El pueblo medieval más bonito de Europa está en Francia y tiene unas vistas espectaculares desde lo alto de su castillo

Si estás planeando un viaje or el sur de Francia, no te puedes perder este pueblo ubicado en la cima de una colina.

El castillo de Najac se encuentra a lo alto de una colina.
El castillo de Najac se encuentra a lo alto de una colina. / Istock / Willy Mobilo

España está llena de castillos y pueblos medievales preciosos, pero debemos admitir que nuestros vecinos franceses tampoco se quedan cortos. Por ejemplo, la impresionante ciudadela de Carcasonne es un ‘must see’ para todos los viajeros amantes del medievo, y aunque es la más conocida, no es la única joya medieval de la tierra de los francos. En lo alto de una cresta que domina el río Aveyron, en la cercana región de Occitania, se encuentra un pueblo encantador que ya deberías tener apuntado en tu lista de destinos encantadores que debes visitar una vez en la vida.

Martín Álvarez

El pueblo al que nos referimos es Najac, un lugar que tiene sus raíces en el siglo XI, cuando se estableció como un bastión estratégico para controlar el paso por el valle del Aveyron. Aunque parezca que su espectacular ubicación sea para impresionar a los visitantes, la elección de su ubicación se fundamentó en el objetivo de transformar el pueblo en un lugar prácticamente inexpugnable.

No te debes perder este pueblo de la región de Occitania.

No te debes perder este pueblo de la región de Occitania.

/ Istock / Willy Mobilo

En 1253, Alphonse de Poitiers, hermano del rey Luis IX, ordenó la construcción del espectacular castillo de Najac sobre los restos de una fortaleza anterior, marcando así el inicio de la época de mayor esplendor del pueblo. Siete siglos después, el castillo sigue impresionando a todo aquel que lo ve por primera vez.

El castillo fue construido con piedra local, se alza 200 metros sobre el valle, y sus muros, que llegan a alcanzar los 6 metros de espesor en algunos puntos, muestran su importancia y eficacia como fortaleza militar. El castillo es una obra magistral de arquitectura, pues la estrategia defensiva va más allá de su estructura - o más abajo, concretamente- pues el castillo contaba con pasadizos secretos que conectaban con la iglesia de San Juan, de la que hablamos más adelante.

Un escenario de guerra

Uno de los episodios más destacados en la historia del castillo ocurrió durante la Guerra de los Cien Años (1337-1453). Najac pasó de manos inglesas a francesas en múltiples ocasiones, hasta que finalmente se consolidó bajo el control del Reino de Francia.

Si subes al castillo vas a ver por encima de las nubes.

Si subes al castillo vas a ver por encima de las nubes.

/ Istock

Además, durante la cruzada contra los cátaros en el siglo XIII, Najac jugó un papel clave como punto de vigilancia y defensa. El castillo fue reforzado con tecnología avanzada para su época, como saeteras con un ángulo de 360 grados, únicas en Europa, que permitían disparar flechas en cualquier dirección. Estas herramientas sumadas a su impresionante ubicación sobre la colina, hubiera sido el escenario perfecto para una batalla de ‘Juego de Tronos’.

La calle que te transportará a la Edad Media

La Rue de la Barbacane, la arteria principal del pueblo desciende en espiral desde el castillo hasta el valle, y está bordeada por casas construidas entre los siglos XIII y XVI. Esta calle es una clase de historia en sí misma, porque muchas de estas viviendas pertenecían a comerciantes, artesanos y campesinos que formaban el núcleo de la economía local, así que es ideal para entender el funcionamiento de las urbes medievales.

Las calles de Najac tienen un encanto único.

Las calles de Najac tienen un encanto único.

/ Istock / nikitje

Como no podía ser de otra forma en un pueblo medieval, Najac también tiene un pasado marcado por la religión. Esta localidad fue un bastión católico en una zona donde los protestantes dominaban el terreno en el siglo XVI, así que la iglesia de San Juan, construida en 1256, fue fortificada para ser protegida de posibles ataques. Su campanario cuadrado y sus gruesos muros demuestran su curiosa doble función como lugar de culto y a la vez, de defensa.

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