Puerto Rico, lugares idílicos del Viejo San Juan

Vigía permanente y corazón histórico de la capital de Puerto Rico, el Viejo San Juan se encuentra incrustado en una pequeña península, circundado por muros y fortificaciones que protegen su rica herencia colonial. Por algo su casco viejo es Patrimonio de la Humanidad desde el año 1984. Pero la determinación de sofocar nostalgias del pasado se impone a cada paso. La puerta de entrada a la Isla del Encanto destila vitalidad y dinamismo. A ello contribuyen sus coloridas casas, su intensa vida nocturna y la alegría de los boricuas.

Eva Madruga

Fuerte San Felipe de El Morro
Las fortificaciones son el escenario ideal para entender la importancia comercial y militar que tuvo la ciudad y de qué modo los españoles la protegían de los asedios. El Morro es el vestigio más importante. Se encuentra situado en la entrada a la bahía de San Juan, a 45 metros del nivel del mar. Está provisto de seis alturas y de su visita destacan la batería flotante, el laberinto de pasadizos, los calabozos y un pequeño museo. El escenario invita a imaginar batallas de galeones y corsarios. La gran explanada de acceso se convierte los fines de semana y días festivos en una zona de ocio familiar, con muchos niños que corren bicicleta y juegan con las chiringas (cometas).
www.sanjuancapital.com/turismo.asp

Fuerte de San Cristóbal
Se encuentra en el lado opuesto de El Morro, a un kilómetro aproximadamente en dirección Este. Evoca conquistas del pasado y enseña que para no perder lo ganado, en el siglo XVII había que fortificar y permanecer alerta. Su construcción comenzó en 1634 con el propósito de hacer inexpugnable la ciudad por tierra. Esta compleja construcción se divide en cinco secciones, comunicadas por túneles, rampas, fosos y calabozos. Precisamente en las paredes de estos últimos hay unos dibujos de galeones españoles, presuntamente trazados por un capitán sevillano que estuvo prisionero a principios del siglo XIX. Existe una entrada conjunta para los dos fuertes por 5 dólares.
www.nps.gov/saju

La Fortaleza
Construida para defender la ciudad y el puerto, data de 1540. Más tarde se convirtió en residencia de los gobernadores coloniales (lo sigue siendo). También es la mansión ejecutiva más antigua en uso continuo en todo el hemisferio occidental. Conserva elegantes salones, muebles de época y un reloj colonial cuya propiedad atribuyen a Ricardo de Ortega, el último gobernador español. Según la leyenda, en 1898, justo antes de que EE UU tomara posesión de Puerto Rico, él rompió con su espada la esfera, dejando marcada la hora y el día exacto en que España perdía el control de la isla.
www.fortaleza.gobierno.pr

Muralla de San Juan
El mejor lugar para contemplar esta construcción defensiva que se levanta majestuosa sobre las aguas azules del Atlántico se encuentra cerca del Fuerte de San Cristóbal. Desde ahí además se puede admirar la Garita del Diablo. Impresiona mucho la imagen y más si algún lugareño le ha contado la leyenda sobre la desaparición del soldado Sánchez (conocido como Flor de Azahar). La muralla llegó a tener seis puertas de las que sólo se conserva la de San Juan. También se mantienen en buen estado varias defensas y baluartes.

Puerta de San Juan
Fue durante mucho tiempo la entrada principal del puerto a la ciudad. Se construyó entre los años 1631 y 1635. Antiguamente la adornaba un nicho con la imagen de San Juan Bautista, patrón de la capital y de la isla, y la inscripción Benedictus Qui Venit in Nómine Domine. Por ella hacían su entrada solemne a la ciudad los nuevos gobernadores y obispos tras desembarcar en un punto próximo a la Fortaleza.

Catedral de San Juan
Su construcción fue iniciativa del primer obispo de Puerto Rico, Alonso Manso. Se comenzó a construir en 1520 y su cubierta original estaba hecha de madera y paja. En 1526 fue destruida por un huracán, reconstruyéndose en 1540. Su diseño y construcción evolucionaron en los siglos siguientes. El edificio que ha llegado a nuestros días se realizó durante el siglo XIX, en estilo neoclásico. Alberga los restos de Juan Ponce de León y del Mártir San Pío, del que se dice que le crecen las uñas y el pelo.
www.catedralsanjuan.com

Capilla del Cristo
Esta pequeña capilla votiva, edificada sobre la muralla que circunda la ciudad, data de mediados del siglo XVIII, y aunque tiene una espadaña típicamente barroca, constituye un interesante ejemplo de arquitectura con influencias mozárabes. Debe su nombre y ubicación a un milagro acaecido en el lugar donde se encuentra. En 1753 un joven jinete perdió el control de su caballo y fue lanzado desde lo alto de la calle del Cristo. Gracias a la intercesión divina el jinete salió ileso, motivo para edificar la capilla. En el interior destacan el retablo de plata repujada y algunos cuadros del pintor puertorriqueño José Campeche.

Casa Blanca
Primera estructura en San Juan que sirvió de defensa a la ciudad y de residencia a los descendientes de Juan Ponce de León, hasta mediados del siglo XVIII. Fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1968. Acoge dos museos: Casa Blanca, con una valiosa colección de muebles y objetos decorativos que ilustran el ambiente y estilo de vida de las familias acomodadas de San Juan de los siglos XVI al XVIII; y el Etnohistórico del Indio Taíno, con piezas, objetos y maquetas que retratan la cultura taína.
www.icp.gobierno.pr/myp/museos

Plazas del Viejo San Juan
La mejor forma de hacerse con la ciudad es ir de plaza en plaza. En el camino dedíquense a observar los tonos pastel que cubren las fachadas de las casas. Presten además atención a los balcones de madera y los herrajes de las puertas. Entre las ágoras destacan la Plaza de Hostos, famosa por sus puestos de artesanía y en la que se reúnen los ancianos para jugar al dominó y al ajedrez; la Plaza de Colón, conocida en sus orígenes (siglo XVII) como de Santiago -en 1893, durante el aniversario de los 400 años del descubrimiento de Puerto Rico se erigió la estatua de Cristóbal Colón y cambió de nombre-; la Plaza de Armas, uno de los lugares preferidos para quedar con los amigos, presidida por la fuente de las Cuatro Estaciones, y la Plaza del Quinto Centenario Destilería Serrallés, en cuyo centro está el Tótem Telúrico de José Suárez. Acogedoras son también la Plaza de la Catedral (conocida como plazuela de las monjas) y la de San José.

Museo de Arte e Historia de San Juan
El imponente edificio fue construido en 1853 para albergar un mercado. De hecho tuvo esta utilidad hasta mediados del siglo XX. En 1979 se inauguró el actual museo, uno de los más importantes de la ciudad. Posee la mayor colección de arte de Puerto Rico y uno de los patios más grandes del Viejo San Juan. No se vayan sin ver el audiovisual que ilustra la historia de la ciudad antigua. Una lección de historia entretenida gracias al uso de técnicas modernas de fotografía y luz.

Paseo de la Princesa
Parte de los muelles donde atracan los cruceros, pasa frente al edificio La Princesa (una antigua cárcel que ahora acoge la Compañía de Turismo de Puerto Rico) y continúa al pie de la muralla de la ciudad hasta la entrada del Fuerte de El Morro. Es un trayecto muy animado y concurrido en el que no faltan artesanos y cantores puertorriqueños. La Fuente de las Raíces, con una escultura en bronce del artista Luis Sanguino, es parada obligadas. Para calmar la sed lo más recomendable es tomar una piragua. Hay carritos de piragüeros a cada paso. Se trata de hielo raspado al que dan forma de triángulo invertido con un cono de metal. El almíbar de fruta tropical (a gusto del consumidor) le da sabor.

Plazuela de la Rogativa
Pequeña plaza con un monumento de bronce realizado por la escultora australiana Lindsay Daen. Esta obra conmemora el asedio inglés que padeció la ciudad en 1797. Según los relatos de la época, las mujeres, encabezadas por el obispo, celebraron una rogativa para la liberación de la capital. Los británicos, al ver antorchas encendidas, pensaron que los españoles habían enviado refuerzos y se retiraron a la bahía. La escultura (una de las más fotografiadas del Viejo San Juan) representa a un obispo y tres mujeres.

Sofo
Uno de los tesoros desconocidos de la gastronomía puertorriqueña. La sigla se refiere a las calles ubicadas al sur de la Calle Fortaleza (South Fortaleza). La mejor zona para descubrir los sabores de la comida criolla: una sabrosa combinación de influencias taínas, españolas y africanas. Entre los platos a probar: tostones (plátanos verdes fritos), mofongo (plátano verde frito machacado con ajo y trozos de torreznos) y asopao (arroz caldoso con pollo, langosta o gambas). Si coincide con el Old San Juan Culinary Festival (se celebra en el mes de junio) podrán degustar la mejor cocina boricua en más de 40 locales, y acompañada de buena música.