5 pueblos de interior de las Islas Baleares en los que no echarás de menos el mar

Con su ambiente tranquilo y su frondosa vegetación, son escondites lejos de las masificaciones para escapar de todo

Beatriz Pérez
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Foto: cinoby / ISTOCK

Visitar las Islas Baleares no significa rolo recorrer sus bellas costas, sus pueblos de interior cuentan también con un encanto especial digno de visitar. Pueblos como Artà en Mallorca o Alaior en Menorca son ejemplo de ello.

Calles empedradas, iglesias con siglos de historia y unas vistas impresionantes desde sus miradores… Así, descubre cinco pueblos de Baleares que guardan la esencia más tradicional de las islas:

Artà

Al noroeste de Mallorca y dominado por el cerro de San Salvador, el pueblo de Artà se mantiene al margen del turismo de masas. El pueblo mantiene la esencia mallorquina con sus estrechas calles y sus mercados tradicionales. La historia de Artà se remonta hasta la prehistoria, de modo que pueden visitarse numerosos yacimientos arqueológicos como el poblado talayótico de Ses Païsses. Asimismo, también merecen una visita las Cuevas de Artà, con sus impresionantes galerías de estalagmitas y estalactitas.

Vistas de Artà | Alex / ISTOCK

Esporles

El desconocido pueblo de Esporles, al oeste de Mallorca, es aún un tesoro por descubrir. Sus casas de piedra y el torrente que lo atraviesa brindan al pueblo un encanto especial. Es el lugar perfecto para practicar todo tipo de deportes al aire libre como el barranquismo o la escalada, o hacer rutas de senderismo y ciclismo. Además, en Esporles se puede visitar La Granja, una increíble mansión del siglo X llena de jardines y fuentes naturales.

Vista de Esporles | Alex / ISTOCK

Alaior

El pueblo de Alaior, en el interior de Menorca, se alza sobre una colina brindando vistas espectaculares a las montañas del alrededor. El Munt del Àngel es uno de los miradores desde donde disfrutar de una panorámica total de la zona. Las calles empedradas de Alaior se ven interrumpidas por la Iglesia de Santa Eulàlia o la de San Diego y la plaza Des Fossar. Además, desde el pueblo se pueden realizar rutas de senderismo por sus caminos rurales para visitar, por ejemplo, la ermita rural de Sant Llorenç de Binixems.

Calles de Alaior | Rudi_Lange / ISTOCK

Fornalutx

En el centro de la Serra de Tramuntana, el pequeño pueblo de Fornalutx guarda una belleza impresionante. Los edificios de piedra y las calles estrechas y empinadas, llenas de flores y vegetación, marcan el paisaje del pueblo. Su Ayuntamiento ya es digno de visitar por su torre de defensa del siglo XVII, al igual que su iglesia del siglo XIII. Pero la vida en Fornalutx se concentra en la Plaza de España, donde podrás disfrutar de las vistas de la montaña al mismo tiempo que te relajas en alguna de sus terrazas.

Calles de Fornalutx | David Sandron / ISTOCK

Soller

En plena Serra Tramuntana, en un valle rodeado de montañas se encuentra el idílico pueblo de Sóller. Las calles del pueblo están marcadas por el contraste entre su arquitectura típica mallorquina y los palacios de influencia francesa. Su centro está custodiado por su imponente parroquia, la Iglesia de Sant Bartolomé, y es allí, en la Plaza de la Constitución, donde sucede la vida social del pueblo. Desde Sóller, se pueden realizar diversas excursiones de senderismo o subir a su antiguo tranvía para atravesar las montañas y llegar hasta su puerto.

Iglesia de Sant Bartolomé en Sóller | Juergen Sack / ISTOCK

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