Llegamos a uno de los escenarios medievales más turbulentos de Francia: Les Baux

Viajamos hasta la Provenza para conocer un pueblo excepcional

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Max Labeille / ISTOCK

Les Baux-de-Provence, un lugar enclavado en el centro del triángulo formado por las poblaciones francesas de Marsella, Montpellier y Avignon, situado entre parques naturales y en el mismo corazón del macizo de los Alpilles, no puede defraudar nuestras expectativas.

En efecto, Les Baux – como se conoce coloquialmente -, es uno de los pueblos más bellos de Francia, además del reflejo hecho piedra de un pasado medieval agitado que nos ha legado un escenario espectacular que nos prestamos a conocer.

Los señores de Baux: los descendientes del Rey Baltasar

A pesar de que el lugar donde se emplaza hoy el pueblo de Baux ha estado ocupado desde el Neolítico, es en la Edad Media cuando surge el núcleo actual propiamente dicho, de la mano de una dinastía de nobles que mandaron erigir las principales construcciones de las que tenemos referencia histórica o que han sobrevivido hasta nuestros días.

Les Baux | ArtMarie / ISTOCK

Los señores de Baux se hicieron fuertes en este punto y se convirtieron en una de las familias feudales más poderosas de toda esta franja del sur de Francia durante nada más y nada menos que cinco siglos – desde el siglo X hasta el XV -, hasta que la muerte en 1426 de su última representante y su carencia de descendencia acabaron con un linaje legendario.

Legendario no solo por la épica de sus múltiples contiendas y azarosa historia, sino por el pretendido vínculo mágico de sus primeros miembros. No obstante, cuenta la leyenda que tras el nacimiento de Jesucristo, el Rey Baltasar, uno de los tres Reyes Magos, habría seguido la estrella de Belén conduciéndole en un largo viaje hasta dar a parar en Les Baux-de-Provence, donde habría creado el germen de la descendencia de los Baux.

Vestigios romanos en Les Baux | legna69 / ISTOCK

En cualquier caso, el emblema de la familia portando la estrella de la Natividad y su lema «Al azar, Baltasar», no deja lugar a dudas de que este nexo se estableció como un acto de fe.

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La herencia de una época de esplendor

Los siglos de turbulenta historia en Les Baux giran en torno a una primera villa fortificada del siglo X y un imponente castillo levantado posteriormente cuyos restos representan el principal atractivo de esta localidad aún en la actualidad.

Ruinas del castillo de Les Baux | StukChocolat / ISTOCK

Esta antigua fortaleza, escenario de rebeliones y batallas durante la Edad Media, acabaría por pertenecer a los Grimaldi de Mónaco desde 1642 hasta la aparición de la Revolución Francesa, momento en el cual les fue desposeída.

Situado sobre un escarpe rocoso perteneciente al macizo de los Alpilles – el propio nombre de Baux significa en la lengua provenzal «lugar escarpado» - es el gran símbolo de la población a pesar de encontrarse en ruinas. Los restos forman un escenario de varias hectáreas verdaderamente impresionante, en los que destaca la torre del homenaje del siglo XIII y algunas torres, así como las recreaciones de catapultas. Un lugar estratégico desde el que, además, se dominan unas vistas amplísimas de todo el entorno, con unas panorámicas espléndidas con el Parque Natural Regional de Camargue como fondo.

Les Baux | alle12 / ISTOCK

Aunque las ruinas del castillo son el epicentro de Les Baux, a sus pies el pequeño pueblo conforma un núcleo igualmente excepcional que se ha convertido en la referencia turística indiscutible entre las poblaciones rurales existentes en los macizos de Les Alpilles y Luberon.

Placitas, callejuelas, palacios, capillas, iglesias… forman un patrimonio llamativo que ha convertido al pueblo en uno de los más bellos de Francia.

Carrières de Lumières | Jean-Luc Ichard / ISTOCK

Un auténtico decorado que fue creado en parte, al igual que la fortaleza, gracias a las canteras de roca calcárea que se encuentran en la parte baja, en el Valle del Infierno, reconvertidas actualmente para llevar a cabo el espectáculo de «Carrières de Lumières», una creación audiovisual única en el mundo que aprovecha desde 2012 los 10000 metros cuadrados de canteras para proyectar sobre las paredes obras artísticas basadas en grandes pintores de la historia como Klimt, Gauguin, Chagall, Picasso o Van Gogh. Un espectáculo que pone la guinda a la visita de un escenario medieval asombroso.