Por siempre, Rembrandt

Este artista vivió y murió en la capital, donde acaba de inaugurarse Rembrandts Amsterdam, un nuevo museo que recrea su última morada.

Silvia Roba
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Foto: D.R.

En este 2021 se cumplen 415 años del nacimiento de uno de los mayores maestros barrocos de la pintura y el grabado, el artista más importante de la historia de los Países Bajos.

La historia

El maestro del claroscuro nació en Leiden, en el seno de una familia humilde y numerosa. Encontró pronto la fama, que se multiplicó hasta el infinito tras mudarse a Ámsterdam, donde se convirtió en el pintor de moda entre la burguesía. Junto a su esposa Saskia tuvo una vida desahogada. Tras la muerte de ella comenzó su decadencia y también su ruina. Lo perdió todo, incluso su casa-estudio del Barrio Judío, que se vio obligado a vender. Fue en el Jordaan donde pasó sus últimos años, en un modesto apartamento de Rozengracht. Es esta última casa la que se recrea ahora en Rembrandts Amsterdam.

Retrato de Rembrandt | Google Culture Institute

El viaje

Eso es lo que propone este nuevo espacio: un viaje al siglo XVII. Más que un museo, esto es una experiencia inmersiva, que nos permite acercarnos al artista a través de proyecciones audiovisuales y efectos especiales (luces, música, aromas…). Sus últimas obras fueron diferentes a todas las realizadas con anterioridad, con personajes muy reales, que transmiten soledad y sufrimiento. En el autorretrato que pintó en 1669, año en el que murió, se muestra reflexivo, sin artificios. Un grupo de actores, en los papeles de Rembrandt, su amante y sus dos hijos, revelan curiosidades sobre su vida.

Y además...

Al final del recorrido los visitantes reciben un mapa de Ámsterdam muy especial, ya que representa la ciudad tal y como era en el siglo XVII. Una forma original y divertida de recorrer las calles de la capital buscando, por ejemplo, la primera ubicación de la mítica La ronda de noche, su obra maestra, la casa de algunos de sus clientes o residencias anteriores. La casa en la que vivió entre 1639 y 1658 es hoy un cuidado museo que nos muestra cómo era cuando Rembrandt la ocupaba. No le falta de nada: su estudio, sus aposentos… y su arte. Su gabinete de curiosidades es toda una sorpresa.