Un pueblo hecho con las sobras de las nubes olvidadas

Sigüenza merece una visita por su mera belleza. Pero hay mucho más detrás por descubrir

Jesús Torbado/Silvia Roba
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Desfiles, conciertos de música antigua, justas, bailes de época, malabares con fuego. Todo esto ocurre durante las Jornadas Medievales que tienen lugar el segundo fin de semana de julio en Sigüenza, la mayor de las localidades de la comarca de la Serranía, al noroeste de la provincia de Guadalajara. Bañada por el río Henares, ese que estaba hecho “con las sobras de las nubes olvidadas”, según Rafael Sánchez Ferlosio, el municipio revive su historia durante esos días, con Doña Blanca de Borbón como protagonista. Aún hay margen hasta el próximo julio, y esperemos que puedan celebrarse con absoluta normalidad.

Plaza Mayor de Sigüenza  (Guadalajara). | Turismo Castilla-La Mancha/David Blázquez

De origen francés, Doña Blanca de Borbón vivió una temporada, allá por el siglo XIV, encerrada en el castillo, tras ser repudiada por su esposo, Pedro I El Cruel. El asalto a la fortaleza para intentar liberarla es una de las principales actividades de estas fiestas, en las que hay hasta aquelarres dirigidos por mujeres que, ataviadas de negro, realizan conjuros a la luz de las velas.

La recomendación primera es sencilla: disfrutar de las vistas que se obtienen desde el castillo, en lo más alto de Sigüenza. Fue empezado a construir en el año 1123 y sirvió de palacio y residencia de los obispos durante siete siglos. El primero de ellos fue Bernardo de Agén, cuyo fantasma, dicen, aún se pasea por el que fuera su hogar. El casco viejo creció a mediados del siglo XII en dirección hacia la naciente catedral, a sabiendas de que esta se transformaría en el núcleo vital de la villa y notable templo cisterciense. En sus tiempos estuvo rodeada de un muro y de torres, formando un conjunto fortificado de aspecto guerrero, que perdió, en gran parte, en los primeros años del siglo XVI.

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Mención especial merece la Plaza Mayor de Sigüenza. De estructura rectangular, a uno de sus lados se levantó una galería porticada que llega hasta la Puerta del Toril. Sobre ella se levantaron casas para el Cabildo que se adornaron con escudos. Completan el patrimonio el convento de San Francisco, la iglesia de Santa María de los Huertos (ejemplo del primer Renacimiento castellano), el Museo Diocesano de Arte Antiguo, el Palacio de los Infantes y el Palacio Episcopal, ambos con portada barroca. Migas, asado de cordero, trucha escabechada y yemas del Doncel son el mejor exponente de su gastronomía.

El ilustre doncel

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Se llamaba Martín Vázquez de Arce, aunque todo el mundo le conoce como el Doncel de Sigüenza, aristócrata y militar castellano, paje del que fuera primer Duque del Infantado. No se sabe dónde nació, pero sí su muerte, acaecida en 1486 durante la Guerra de Granada. Su sepulcro, en una de las capillas de la catedral, es una de las principales esculturas del gótico tardío español y en ella llama la atención su peculiar pose.