Las recónditas juderías, 5 callejones para perderse

Callejones misteriosos, antiguas sinagogas, mucho encanto velado, y algunas veces, difíciles de encontrar. Así es el Patrimonio judío conservado en nuestro país. De las 18 ciudades integradas en la Red de Juderías de España, recorremos 5 de las más emblemáticas.

Irene González
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Casi cada ciudad conserva una misteriosa judería, muchas veces a la vista, aunque la mayoría de las veces hay que buscarlas, porque se pierden entre las calles del tiempo. Hoy, 18 ciudades españolas componen la Red de Juderías de España, un interesante conjunto al que cada año pugnan nuevas ciudades por unirse.

Monforte de Lemos, Ribadavia, Oviedo, León, Estella-Lizarra, Calahorra, Tudela, Tarazona, Barcelona, Segovia, Ávila, Toledo, Hervás, Plasencia, Cáceres, Córdoba, Lucena y Jaén, son las ciudades que forman Red de Juderías-Caminos de Sefarad, en nuestro país. Todavía se conservan cementerios sefardíes que debían estar extramuros, siempre en tierra virgen, en pendiente, y orientados hacia Jerusalén.

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Estaban obligados a tener acceso directo a la judería, para evitar que los entierros discurriesen por el interior de la ciudad. Después de 1492 se autorizó a que sus piedras pudieran ser reutilizadas, así que no es extraño encontrar fragmentos de inscripciones hebreas en varias construcciones posteriores.

A pesar del expolio que sufrieron desde finales del siglo XIV, la memoria de estos cementerios ha perdurado en lugares como Montjuïc, o Girona. Pasear por los callejones de Estella, además de visitar la célebre Rua de las Tiendas, se encuentra la calle de Algacena, que recuerda el nombre de la primitiva judería, habitada hasta el Siglo XII, porque más tarde se mudaron a la Nueva Judería. 

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Fue tal su legado, que hoy en la Lonja de la Rúa, y en la frutería Romero, se puede adquirir vino kosher. Los orígenes y la belleza de Córdoba se pierden en el tiempo. Su situación cercana al río, y la riqueza de las tierras de su campiña, la configuraron como el lugar idóneo para las primeras ocupaciones prehistóricas. Córdoba fue fenicia, griega, romana, musulmana hasta la ocupación de los Reyes Católicos. Además, fue un importante centro neurálgico sefardí. En la impresionante ciudad andaluza, es obligada la calle Judíos, que transcurre en paralelo a la muralla.

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Es el eje principal de la judería, su estrechez, el pulcro encalado de sus casas, y la canaladura para facilitar el paso de los carros, destilan aire de judería, emplazada tranquilamente en una ciudad musulmana del medievo. En Segovia, la judería se extendía entre la antigua Sinagoga Mayor, convertida en el Siglo XV en Iglesia católica, y atravesaba los callejones de la Sinagoga Vieja, de Santa Ana, el Rastrillo, la calle del Socorro, la Almuzara, y la Judería Nueva, donde en el número 12 se encuentra la Casa del Judío.

La tradición popular afirma que era la vivienda de Meir Alguadex. Toledo rezuma aroma sefardí en cada rincón y callejón. Imprescindibles el castillo nuevo de los judíos, una defensa complementaria del nuevo puente de San Martín, así como la Casa del Judío en el número 4 de la Travesía de la Judería. 

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Dice la leyenda que perteneció a Ishaq, que prestó dinero a Isabel la Católica, a cambio de sus joyas, para financiar el viaje de Colón. En el número 9 de la calle de la Plata, con viviendas de noble construcción, enormes puertas, y adornos escultóricos, hay una casa que tiene como dintel una lápida judía con la inscripción casi borrada. Antaño, esta vía concentraba a los joyeros, principalmente judíos, junto con otros artesanos de origen cristiano. Los judíos debieron de llegar a Barcelona poco después de la fundación de la colonia romana, y hacia finales del Siglo XI, el barrio del Call ya estaba delimitado.

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Esta comunidad fue la más importante, y algunos miembros de la élite judía ocuparon cargos en la corte, como médicos muy apreciados por los cristianos, o administradores. Dentro del Call la mayoría de los judíos eran artesanos y menestrales, como tejedores de velos de seda, encuadernadores, orfebres, coraleros, zapateros, prestamistas, taberneros, vendedores; y algunos también se dedicaban al cultivo de sus tierras.

Destacaron personalidades como Hasday Cresques, el filósofo judío medieval más significativo después de Maimónides. El barrio creció tanto que se tuvo que crear el Call Menor, así que Barcelona se convirtió en una de las pocas ciudades de Europa, con dos barrios judíos. Fuera de la ciudad, en Montjuïc, el Mons Judaicus, o monte de los judíos, la comunidad hebrea enterró a sus muertos durante siglos. 

1 Judería de Estella-Lizarra. Navarra

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En el siglo XV se la conocía como Estella la Bella, y hoy sigue haciendo honor a aquel nombre. Esta ciudad románica atesora palacios, casas señoriales, iglesias, conventos, puentes y hermosos edificios, que le han valido el sobrenombre de la Toledo del norte. El antiguo reino de Navarra llegó a contar con la tercera judería más importante de la época medieval, después de las aljamas de Tudela y Pamplona. La influencia de la judería y del Camino de Santiago, envuelven toda la ciudad. 

2 Judería de Córdoba

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En el casco antiguo de Córdoba, cerca de la plaza Tiberiades, se esconde un lugar histórico donde se respira la atmósfera de la judería. En la plaza de Maimónides se encuentra la Casa de las Bulas de la Santa Cruzada, hoy Museo Taurino, donde también destaca la estatua de Mosè Maimònide, uno de los pensadores más importantes de la historia del judaísmo. Imprescindible la calle Judíos, que transcurre en paralelo a la muralla, y muy interesante, el cementerio judío de los Santos Pintados.

3 Judería de Segovia

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La influencia de la cultura judía está a flor de piel en Segovia. En el Centro Didáctico de la Judería, en la casa del rabí Abraham Sennor, una de las referencias durante la Edad Media, se muestra la interesante historia de esta comunidad en Segovia. En esta tierra se celebra la festividad de Janucá, interesantes Ciclos de Actividades en la Judería, y a finales de noviembre y principios de diciembre, el Mercadillo de Janucá. Ineludible la carnicería judía, un edificio fundamental en una judería, que ya aparecía en los registros notariales de la catedral en 1287, así como las Puertas de la Judería.

4 Judería de Toledo

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La Semana Sefardí de Toledo es una de las citas culturales más importantes de la ciudad, donde miles de personas disfrutan del imponente legado judío de Toledo con catas, conferencias, visitas guiadas y conciertos de música sefardí. Los judíos llegaron a Toledo entre los siglos VIII y VI a. de C. donde dejaron, entre otras joyas, la sinagoga de Santa María la Blanca, principal lugar de culto judío, y mayor sinagoga toledana. También hay que sentir con calma la magnífica sinagoga del Tránsito, y el Museo Sefardí.

5 Juderías de Barcelona

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En el histórico barrio gótico de Barcelona está el barrio judío de la ciudad, uno de los más importantes de Europa durante la Edad Media. Las calles principales por donde discurre el antiguo barrio son la de Sant Domènec, Sant Sever, Banys Nous, y la calle del Call. Las excavaciones arqueológicas han hallado múltiples objetos de la vida cotidiana de la comunidad judía, como herramientas de trabajo, y elementos para la práctica de rituales. En el centro MUHBA, en el corazón de la antigua judería barcelonesa, se da a conocer su forma de vida durante siglos.