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Ni Portugal, ni Grecia: la ciudad azul más bonita del mundo es Patrimonio de la Humanidad, está en una Reserva de la Biosfera y está llena de gatos

Viajamos hasta el otro lado del estrecho de Gibraltar para pasear por una de las ciudades más bonitas del mundo que está a un paso de España, en Marruecos.

Más allá del azul de sus viviendas y calles, esta ciudad tiene un encanto muy especial

Más allá del azul de sus viviendas y calles, esta ciudad tiene un encanto muy especial / Istock / Caroline Brundle Bugge

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Casas de color azul y blanco, macetas con flores multicolores adornando las fachadas, baldosas de piedra por las calles... A simple vista, parecería que esta descripción hace referencia a algún pueblo de Grecia, Portugal o incluso España. Pero nada más lejos de la realidad. La ciudad azul definitiva, declarada Patrimonio de la Humanidad, está en Marruecos y se llama Chefchaouen. Es cierto que tiene un nombre complicado de recordar, pero la postal con la que nos topamos se queda grabada a fuego en la memoria de los viajeros.

Chefchaouen, la ciudad azul de Marruecos

Chefchaouen, la ciudad azul de Marruecos / Istock / traveler1116

Todo en esta urbe es de color azul y blanco, desde las viviendas hasta los patios interiores o las escalinatas de sus laberínticas calles, siempre dominadas por gatos que, tan acostumbrados a las personas, se acercan sin ningún tipo de problema. Chefchaouen está integrada en la Reserva Intercontinental de la Biosfera del Mediterráneo, que une África y Europa a través del estrecho de Gibraltar. Hay quien la conoce como Chaouen, y se debe a que, hasta la independencia de Marruecos en 1956, ese era su nombre.

Ni Grecia, ni Portugal: la ciudad azul más bonita del mundo está en medio de una Reserva de la Biosfera, es Patrimonio de la Humanidad y tiene una de las mejores gastronomías del mundo

Adriana Fernández

Un viaje al pasado para conocer el presente de la ciudad azul

Chaouen fue fundada por los bereberes en el siglo XV, concretamente en 1471. Hay que entender bien los orígenes para conocer el presente de la ciudad, porque, al elegir un territorio rodeado por las montañas del Rif, funcionó como refugio para los moriscos y judíos expulsados de España por los Reyes Católicos. Se cree que por ese motivo la parte antigua de la ciudad se parece tanto a un pueblo típicamente andaluz. A pesar de su belleza, hasta el año 1920 no entraba en los planes de ningún viajero que no fuera musulmán.

Las calles de Chefchaouen están cubiertas de azul

Las calles de Chefchaouen están cubiertas de azul / Istock / Nikada

Era considerada ciudad santa y, por tanto, un destino prohibido para extranjeros que no profesaran aquella religión. Hoy las cosas han cambiado mucho y es uno de los puntos turísticos más ardientes del país. La primera vez que alguien pasea por sus calles se pregunta por qué se escogió el azul para pintar todas sus fachadas. Existen dos teorías: una es que es el color que espanta a los mosquitos y la otra es porque los judíos se distinguían así del verde que representa la cultura musulmana y se ve en otras tantas poblaciones.

Paseando por las calles de Chefchaouen

Una vez se conoce un poco la historia, toca recorrer sus rincones. Porque Chefchaouen es mucho más que la ciudad azul de Marruecos, comenzando por la Kasbah, uno de los primeros puntos que se deben visitar. Está en el centro del casco antiguo, cuenta con un museo que esconde una imponente colección de armas antiguas, fotografías históricas y elementos textiles; y con unos preciosos jardines donde descansar y reponer fuerzas, dejando fuera el bullicio de los turistas y la actividad comercial de las calles aledañas.

Comercios típicos de Chefchaouen con alfombras tradicionales

Comercios típicos de Chefchaouen con alfombras tradicionales / Istock / TatyanaGl

La medina, atravesada por pequeñas callejuelas, está repleta de negocios coloridos que destacan sobre el azul de las fachadas. Es el mejor lugar para adentrarse en la cotidianeidad de los lugareños, disfrutando de los productos artesanos elaborados con lana, madera y curtido. La Gran Mezquita, del siglo XV y con una torre octogonal poco común en Marruecos, está en la plaza Uta al-Hamman. Siempre llena de gente y con terrazas, cafés y restaurantes en sus inmediaciones que permiten conocer la gastronomía típica.

La plaza Uta al-Hamman en Chefchaouen

La plaza Uta al-Hamman en Chefchaouen / Istock / StefanoZaccaria

Desde esta plaza se accede al Zoco de Chefchaouen, salpicado de tiendas con artículos de todo tipo. Si sigues caminando, llegas a la 'calle comercial' que, a su vez, desemboca en la parte trasera de la alcazaba y en la plaza principal de la urbe. Chefchaouen no cuenta con aeropuerto, pero está muy cerca de Tetuán, Tánger o Fez. Una última curiosidad es que gran parte de sus habitantes hablan castellano, como en otras ciudades que pertenecieron a España hasta hace relativamente poco. Así que la buena comunicación está asegurada.