Radiografía de las playas de Ibiza

Un recorrido por sus mejores arenales, acariciados por el Mediterráneo más puro

Noelia Ferreiro
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Foto: Starcevic / ISTOCK

Cuesta creerlo, pero las playas estaban antes que los clubs de moda, que el ambiente festivo, que las tentaciones nocturnas. Sí, Ibiza era (y es) un paraíso de arena y mar antes de convertirse en un imán para famosos y millonarios.

Por eso hoy exploramos su faceta playera, la que convierte a la Isla Blanca en uno de los destinos más puros del Mediterráneo. Un recorrido por unas calas que satisfacen todos los deseos: los que buscan una atmósfera chic, los que prefieren el rollo hippie, los que le dan al modo naturista y los que no se acercan a la orilla del mar si no es en un espacio equipado con todos los servicios turísticos.

Cala D'Hort, Ibiza | Juergen Sack / ISTOCK

He aquí un recorrido que arranca en el puerto de la capital para poner rumbo al sur y luego regresar a la parte oriental. Un periplo por el contorno de la isla en el sentido opuesto a las agujas del reloj.

El sur de grandes arenales

Comenzamos en la costa meridional, que es la que dibuja las playas más extensas, los largos arenales casi siempre equipados con chiringuitos y tumbonas. Aquí encontramos la animadísima Playa d’en Bossa, la oficialmente nudista Es Cavallet o la popular Ses Salines, con sus cuatro kilómetros de dunas, beach clubs y gente guapa. Hay también alguna excepción, como la pequeña Es Codolar, más tranquila y familiar.

Es Cavallet, Ibiza | nito100 / ISTOCK

Desde el sur nos dirigimos hacia el este para toparnos de pronto con Cala Llonga, apreciada por su ausencia de oleaje. Es momento de darse un chapuzón de los de largo tiempo, ideal para hacer unos nados. Esto os preparará para el siguiente rosario de calitas contiguas que son la imagen del paraíso. Nos referimos a Niu Blau, S’Argamassa, Cala Pada, Cala Nova… Costará elegir entre todas ellas, aunque hay una que recomendamos encarecidamente: Cala Llenya, con forma de media luna y rodeada de un frondoso pinar.

Cala Llenya, Ibiza | Eivaisla / ISTOCK

El norte escarpado

Explorada esta parte de la isla, habrá que poner rumbo al norte para descubrir otro tipo distinto de litoral, mucho más escarpado y trazado con altos acantilados entre los que se encajan calas maravillosas. Aquí el mar es de una transparencia suprema, especialmente en rincones tan escondidos como Xuclar, S´illot des Renclí, Xarraca o Benirrás. Esta última, de grava dorada, es famosa por la fiesta hippy de los tambores, que se celebra cada domingo del verano.

Xarraca, Ibiza | Perszing1982 / ISTOCK

Así llegamos a la Ibiza occidental, donde para muchos residen las calas más espectaculares, agraciadas con una bonita naturaleza. Para los fiesteros, es el lugar donde se sitúan la mayoría de las discotecas y los locales de chill out. Y para los amantes de la fotografía, es el punto desde el que se capturan unos atardeceres de película.

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Que no falte el atardecer

En este tramo, no hay que perderse Cala Salada (y su diminuta hermana, Cala Saladeta), donde el agua no puede ser más turquesa. Tampoco Cala Bassa, muy frecuentada por turistas extranjeros, y Cala Compte, tal vez la más famosa de la isla, a menudo salpicada por lujosos yates.

Cala Salada, Ibiza | pkazmierczak / ISTOCK

Más al sur brillan por su belleza Cala Benirrás, Cala Tarida y Cala Vadella, todas de fina arena blanca. Pero hay que llegar hasta Cala d’Hort para asistir a la puesta de sol con las fabulosas vistas sobre el islote de Es Vedrá.