Rabat: las esencias de una capital olvidada

La majestuosa Ciudad Imperial te aguarda frente al Atlántico

José Miguel Barrantes Martín
 | 
Foto: Leonid Andronov / ISTOCK

Rabat es la capital del Reino de Marruecos y la segunda ciudad más poblada del país, sólo superada por la célebre Casablanca, pero su importancia trasciende una mera cuestión administrativa o demográfica y tiene un significado histórico y patrimonial mucho más relevante.

Pavliha / ISTOCK

Siendo una de las cuatro poblaciones de todo Marruecos que han sido Ciudad Imperial – Fez, Meknés y Marrakech son las otras tres -, no podríamos esperar otra cosa de esta urbe costera que no fuera un pasado esplendoroso y unos vestigios de esa grandeza que estuvieran a la misma altura.

Leonid Andronov / ISTOCK

Y así es, Rabat cuenta con ese brillo típico de aquellos lugares que han vivido épocas gloriosas y que conservan esa magnificencia en muchos de sus rincones, albergando una herencia digna de la capital que es.

Rabat, Patrimonio de la Humanidad frente al Atlántico

La importancia histórica de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012, se une a su espléndida situación geográfica, emplazada en la costa Atlántica marroquí y flanqueada por la desembocadura del río Bu Regreg - uno de los más importantes del país -, que separa Rabat de la vecina ciudad de Salé dando personalidad a ambas poblaciones y formando un espacio icónico.

earleliason / ISTOCK

No obstante, la ribera del río fue el lugar donde se dio el primer asentamiento humano en estas tierras, allá por el siglo III a.C., en lo que se conocía como Chellah, constituyendo el germen del actual núcleo urbano.

jasminam / ISTOCK

Hoy en día, Chellah es un valiosísimo yacimiento arqueológico en el que podremos encontrar varias partes. Por un lado, la impresionante necrópolis de los benimerines, del siglo XIV, procedente del sultanato de Abou al-Hassan ben Uthman, cuya espectacular puerta de entrada y su recinto amurallado nos dan una buena idea del alcance que tuvo; y, por otro lado, la ciudad romana de Sala Colonia que fue establecida en este lugar a partir del año 40 d.C., y de la que se conservan numerosos restos.

RudolfT / ISTOCK

Partiendo desde Chellah en dirección al mar y siguiendo el curso del río, nos encontramos con una enorme explanada elevada desde el nivel de la calle. Se trata de las ruinas de la mezquita de Ya’qub al-Mansur, destinada a ser la más grande del mundo en su momento, en el siglo XII. Desafortunadamente, la muerte del sultán hizo que quedara inconclusa, a lo que se unió la destrucción que causó el terremoto de Lisboa de 1755. Aun así, aún podemos contemplar unas 200 columnas de la antigua mezquita y su torre, la Torre de Hassan, de 44 metros de altura – iba a alcanzar 60 -, cuyo parecido con la Giralda de Sevilla llama la atención, aunque no es extrañar puesto que proceden ambas del mismo estilo.

sharrocks / ISTOCK

En esta misma explanada se encuentra el Mausoleo de Mohamed V y su hijo Hassan II, padre del actual rey, un precioso panteón custodiado siempre por la guardia real, cuyo revestimiento de mármol y el impresionante labrado de su interior son asombrosos.

marisa Arregui / ISTOCK

Continuando nuestro camino, siempre en dirección al mar, nos topamos junto a la costa y la medina de la ciudad con el tercero de los espacios icónicos de Rabat, la Alcazaba de los Oudayas y todo su recinto amurallado, que alberga un pintoresco barrio en su interior de calles estrechas, casas blancas encaladas y el color añil típico tan característico de Marruecos.

Alba Perez Enriquez / ISTOCK

Construida la alcazaba por los almorávides en el siglo XII, servía como fuerte militar para los Oudayas, una tribu árabe encargada de defender la ciudad ante los ataques foráneos.

kotangens / ISTOCK

Las impresionantes vistas del mar desde las murallas defensivas no tienen desperdicio. Tampoco conviene dejar de visitar el museo arqueológico dedicado a los Oudayas, así como los encantadores Jardines Andaluces.

La Ciudad Nueva, la cautivadora Rabat colonial

Dentro del contexto del Protectorado de Marruecos por parte de Francia, Rabat fue designada como centro administrativo del país en 1912, lo que propició su elección como capital tras la declaración de independencia de 1956.

Leonid Andronov / ISTOCK

Fruto de ese pasado colonial, Rabat presenta toda una amplia zona caracterizada por anchas y largas avenidas en la que se concentran muchos de los edificios actuales más importantes, así como las sedes de las embajadas de los países extranjeros o un gran número de edificios de estilo colonial que servían como residencia a funcionarios y comerciantes europeos a principios del siglo XX. La más importante de todas estas arterias es la Avenida de Mohamed V, una bella muestra de este pasado y centro neurálgico de la sociedad de la ciudad, junto a la que se sitúa la concurrida estación de trenes.

La medina y mucho más… 

Como toda visita a una ciudad marroquí, no podría faltar la medina, con sus laberínticas calles y miles de recovecos. Situada junto a la desembocadura del río y la Alcazaba de los Oudayas, representa otro de los puntos clave de la vida de Rabat, con una animada vida comercial de puestos artesanos que se caracteriza por un ambiente más relajado y menos agobiante que en otras ciudades del país.

photooiasson / ISTOCK

Rabat tiene una justa reputación por la calidad de sus artesanías y la medina supone un buen lugar para adquirir cualquiera de estos objetos. Fuera de lo que es el laberinto de travesías de su núcleo, en los exteriores nos encontramos con la Calle de los Cónsules – famosa por su hermosa cubierta y por los puestos dedicados a la venta de alfombras – y con la Calle Souika, otra interesante vía plagada de comercios con todo tipo de bienes.

Elena-studio / ISTOCK

Más allá de la medina, también es grata y puede resultar peculiar una visita al Dar-al-Mahkzen, el palacio real y su inmensa explanada de 50 hectáreas; otra zona que merece nuestra atención es la ribera del río, que se está convirtiendo en el nuevo espacio de desarrollo turístico de la ciudad; por último, hay que señalar que Rabat se conoce en algunos ámbitos como «la ciudad de los jardines», por lo que entre unas visitas y otras no conviene despistarse para aprovechar y localizar alguno de estos vergeles que se diseminan por la ciudad.

saiko3p / ISTOCK