna Kastro. (Vogiatzogou Emmanouil Panormo. 283 405 13 62). Hay que desplazarse 20 kilómetros para llegar hasta aquí, pero merece la pena sólo por cenar en su agradable jardín. Especialidades cretenses.
Oficina de Turismo de Grecia. Quintana, 2. Madrid. 915 484 889.
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