Recorridos cortos por las joyas de Zamora

En la capital zamorana los recorridos siempre resultan cortos, pero dan para mucho. La ciudad se ha modernizado y su oferta cultural se combina con un tapeo singular, un poco de "movida" y también "shopping" que oferta diseños de moda con "denominación de origen".

Roberto Solo

Nadie se arrepentirá de empezar la mañana en Zamora con el desayuno que sirven en la cafetería del céntrico Parque de la Marina Española , que arranca en la popular Plaza de la Farola. Ya con las energías renovadas, camine por la calle de Santa Clara y, pasado el Ayuntamiento, descubrirá una acogedora librería llamada Semuret, descendiente de la centenaria La Milagrosa (calle Ramos Carrión, 21), con editorial propia.

El turista interesado en conocer la fusión artística entre la creación contemporánea y un entorno medieval, que no dude en visitar el interesante Museo Baltasar Lobo, situado en el Parque del Castillo, toda una apuesta cultural de esta ciudad castellano-leonesa que recoge la obra de uno de los escultores más importantes del siglo XX.

Muy cerca de allí, hay que detenerse ante la fachada sur de la Catedral, la única románica que conserva el templo. Como contraste a este majestuoso santuario, extramuros de la ciudad, en la calle Santiago El Viejo, s/n , la ermita de Santiago de los Caballeros exhibe una humildad románica sobrecogedora. No en vano es la iglesia más pequeña de la capital zamorana. Se trata, sin duda, de una auténtica joya. Los guías explican que allí fue nombrado caballero el Cid Campeador. Por sus alrededores se extiende el Campo de la Verdad, territorio de batallas medievales, con unos cuantos molinos restaurados llamados Las Aceñas.

De regreso al centro (en esta ciudad cualquier recorrido siempre resulta corto), podrá hacerse cómplice del paladar de los zamoranos si degusta la afamada tapa la perdiz, un original pincho que nada tiene que ver, pese a su nombre, con esa gallinácea, sino que se trata de un rebozo de sardina con tomate. Un bocado exquisito en el bar Crespo, en el número 18 de la calle de la Feria .

Para los días más fríos, conviene degustar un reconstituyente chocolate con churros en El Bambú, muy rico y barato. Como este local se encuentra en la Plaza del Mercado, s/n , el viajero puede aprovechar para visitar esta antigua galería de abastos y así conocer uno de los lugares en que se rodó la película española Celda 212. A unos metros de la Plaza Mayor (calle La Reina, 6) esperan para ser probadas unas deliciosas tortillas de bacalao, chorizos a la sidra o patatas al cabrales. Para ello sólo hace falta entrar en la sidrería La Manzana Verde. En ese mismo cogollo urbano, en el número 36 de la estrecha calle de Los Herreros, zona de la movida zamorana, el local El Chorizo hace honor a su nombre porque sólo sirve ese embutido, y es fácil ver a sus clientes entretenerse con el singular juego de dados llamado quinitos.

Para quienes quieran comprar moda femenina con denominación de origen zamorana, el diseñador Miguel de la Iglesia tiene tienda abierta en el número 1 de la calle Santa Teresa , esquina a la de Lope de Vega. El propio creador les recibirá para presentarles su colección de estilo contemporáneo. Detrás del Ayuntamiento, en la calle San Vicente , el pequeño Teatro Principal enseña una fachada modernista muy sencilla con una original forma de L, y su interior conserva el estilo de teatro a la italiana. Si quiere convertirse en un viajero privilegiado, al otro lado del río Duero, desde la calle Fermoselle, disfrutará de una espectacular panorámica de la ciudad, sin estorbos de edificios modernos. Sin salir de este barrio, el buen vino, las carnes y pescados a la brasa se pueden saborear en las antiguas Bodegas Arrabal.