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El pueblo medieval más espectacular de Francia parece suspendido sobre un acantilado: tiene castillos, callejuelas de piedra y vistas al valle del Dordoña

Una auténtica joya de la época medieval excavada en una imponente pared de roca.

Un curioso pueblo de Francia que está clavado, literalmente, en la roca.

Un curioso pueblo de Francia que está clavado, literalmente, en la roca. / Istock

Al igual que España, nuestro vecino francés está repleto de pequeños pueblos cuyos orígenes se remontan a la Edad Media; villas en las que en sus calles todavía se respira la misma atmósfera que cuando estaban gobernadas por reyes, condes y señores feudales. Si bien algunos de estas localidades son las mundialmente conocidas Mont Saint Michel y Carcassone, en la región de Occitania se esconde un pequeño pueblo cuya belleza no tiene nada que envidiar.

Francia está lleno de preciosos pueblos de origen medieval

Francia está lleno de preciosos pueblos de origen medieval / Istock / David Taljat

Me refiero a Rocamadour, una pequeña localidad de poco más de 600 habitantes situada al norte de la región de Lot, muy cerca de la frontera con el departamento de Dordoña y la región de Nueva Aquitania, y que representa una de las mayores joyas ocultas del interior de Francia.

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Redacción Viajar

Lugar de descanso de un santo

El pueblo fue bautizado en honor a las reliquias de San Amador, cuyo cuerpo fue encontrado en el interior del santuario mariano del lugar por un grupo de monjes Benedictinos, a mediados del siglo XII. Este hallazgo supuso un gran cambio para la localidad, pues rápidamente se convirtió en un lugar de peregrinación, llegando a construirse 12 santuarios, a los cuales los peregrinos accedían a través de la Gran Escalera, cuyos 216 escalones muchos subían de rodillas.

El perfil de Rocamadour enclavado en la pared del acantilado

El perfil de Rocamadour enclavado en la pared del acantilado / Istock / Xantana

No se trata tan solo de un importantísimo lugar de peregrinación cristiana; Rocamadour es también un tesoro arquitectónico muy digno de ser descubierto. En la parte inferior del acantilado que conforma el imponente perfil de la villa, alrededor de la explanada en la que termina la Gran Escalera, se encuentra el Santuario de Rocamadour, que concentra gran parte de los edificios religiosos del pueblo. El más importante de estos es la Basílica de San Salvador, cuya construcción, iniciada en el siglo XIII e integrada en la roca del acantilado, combina elementos románicos y góticos. En su cripta, además, descansan los restos de San Amador.

El pueblo de Occitania enclavado en las paredes de un acantilado

El pueblo de Occitania enclavado en las paredes de un acantilado / Istock / RolfSt

Junto a la Basílica de San Salvador, el santuario está compuesto por siete capillas, siendo la capilla de Notre Dame una de estas, el interior de la cual alberga la enigmática talla de la Virgen Negra. Todo el conjunto del santuario forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, debido a su integración a las Rutas del Camino de Santiago francés.

La Basílica de San Salvador

La Basílica de San Salvador / Istock / Eloi_Omella

Un pueblo con tres niveles

Debido a la presencia del imponente acantilado que da forma al perfil del pueblo, Rocamadour se dispone en tres niveles distintos. En la parte inferior, sobre el desfiladero del río Alzou, se extiende el casco histórico del pueblo, compuesto por preciosas calles repletas de casas de estilo medieval asentadas en la ladera y puertas de piedra que daban entrada a los diferentes puntos de la localidad. Del nivel intermedio ya hemos hablado, pues es en él donde se encuentra el santuario. Por último, el tercer nivel, en lo alto del acantilado, domina el pueblo y ofrece unas panorámicas únicas del valle de Dordoña en el que se encuentra.

Vista del castillo desde una de las puertas que hay repartidas por el pueblo

Vista del castillo desde una de las puertas que hay repartidas por el pueblo / Istock / syolacan

Coronando el acantilado, desde donde domina el pueblo, el Castillo de Rocamadour representa un importante vestigio de la época medieval. Aunque su construcción data de antes del siglo XV, su estado actual corresponde a una reforma del siglo XIX. Lamentablemente, el castillo, de propiedad privada, no está actualmente abierto al público, ya que su interior se encuentra en mal estado. Aún así, sí que se pueden visitar sus murallas, construidas en el siglo XIV y a las que se puede acceder por un precio de 2€.