Vivir en Tiébélé... o cuando tu casa es una obra de arte

Arte tribal africano en estado puro para inspirarte

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Maarten van der Bent

Si hablamos de arte tribal, África se viene rápidamente a nuestros pensamientos. El gran continente evoca en el fondo una sensación familiar y consigue tocar nuestras más profundas raíces.

ALEXANDER BEE / ISTOCK

Viajamos hasta Burkina Faso en busca de esas raíces para descubrir el departamento de Tiébélé, donde un poblado de reminiscencias reales es seguramente una de las más interesantes muestras del arte centroafricano. Un lugar en el que las casas alcanzan la categoría de obra maestra.

Una tradición ancestral de los Kassena

Los Kassena son una de las etnias más antiguas de Burkina Faso. Un pueblo que migró desde otras zonas de la actual Ghana hace quinientos años instalándose en el territorio que ocupa actualmente, aunque sus historias orales hablan de hipótesis mucho más fantásticas y legendarias, como las que apuntan a su procedencia celestial o al origen de sus ancestros a partir de las entrañas de una colina.

Maarten van der Bent

Más allá de estos relatos, lo cierto es que el actual poblado real de Tiébélé se encuentra aislado a los pies de una colina y es uno de los casi setenta que se encuentra bajo la jurisdicción de la máxima autoridad o jefe de esta tribu. Considerado popularmente de cara a ojos foráneos como el pueblo más bonito de Burkina Faso, se trata de todo un referente artístico que ha enamorado durante décadas a los pocos extranjeros que tenían la suerte de adentrarse en estas tierras cercanas a la frontera de Costa de Marfil.

Alexander Leisser

El poblado real, de forma circular, ocupa una superficie de algo más de una hectárea, en el que se concentran toda una serie de edificios ricamente decorados en su exterior creando auténticas obras de arte con motivos ancestrales. Construcciones sagradas, el tribunal, el cementerio, muros defensivos y toda una serie de viviendas a cual más heterogénea forman un conjunto original y único.

Una obra de las mujeres

Las construcciones del poblado de Tiébélé están hechas de una especie de adobe. Un adobe conseguido a base de los recursos que tienen a mano en la tribu, como arena, paja o excrementos de sus animales.

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Una vez levantados los muros entra en juego la labor exclusiva de las mujeres, que son las encargadas de decorarlos. Cada año, una vez pasada la época de lluvias, alrededor del mes de mayo, toman partido de manera colectiva para pintar con vistosos dibujos y diseños geométricos las viviendas que han perdido sus colores – a pesar de las capas de barniz con que cubren los muros para su protección -. La propietaria de cada una de ellas se encarga durante los trabajos de la manutención del resto mientras que las más ancianas dirigen los esfuerzos.

Las ricas pinturas y diseños se entremezclan con relieves de diferentes significados, que dejan entrever a la comunidad el lugar que ocupa cada familia dentro de ella. Los dibujos, con alusiones religiosas, forman murales que son verdaderas obras de arte.

Alexander Leisser

Las viviendas – circulares y cuadradas – y con pequeñas aperturas, muestran diferentes simbologías en sus fachadas que delatan la jerarquía que ocupan en la tribu, pero se unen al importante rol que tienen los árboles plantados en sus patios, frente a las casas, que cumplen la función de protectores de sus habitantes, siendo las higueras las utilizadas por las familias más pudientes.

Todas las viviendas, junto con las construcciones comunes y los muros defensivos crean un espacio casi esotérico, donde los diseños no solo representan una excelente muestra de arte tribal, sino que generan una sensación mágica.