Recorremos la región más seductora de la India: descubriendo Gujarat

Este estado de la India, aún por descubrir para muchos avezados viajeros, alberga, junto a su riqueza cultural, una peculiar diversidad étnica, y es el único hábitat de los míticos leones asiáticos. También tiene la estatua más alta del mundo, la Estatua de la Unidad, dedicada a la figura de Sardar Patel, el unificador de la patria india

Pedro Grifol
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Foto: Leonid Andronov / ISTOCK

Dijo el viajero-filósofo Jean-Jacques Rousseau: “Hay mucha diferencia entre viajar para ver países y viajar para ver pueblos”. Pues bien, quizá sea en la India donde con más relevancia tenga sentido este aforismo, porque la diversidad étnica del país se muestra con evidencia en Gujarat, un estado situado en el noreste de la península indostánica que mantiene vigente la idiosincrasia de muchos de sus pueblos.

Mujeres pelando cacahuetes en el templo de Swaminarayan
Mujeres pelando cacahuetes en el templo de Swaminarayan | Pedro Grifol

Para el viajero primerizo, el llamado Triángulo de Oro (Delhi-Agra-Jaipur), probablemente sea su primer viaje a la India. Pero como la India engancha, volverá con toda seguridad. En un segundo viaje quizá opte por conocer Rajastán o Kerala… Pero si al final se decide por un destino más desconocido (entendiendo por desconocido con menor afluencia turística, y por lo tanto más genuino), Gujarat puede ser su próximo destino, porque es una región alejada de las clásicas rutas turísticas. Antes de adentrarnos en las zonas rurales que guardan la mayoría de los tesoros de Gujarat, nos disponemos a visitar Ahmadabad, la ciudad más importante del estado, y a la que habremos llegado en avión desde Delhi.

Señora transportando bobinas de hilo para volar cometas por las calles de Ahmedabad
Señora transportando bobinas de hilo para volar cometas por las calles de Ahmedabad | Pedro Grifol

En India, los barrios de ciudades antiguas no están hechos por la mente de un mismo urbanista (aunque los barrios modernos parece que sí), y es por eso por lo que Ahmedabad mantiene la originalidad en su casco antiguo; y prueba de ello es que la Corporación Municipal de la ciudad organiza un circuito diario a pie por los vecindarios de la ciudad vieja —llamados pols— para instruir a los visitantes sobre la historia de su peculiar arquitectura. Un paseo guiado por las estrechas calles, con breves paradas en alguna de sus plazuelas donde dan sombra los tulsi (árbol sagrado ante el cual rezan algunos lugareños por ser el favorito de Krishna), el descubrimiento de los chabutaras (comederos de pájaros) y el zigzagueante ir y venir de las ardillas nos hará tomar el pulso de la fascinante ciudad, que tiene el honor de ser la primera ciudad de la India reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 2017.

Entrada al templo de Swaminarayan
Entrada al templo de Swaminarayan | Pedro Grifol

Los recorridos parten a las ocho de la mañana del templo hindú de Swaminarayan, un fabuloso y multicolor templo de madera tallada que fue el primero en construirse (1822) para la rama hinduista del santón homónimo. La hora de partida suele coincidir con las plegarias de los fieles, haciendo más seductor el inicio del paseo. Reverenciaremos la estatua del poeta Kavi Dalpatram, el muy querido benefactor de la ciudad, y visitaremos el templo Derasar, tallado en mármol blanco, que pertenece a la comunidad jainista. Después de atravesar la ciudad vieja, concluimos el recorrido a orillas del río Sabarmati, donde podemos dar un paseo en barco… para reflexionar sobre el impacto de nuestro primer día en Ahmedabab.

Una de las puertas de la ciudad fortificada de Ahmedabad, Patrimonio de la humanidad
Una de las puertas de la ciudad fortificada de Ahmedabad, Patrimonio de la humanidad | Pedro Grifol

En unos umbríos jardines de la orilla occidental del río se encuentra el ashram (casa) de Mahatma Gandhi, que fue el cuartel general donde se gestó la famosa Marcha de la Sal, inicio de la pacífica acción de protesta que finalmente desembocó en la independencia del país. Gandhi, nacido en el sur del estado de Gujarat, vivió en esta casa de 1917 a 1930. Ahora constituye una visita obligada para ver su museo, que muestra una conmovedora crónica de la vida del padre de la patria.

Arquitecturas enigmáticas

Los sorprendentes depósitos de agua de lluvia —los baolis— de la región son un ejemplo de arquitectura que impacta en la sensibilidad de los arquitectos más modernos. Se trata de pozos de agua de hasta cinco pisos de profundidad que parece que llegan hasta el mismísimo centro de la Tierra. A 20 kilómetros al norte de Ahmedabad se encuentra el baoli Adalaj Vav, que mandó construir la reina Rudabai en 1499. El pozo, de estructura octogonal, tiene 30 metros de profundidad y está decorado con exquisitos relieves en piedra tallada representando temas muy diversos, desde oficios artesanales hasta escenas eróticas. En el fondo del pozo, al que se puede acceder mediante empinadas escaleras, hace frío incluso en los días más calurosos. Es un lugar inquietante.

Entrada al Pozo de Adalaj
Entrada al Pozo de Adalaj | Pedro Grifol

El otro pozo que merece la pena visitar es el llamado Rani-ki-Vav —o Pozo de la Reina (rani es reina en gujarati)—. Está situado a 130 kilómetros de Ahmedabad, en la ciudad de Patan, antigua capital del estado; y es Patrimonio de la Humanidad desde 2014. Este impresionante pozo, de intrincado y meticuloso diseño, fue construido en 1063 también por una mujer, la reina Udayamati, para homenajear a su esposo, Bhimdev I. Está decorado como si fuese un templo hinduista y sus esculturas en piedra están espléndidamente conservadas. Es una de las joyas arquitectónicas más prodigiosas del mundo.

Templo del Sol de Modhera, cerca de Patan
Templo del Sol de Modhera, cerca de Patan | Pedro Grifol

La ciudad de Patan es famosa en toda la India por sus preciosas telas de seda patola, fabricadas según un complicado procedimiento de tintado y tejido. No hay novia que se precie que no quiera lucir un sari patola el día de su boda. Es también la ciudad donde se concentra la mayor actividad artesana: objetos con pedrería; terracotas; artesanía en madera, metal, mármol; y donde se practica el peculiar arte del paper carving, es decir, tallado en papel, que consiste en láminas recortadas con una afilada cuchilla que representan motivos alegóricos de las tradiciones hindúes.

La estatua más alta del mundo

El hombre a lo largo de la historia ha construido monumentos y esculturas grandiosas para rendir homenaje a deidades, a personajes que han marcado algún tipo de hito histórico, o bien como muestra de un egocentrismo exacerbado que, de alguna manera, debe quedar materializado a lo grande. En diciembre de 2018, el estado de Gujarat presentaba al mundo la estatua que se ha erigido en memoria de uno de sus más eminentes políticos, a la que han llamado Estatua de la Unidad.

Estatua de la Unidad
Estatua de la Unidad | Pedro Grifol

La figura tiene una altura de 182 metros. Es cinco veces más alta que el Cristo Redentor de Río de Janeiro y dobla la altura de Estatua de la Libertad de Nueva York. Con semejante tamaño se ha convertido en la estatua más alta del mundo. Impactante. La visita al colosal monumento constituye otro de los alicientes turísticos a destacar del viaje. El monumento está dedicado a Sardar Patel, uno de los padres del país, que fue el primer ministro de la India independiente. Para el pueblo indio, el mensaje es: “Gandhi dio la libertad al pueblo y Sardar unificó el país”.

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La estatua, ubicada a orillas del río Narmada en la localidad de Gandhinagar (a 28 kilómetros de Ahmedabad), está construida con una estructura de acero, hormigón armado y revestimiento de bronce. Su ubicación ocupa un espacio de 20.000 metros cuadrados, y está rodeada por un lago artificial, un centro de visitantes, un jardín conmemorativo, varios complejos hoteleros, restaurantes, un centro de convenciones y un parque de diversiones. Fue diseñada por Ram Vanji Suthar, uno de los escultores indios más famosos.

En su construcción intervinieron más de 3.000 obreros a lo largo de los cinco años que duraron las obras. Naturalmente, se puede visitar por dentro. Un ascensor sube a los visitantes hasta el interior de la cabeza de la figura, desde donde se contempla una panorámica espectacular. Como curiosidad, cabe decir que la arena empleada en su edificación se trajo de los 29 estados de la India.

Tribus y leones

Es el momento de coger un vuelo doméstico hasta el aeropuerto de Diu, en el sur del estado. Desde allí, la infraestructura de nuestro alojamiento nos trasladará hasta la frondosidad de la selva de Sasan Gir para aventurarnos en la parte más excitante del viaje: visitar las ancestrales comunidades tribales y prepararnos para un safari en busca de los míticos leones asiáticos.

Entre ovillos de lana un puesto callejero de Ahmedabad
Entre ovillos de lana un puesto callejero de Ahmedabad | Pedro Grifol

En este entorno viven dos tribus interesantes. La más numerosa, los maldhari, que, ataviados con su ancestral e inconfundible vestimenta, autóctona y tradicional, contrastan con la imagen de la India moderna. Se dedican al pastoreo, y su ganado lo forman camellos y búfalos. Las vacas, naturalmente, son sagradas porque son hinduistas. Joyas y ropa, signos de su identidad tribal, simbolizan sus creencias, costumbres e ideales. Los hombres llevan unos botones dorados en las orejas y en sus manos de ordeño algunos llevan anillos de plata con la imagen de Shiva. La leche que gotea sobre el anillo simboliza una ofrenda a este dios hindú. Las orejas de las mujeres maldhari cuelgan estiradas con pendientes de plata, y sus muñecas están enfundadas en pulseras de aros tallados en colmillos de elefante.

Jóvenes de la comunidad siddi
Jóvenes de la comunidad siddi | Pedro Grifol

La otra comunidad está formada por los siddi. Son descendientes pertenecientes a la etnia bantú del sureste de África. En los siglos XIII y XIV, la mayoría de los esclavos fueron principalmente sacados de países de la región del Nilo (Bajo Egipto, Etiopía, Somalia, Sudán…). Debido a su destreza en la lucha, muchos se convirtieron en soldados en los ejércitos de los conquistadores, sultanes y marajás en todos los estados principescos de la India. Eran respetados debido a su lealtad y fuerza, y recibieron concesiones de tierras a cambio de sus valerosos servicios. La región de Gujarat es el único lugar de India donde aún se les puede encontrar. La mayoría son musulmanes.

Señor trabajando la seda patola en el Museo Textil de Patan
Señor trabajando la seda patola en el Museo Textil de Patan | Pedro Grifol

Y llegamos a la frondosidad del Parque Nacional y Reserva Natural de Sasan Gir, el único hábitat del mundo donde el león asiático (Panthera leo persica) sobrevive. La reserva se fundó en 1965 para proteger a los pocos leones que quedaban no solo en la India… sino en todo Asia. Las fiestas de caza organizadas por la élite india para los colonos británicos… (más embajadores, reyes y marajás) significaron que, a finales del siglo XIX, solo quedaban prácticamente una docena de leones asiáticos en la India

Afortunadamente, la zona en la que existía este minúsculo número de leones, Gir Forest, finalmente se convirtió en un parque nacional completamente protegido, y hoy en día sobreviven unos 500 leones, con un porcentaje razonablemente alto de cachorros. Los leones asiáticos, durante siglos separados de sus homólogos africanos (Panthera leo leo), presentan algunas diferencias con sus primos, como su melena (menos exuberante), y además no son carroñeros, solo comen animales que cazan… Así que ¡cuidadito con bajarse del vehículo para hacer fotos! Una vez informados, solo nos queda montar en un gypsy, el todoterreno local, y salir de safari temprano o al caer de la tarde, cuando la temperatura es más fresca y la luz es más sutil… Y a experimentar la emoción de ver leones y leonas.