Los reinos del agua, el universo de las lagunas más bellas de España

Nuestro país es el punto de paso de millones de aves migratorias, y uno de los preferidos por (casi) todas las aves del planeta, para invernar. Viajamos por La Posadilla, la Rada y Pitillas, la albufera de Anna, y por Zoñar, las lagunas más bellas imaginables de la península. 

Irene González
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Foto: Francisco de Casa / ALAMY

Aunque todas son diferentes, coinciden en ser las más agradables del país. Son los espacios naturales preferidos de miles de aves para invernar, o para descansar durante su periplo viajero. El mejor lugar para disfrutar de los pájaros, y de un entorno fresco, todo un planazo para recibir la primavera, y olvidarte del mundo. Enlazamos Ciudad Real, Navarra, Valencia y Córdoba, en busca de los lagos más irresistibles del país.

Casi en el cogollo de la península, se encuentra la Laguna de La Posadilla, una de las más sorprendentes porque ocupa el epicentro, de lo que hace millones de años, fue el cráter de un volcán. Y es que pocos saben que en Ciudad Real, en el llamado Campo de Calatrava, se encuentra el mayor número de volcanes de la Península. Se extienden entre las cuencas del Guadiana y del Ojailén, y forman un singular paisaje de conos y cráteres, depresiones, coladas de lava, y fracturas entre las que afloran aguas termales. 

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Entre ellos está, en el retirado paraje de Medias Lunas, La Posadilla, uno de los cráteres más interesantes. Cerca está Valverde, desde donde el mismo centro de la población parte el camino a la secreta laguna, un solitario paraje de llanuras y serrezuelas, característico del Campo de Calatrava. Hasta La Posadilla acuden alcaravanes, sisones, gangas y cigüeñas blancas. Cerca de Valverde, está Alarcos donde es obligatorio un paseo por su fortaleza, y su bello santuario gótico. Otra joya está en la Tierra Media Navarra que se extiende junto al río Aragón.

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Aquí se esconden los humedales protegidos de Pitillas y Rada. En sus orígenes fueron retenciones de agua mediante paredes, a modo de presas, para regar los campos. Aquella obra que surgió de los humanos, se ha convertido en una gran laguna, punto de parada y reposo de importantes grupos de aves migratorias, y también de cría e invernada, de otras muchas. La Laguna de Pitillas es la más importante. De ella se sabe que en la Edad Media se levantaron pequeños y largos muros para contener las aguas del primitivo humedal. 

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Hoy tiene casi 300 hectáreas de extensión, y una importante comunidad de anfibios. Desde su mirador fascina la silueta de las garzas y los aguiluchos laguneros. Muy cerca, justo al otro lado del río Aragón se encuentra la Laguna de Rada. Mucho más agreste y rodeada de bosques de pinos, este lago es un preludio del cercano parque Natural de las Bardenas Reales. Tras disfrutar de esta naturaleza en estado puro, hay que ir la cercana e impresionante Olite, una villa que enamora. Otro mundo de agua inimaginable, está en el interior de Valencia, donde se despliega Anna y su albufera, un paraíso mágico.

Este estrecho valle posee con un sinfín de fuentes, manantiales y pozas, en la llamada Canal de Navarrés. Está cuajada de pequeños saltos y cascadas, y quizá por ello, ha estado poblada desde tiempos inmemoriales, de los que se han encontrado valiosos restos de pobladores prehistóricos, y sus cuevas. Anna es una de las sorprendentes poblaciones que se sitúa en la Canal de Navarrés. 

Francisco de Casa / ALAMY

Muy cerca está su irresistible albufera con más de 5 hectáreas cuajadas de fuentes, pozas y manantiales que brotan de su fondo. Por esta magnífica albufera se puede navegar para contemplar como se despeñan las aguas que forman bellas cascadas. Lo más singular de Anna es que las aguas de la albufera la atraviesan, y crean increíbles rincones urbanos de balsas, cascadas y canales. En la plaza de la Alameda, en pleno casco antiguo, las aguas descienden en cascada, con el palacio de los condes del Cervelló, edificado en el XVII sobre el antiguo castillo, como telón de fondo.

En el término municipal de Anna está el paraje el Gorgo de la Escalera, una poza a la que se desciende por 136 escalones. Únicas también, la cascada el Gorgo Catalán, la Fuente Negra, y la Astud, una profunda acequia que forma el Gorgo del Palet. En esta desconocida tierra valenciana es obligatorio pasear por otras de los bellos pueblos de la Canal de Navarrés. Uno de ellos es Chella, que esconde un conjunto de 12 cuevas habitadas en la prehistoria, en el salto del Truco. 

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También hay que perderse por Bicorp y sus pinturas rupestres de la cueva de la Araña, su nacimiento del río Fraile, y la inmensidad de su reserva de la Muela de Cortés. Jamás hubieras imaginado que la provincia de Córdoba posea lagunas vitales para algunas especies de aves. De todos estos desconocidos humedales, que se localizan cerca de Puente Genil, Aguilar de la Frontera, Lucena y Luque, la Laguna de Zóñar, es de las pocas en el mundo que tiene presencia de malvasía, un ánade que estuvo en peligro de extinción. Interesante su Centro de Interpretación, de donde parte el camino que rodea la zona protegida, y su observatorio de aves. Imposible dejar estas tierras húmedas sin recorrer la laguna del Rincón, la de Tíscar, y la Amarga