Los pueblos más bonitos del corazón de la Provenza

Lo llaman el corazón de la Provenza, y es que el Luberon es una de las zonas que atesora gran parte de los pueblos más bonitos de Francia.

Por el Luberon han pasado multitud de pueblos que hacen que hoy en día tenga la riqueza que tiene. Los Cavares, griegos y romanos y más tarde los Papas de Aviñón y los Valdenses que llegaron de Italia, han ido dejando su impronta en esta zona de la Provenza francesa. Aquí encontrarás, no solo dos de los pueblos más bonitos de Francia (Gordes y Lourmarin), sino también una zona por explorar de naturaleza bucólica, legado histórico, gastronomía, actividades al aire libre y extensos campos de lavanda. No es de extrañar que toda esta zona atrajera a los más grandes artistas del siglo XIX por su luz privilegiada y su infinita belleza. ¿Vamos?

Macarena Escrivá
 | 
Foto: Philippe Giraud

Cavaillon

En este pueblecito provenzal se atesora el paso de varias civilizaciones, desde los griegos y romanos, hasta el elogio de haber sido sede episcopal. Esto se debe a que goza de una ubicación privilegiada entre norte y sur, este y oeste. Situado a los pies de la colina de San Jaime, Cavaillon fue reconocido por su gran mercado de fruta y verdura, del que destacaba una fruta en particular, el melón Cavaillon, de la variedad Cantaloup. Hoy en día conviene visitar la sinagoga ubicada en la antigua judería de la ciudad, la capilla de St. Jacques, la catedral de Notre-Dame y el hôtel d'Adgar, un vestigio de la historia en sí mismo. Esta joya arquitectónica fue construida sobre las ruinas del pueblo romano. Las partes más antiguas datan del siglo XII y está rodeado por un frondoso jardín de más de 2000 metros cuadrados. Además, hoy en día acoge diferentes exposiciones de arte contemporáneo.

travelview / ISTOCK

Gordes

Encaramado en un pequeño promontorio, Gordes cuenta con la clasificación de uno de los pueblos más bonitos de Francia. Y no nos extraña. Llegando por la carretera, la vista que nos espera llamaría la atención de cualquiera. Coronado por su castillo e iglesia, se asienta sobre los Montes de Vaucluse y mira hacia el macizo del Luberon, mientras que las casas se disponen en terrazas sobre la montaña. Lo mejor que se puede hacer para conocerlo, es pasearlo y bajar hasta los pies del pueblo, donde artistas de renombre y locales, han ido dejando su impronta y decorando calles y lugares de Gordes. No lejos de allí se encuentran, por una parte la Abadía de Senanque, una construcción cisterciense rodeada de campos de lavanda, que se sitúa como una de las postales más conocidas de la Provenza. Por otra, el célebre 'Village des Boires' famoso por sus construcciones en piedra seca, sin argamasa, que fue restaurado a finales de los años 70 y que hoy puede visitarse para conocer cómo vivían los pastores y sus animales en el campo. No te pierdas tampoco el museo de la lavanda Le Château du Bois, que conserva una importante colección de alambiques para destilar de lavanda fina y nos acerca más sobre el fascinante mundo de la planta por antonomasia de la Provenza.

Gordes, Francia. | Philippe Giraud

L'isle sur La Sorgue

¿Sabías que esta pequeña ciudad ostenta el tercer puesto en materia de antigüedades solo por detrás de Londres y París? Hace más de 50 años organizaron allí su primera feria de venta de objetos antiguos. Hoy en día L'isle-sur-la-Sorgue cuenta con más de 300 tiendas de anticuarios, lo que se ha convertido en uno de sus principales reclamos turísticos.

Tramont_ana / ISTOCK

Alrededor de toda la ciudad, te irás topando con objetos curiosos y sabiamente escogidos por sus expertos. Aquí es donde desemboca el río La Sorgue y dado su uso para las fábricas de textil, también encontrarás el flamante museo sensorial de Brun de Vian Tiran. Esta fábrica de tejidos 'made in France' lleva deleitando a todos con sus exquisitas telas desde hace más de dos siglos. Ahora, han querido compartir un trocito de esa historia abriendo su propio museo donde 800m2 reciben al visitante y explican el recorrido de la lana, desde las estepas de Mongolia hasta la hilandería. ¡Te sorprenderá! También la llaman la pequeña Venecia por lo que pasear por sus calles bañadas por canales del río, se convertirá en una delicia.

Museo de Lavanda Gordes | Philippe Giraud

Oppède

Oppède es un claro ejemplo de historia viva. A principios del siglo XX, la mayoría de habitantes dejó el pueblo en la montaña (era frío y ventoso) para asentarse en la llanura cercana, más fértil y accesible. Trasladaron el ayuntamiento, la iglesia y la escuela y eso hace que la zona superior haya quedado prácticamente abandonada. Pero ahí reside su encanto. Quitando de un par de casas que se han conservado y habitado, el resto se trata de ruinas que discurren sobre calles sinuosas y empinadas. Aquí la arquitectura se funde con la naturaleza que se abre paso sin cesar...

Oppède, Francia. | Philippe Giraud

Lourmarin

Llegamos al sur del Luberon. Allí se asienta otro precioso pueblo encaramado sobre un montículo, en el que la magia se hace visible a cada paso: Lourmarin. Desde la zona central, más antigua que atesora estrechas callejuelas que van a parar a su iglesia, hasta el corazón actual del pueblo plagado de tiendecitas, galerías de arte y plazas con terrazas, Lourmarin invita a la calma y el sosiego de un pueblo provenzal. Así pues, el pueblo se divide en tres partes, las dos anteriores y por último la parte del castillo, rodeado de prados de gran belleza, en el que se organizan conciertos, espectáculos y actividades durante todo el año.

Lourmarin, Francia. | Archivo

Todavía hay mucho más y en el Luberon podrás explorar pequeños pueblos como Cheval-Blanc, Les Taillades, Maubec, Robion o Vaugines, muchos de los cuales ni siquiera alcanzan los 1000 habitantes.