El pueblo más pequeño de Francia: 1 habitante, infinitos encantos
Casi despoblado por completo, este pueblo francés tiene una historia muy curiosa.

Con su alcalde, su iglesia, su cementerio, cuatro o cinco casas y una cabina telefónica en desuso, este pequeño pueblo inspirador francés del departamento de Drôme Provençale, a 70 kilómetros de Valence, alberga tan solo un habitante que allí vive durante los 365 días del año. Ni siquiera el alcalde, elegido por mayoría absoluta por las ocho personas que votaron durante la cuarentena derivada del Covid-19, vive allí. Después de trabajar toda su vida en Valence y con un divorcio y unos cuantos nietos a sus espaldas, la única mujer que allí habita cambió su residencia fija por la vacacional en 2017.

En la región, cuyo origen administrativo se remonta a la creación de departamentos originales a raíz de la Revolución francesa, ha aumentado la población en los últimos años -Valence es un buen ejemplo-. Sin embargo, no es el caso de Rochefourchat: en el siglo XVIII contaba con más de 200 vecinos, pero el tiempo ha jugado en su contra, disminuyendo año tras año hasta llegar a dos en la década de 1990.
El actual alcalde llevaba unos 20 años siendo uno de esos pocos moradores exclusivos de las temporadas vacacionales, pues su padre adquirió un caserío en aquella época. La paz y la tranquilidad del lugar hizo que desde 2008 se postulara como único candidato. Desde entonces ha oficiado un par de bodas y asistido a un funeral. Las decisiones se toman en el ayuntamiento, alrededor de la mesa de la cocina de la que es también casa de huéspedes, y prácticamente todos los participantes lo hacen de manera voluntaria.

Qué hacer en un pueblo prácticamente deshabitado
La solitaria vecina asegura a Le Monde que no se aburre, ya que practica algunas de sus actividades favoritas en el entorno como caminar o pasear con la bicicleta. Lo cierto es que se trata de un enclave ideal para practicar deporte de montaña por enclaves como la Col de la Sausse o la de Pennes. De hecho, el quehacer de Rochefourchat radica en el mantenimiento de sus 11 kilómetros de caminos comunales.

Además, este no es el único pueblo casi deshabitado de la zona. Muy cerca se sitúa Saint-Nazaire-le-Désert que, como su propio nombre indica, es poco más que un desierto en cuanto a población. Todo lo contrario en lo relativo a entorno, en el que destacan los paisajes naturales. La única vecina de Rochefourchat tiene el privilegio de disfrutar de estos parajes casi para ella sola, aunque de vez en cuando le sale algún acompañante. Ahora esperan un crecimiento del 300% de la población en la comuna, lo que supone el recibimiento de un par de habitantes.
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