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El pueblo más bonito de Alemania se llama "el lugar de los talladores de Dios": es Patrimonio de la Humanidad y tiene casas con cuentos pintados en sus fachadas

Oberammergau, en Baviera, conserva la tradición de los talladores de madera y la famosa representación de la Pasión de Cristo que se celebra cada diez años.

La técnica del Lüftlmalerei es un tipo de pintura mural muy extendido por el sur de Alemania y el Tirol

La técnica del Lüftlmalerei es un tipo de pintura mural muy extendido por el sur de Alemania y el Tirol / Istock / Ralph Hoppe

En los Alpes bávaros existe un pueblo donde muchas casas parecen páginas ilustradas de un libro antiguo. En las fachadas aparecen escenas bíblicas, personajes de cuentos y motivos religiosos pintados directamente sobre el yeso. Ese lugar es Oberammergau, una pequeña localidad alemana que desde hace siglos puede presumir de su tradición artesanal y de contar con una de las representaciones teatrales más famosas de Europa.

En las fachadas aparecen cuentos pintados directamente sobre el yeso, como es de Caperucita Roja

En las fachadas aparecen cuentos pintados directamente sobre el yeso, como es de Caperucita Roja / Istock

Oberammergau, de apenas unos 5.000 habitantes, se encuentra en el distrito de Garmisch-Partenkirchen, dentro del estado de Baviera. A lo largo de los siglos, este pequeño municipio se especializó en el trabajo de la madera, sobre todo en la talla de figuras religiosas, lo que dio lugar a una tradición artesanal que todavía hoy define buena parte de su economía local.

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La localidad también es conocida por su arquitectura pintada y muchas de las casas presentan la técnica del Lüftlmalerei, un tipo de pintura mural muy extendido por esta región. Estas decoraciones, realizadas principalmente entre los siglos XVIII y XIX, representan desde escenas religiosas hasta cuentos tradicionales, como la Casa Pilatos o la Casa de Caperucita Roja.

El origen de la tradición de los talladores de madera

La talla de madera se convirtió en la principal actividad artesanal del pueblo a partir del siglo XVI y, gracias a su posición en rutas comerciales alpinas, los artesanos pudieron vender sus figuras religiosas, crucifijos y otras esculturas que después se distribuían por iglesias y monasterios de Europa central. Con los siglos, la especialización fue tal que comenzaron a exportarse a otros territorios europeos e incluso a América.

Hoy en día esta tradición sigue presente. En el centro del pueblo hay talleres, galerías y pequeñas tiendas donde todavía se elaboran esculturas religiosas y decorativas siguiendo técnicas tradicionales.

Si decides visitar el pueblo, verás que muchas de estas tiendas funcionan también como pequeños talleres abiertos al público. Merece la pena entrar para observar de cerca cómo trabajan los artesanos.

La Pasión de Cristo que se representa cada diez años

La tradición más conocida de Oberammergau tiene su origen en 1633, cuando una epidemia de peste que afectó a gran parte de Europa. Los vecinos del pueblo decidieron que si la epidemia cesaba, representarían periódicamente la Pasión de Cristo como acto de agradecimiento. La tradición cuenta que tras ese juramento no hubo más muertes por la enfermedad en el pueblo, por lo que al año siguiente tuvo lugar la primera representación en el cementerio de la iglesia.

La obra siempre se representa en el mismo teatro

La obra siempre se representa en el mismo teatro / Istock / v

Con el tiempo, la obra se convirtió en un acontecimiento teatral de gran escala y hoy en día se celebra cada diez años y participan en ella muchos habitantes del propio municipio. Las normas tradicionales dicen que los actores deben haber nacido en Oberammergau o llevar viviendo allí durante muchos años. Todo queda en casa.

Cada temporada de la Pasión puede atraer a decenas de miles de visitantes de todo el mundo y la última edición se celebró en 2022, ya que tuvo que aplazarse dos años por la pandemia. La próxima será en 2030 y los actores principales suelen anunciarse unos dos años antes de la actuación para que puedan prepararse bien sus papeles.

Aunque la Pasión de Cristo es el acontecimiento que más visitantes atrae, además de ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, lo cierto es que el pueblo mantiene cierto interés durante todo el año. Si vas a incluir Oberammergau en una ruta por Baviera, conviene saber que se encuentra a unos 90 kilómetros de Múnich. Desde allí puedes también acercarte a otros lugares conocidos de la región, como el castillo de Neuschwanstein, a 45 minutos en coche.

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