El pueblo medieval más bonito de Inglaterra esconde un castillo milenario y una catedral neogótica única en el mundo

La Inglaterra rural está llena de preciosos pueblos medievales que no muchos conocen, pero aquí estamos nosotros para descubrirlos.

Es el pueblo perfecto para una escapada a unos pocos kilómetros de Londres
Es el pueblo perfecto para una escapada a unos pocos kilómetros de Londres / Istock / Mindaugas Dulinskas

Si echamos un vistazo al pasado europeo nos topamos con una potente historia medieval en cualquier rincón del continente que, aunque diferente, ha dejado vestigios similares por todo el territorio. La campiña inglesa o costwold es buen ejemplo de ello, con cientos de pueblos de lo más pintorescos que parecieran haber salido de un cuento de fantasía. No es necesario alejarse demasiado de la capital, Londres, para encontrar destinos que pueden convertirse en una escapada perfecta para aquellos que huyen del bullicio de la ciudad.

Goathland, el pueblo imprescindible para los Potterhead; Windsor, con su imponente palacio gobernándolo todo; o Bibury, considerado uno de los pueblos más bonitos de Inglaterra, son solo unos pocos de esos lugares ubicados en el entorno de Londres cuyo encanto se eleva a la máxima potencia al combinar naturaleza, patrimonio y mucha calma. Pero hay uno que destaca y que está escondido para la gran mayoría de la población. Se encuentra en la región de West Sussex y recibe por nombre Arundel.

Un castillo milenario

El mayor símbolo de este precioso pueblo que, además, está rodeado de una naturaleza privilegiada a los pies del río Arun, es el castillo medieval que se alza imponente en lo alto de una colina. Si bien fue mandado construir en 1067 por Guillermo el Conquistador, se trata de una de las fortalezas mejor conservadas de Inglaterra. Su primera función fue puramente estratégica, aunque a lo largo de la historia también ha servido como hogar para la influyente familia nobiliaria formada por los duques de Norfolk.

La vista del castillo de Arundel

La vista del castillo de Arundel

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En un principio era solo un pequeño fortín con una torre del homenaje y no muchos más elementos; pero poco a poco se fue convirtiendo en una gran fortaleza medieval con foso y murallas, hasta que el siglo XVIII, el duque Carlos Howard añadió elementos neogóticos. Precisamente por haber sido utilizado durante mucho tiempo, se ha mantenido muy bien conservado y ha sido renovado, ampliado y modernizado en numerosas ocasiones para adaptarlo a las necesidades de cada época y cada residente.

El castillo de Arundel en West Sussex

El castillo de Arundel en West Sussex

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En su interior aún hay símbolos de haber sido un lugar muy relevante, como mobiliario de cientos de años, retratos familiares, tapices y obras de arte de gran valor histórico que se hallan en los distintos habitáculos. En los alrededores del castillo se extienden los jardines de Arundel que combinan la contemporaneidad con el estilo victoriano, entre los que destaca el Jardín del Conde Fitzalan, repleto de esculturas, fuentes y flores procedentes de todas partes del mundo. Pero hay mucho más por explorar en Arundel.

Una catedral neogótica

Además del castillo, Arundel presenta una catedral neogótica absolutamente impresionante. Esta joya se llama catedral de Nuestra Señora y San Felipe Howard, un templo que fue construido en 1873 por orden del XV duque de Norfolk y bajo el diseño de Joseph Hansom. Su fachada recuerda a cualquier otra construcción religiosa europea, con una fachada de piedra caliza y un gigantesco rosetón en el centro. Su interior de altos techos abovedados, un altar mayor de mármol y detalles dorados y coloridas vidrieras hacen que sea única.

El interior de la catedral de Arundel

El interior de la catedral de Arundel

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El hecho de que esté dedicada a San Felipe Howard, uno de los 40 mártires de Inglaterra y Gales que fueron canonizados en 1970, es símbolo de su importancia religiosa en todo el país. Además, alberga eventos como el Festival de Flores de Arundel, durante el cual, cada verano, el templo se cubre de preciosos arreglos florales. Estos dos símbolos de gran relevancia en Arundel pueden encontrarse de una forma muy sencilla: pateando su maravilloso casco histórico, de calles empedradas y casas típicas medievales.

El pueblo de Arundel a los pies del río

El pueblo de Arundel a los pies del río

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Tan solo recorriendo sus calles, podemos percibir ese olor de un pasado medieval irrepetible, donde también observamos la iglesia de San Nicolás -del siglo XIV-, al que se suma su incomparable entorno natural. En él destaca Wetland Centre, unos humedales en los que habitan cisnes, patos y gansos, que pueden recorrerse en barco. En Arundel encontramos un oasis de paz y tranquilidad, un lugar en el que relajarnos y donde vivir una experiencia histórica alejados del bullicio de la gran ciudad.

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