Reikiavik en 10 minutos: ¡Gana dos vuelos a Islandia!

La capital islandesa es un destino fascinante, ideal para huir de los calores veraniegos. Ahora, además, es más fácil llegar a ella gracias a la compañía low cost Play, que tiene vuelos directos desde Barcelona, Tenerife, Gran Canaria, Alicante, Madrid, Palma de Mallorca y Málaga.

Pablo Fernández
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Foto: SimonDannhauer / ISTOCK

En Islandia, el tamaño importa. La capital del país, Reikiavik, tiene una población de poco más de 130.000 habitantes –el distrito madrileño de Puente de Vallecas, por ejemplo, tiene 240.000–. Estas dimensiones contrastan con el apabullante entorno natural que la rodea. Ejemplo de la elevada calidad de vida asociada con los países nórdicos, esta tranquila ciudad cuenta con una vibrante vida nocturna, una pujante oferta gastronomía y un romance continuo con el arte. La apertura de vuelos directos entre varias ciudades españolas y Reikiavik, por parte de la compañía low cost Play, abre nuevas opciones para descubrir este cautivador rincón del planeta. A continuación, algunas claves para exprimir la visita al máximo.  

Cascada de Dettifoss Islandia
Cascada de Dettifoss. | Pablo Fernández

PLAY es una aerolínea islandesa low cost de nueva creación, cuyas operaciones se iniciaron en verano de 2021 (una aerolínea nacida durante la pandemia). 

  • En España, PLAY vuela desde siete destinos a Reikiavik: Barcelona, Tenerife, Gran Canaria, Alicante, Madrid, Palma de Mallorca y Málaga. 

  • PLAY es una aerolínea moderna y disruptiva.

  • Con PLAY, los viajeros pueden descubrir Islandia, el país del fuego y hielo, por muy poco (desde 110 euros por trayecto).    

  • La sostenibilidad es una prioridad para PLAY. Al ser una compañía joven y en pleno crecimiento resulta más sencillo definir, implementar y medir las iniciativas relacionadas con el cuidado del medioambiente. 

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Una iglesia de otro planeta

En una ciudad con edificios de escasa altura, la torre del campanario de la iglesia de Hallgrímskirkja se erige como un faro visible desde cualquier punto de Reikiavik.

iglesia de Hallgrímskirkja Islandia Reikiavik
Iglesia de Hallgrímskirkja. | Pablo Fernández

Aunque su perfil futurista evoca a una nave espacial llegada de otro planeta, su arquitecto –Gudjoón Samúelsson– se inspiró en  las formaciones naturales de columnas de basalto que pueden apreciarse en lugares  como Gerðuberg. La vista desde lo alto del campanario ofrece una panorámica completa de la ciudad.

Cervezas a remojo

Abandonarse a la reconfortante calidez de las aguas termales mientras los copos de nieve caen sobre nuestro rostro es una sensación incomparable... que es posible experimentar en una de las cinco piscinas al aire libre de aguas termales de Reikiavik. La entrada cuesta alrededor de 5 euros.

Blue Lagoon.  | Puripatl / ISTOCK

Otra opción es acudir a los balnearios geotermales de la zona, como el Blue Lagoon y el Sky Lagoon. El precio es mayor –alrededor de 45 euros–, pero también ofrecen una mayor variedad de servicios... como disfrutar de una bebida mientras estamos a remojo.    

Capital de los museos atípicos

El Museo de las ballenas, el Museo del punk islandés, el Saga Museum –dedicado a los principales eventos de la historia del país–... teniendo en cuenta las dimensiones de la ciudad, la cantidad de museos peculiares que hay en Reikiavik es elevada.

Sala de conciertos Harpa Reikiavik Islandia
Sala de concierto Harpa.  | Pablo Fernández

Pero uno de ellos se erige sobre los demás, el inclasificable Museo Falológico. Conviene no llevarse a engaño, este es un museo familiar en el que los visitantes descubrirán cómo funcionan los órganos reproductores masculinos de numerosas especies animales.

Salir de sol a sol

En Islandia es frecuente regresar a casa de día tras una larga noche de fiesta. No hay que ser especialmente crápula. De hecho, en verano es prácticamente de día las 24 horas debido a su ubicación  cercana al Círculo Polar Ártico. Sea por este u otro motivo, lo cierto es que la vida nocturna de Reikiavik es tremendamente activa.

Edificio histórico conocido como Hofdi House. Islandia
Edificio histórico conocido como Hofdi House. | Pablo Fernández

Existe un activo circuito de locales de conciertos y, los fines de semana, la calle principal de la ciudad –Laugavgur– se convierte en un hervidero. Conviene estar al tanto de la Happy Hour, de lo contrario nuestro bolsillo se puede resentir: una cerveza cuesta de media 8 euros.

Cordero, bacalao y tiburón fermentado

Pescado fresco y cordero son los ingredientes estrella de la gastronomía local. Existe una incipiente cultura culinaria que satisfacerá a los comilones más curiosos.

Tiburón fermentado acompañado de vodka.   | Uliana Shevchenko / ISTOCK

Aquellos que busquen una buena dosis de exotismo deben apuntarse dos platos: Hákarl –aleta de tiburón fermentada– y Hangikjöt –pierna de cordero ahumada con regusto a ceniza–. Pero conviene no alterarse, Rekiavik tiene una amplia oferta gastronómica para  todos los paladares. 

El arte toma la calle

Una de las peculiaridades de la ciudad es la cantidad de murales artísticos que se encuentran en sus calles. No se trata de grafitis realizados por amateurs, sino de verdaderas obras de arte de considerables dimensiones. Muchos de ellos fueron creados en 2016 durante el festival de música Iceland Airwaves, que realizó un proyecto titulado Wall Poetry en el que diferentes artistas internacionales intervinieron en la ciudad con sus pinturas. 

La naturaleza, a las puertas

Que la naturaleza es uno de los grandes atractivos de Islandia no ha de pillar a nadie por sorpresa. Aquellos que visiten el país con tiempo de sobra deberían realizar un trekking por los paisajes volcánicos del Landmannalaugar, navegar hasta las islas Vestmann, visitar los acantilados de roca negra de Dyrhólaey...

Alrededores de Geysir Islandia
Alrededores de Geysir. | Pablo Fernández

Pero si el tiempo apremia, existe una opción relativamente fácil para entrar en contacto con  sus maravillas naturales. El recorrido conocido como Golden Circle (círculo de oro) visita en un solo día tres de los enclaves más populares del país: el géiser de Geyser –que, como resulta obvio, dio nombre a todos los demás-, el parque de Thingvellir –donde se separan las placas tectónicas euroasiáticas y americanas–  y las impactantes cataratas de Gullfoss.