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La plaza que Napoleón definió como “el salón más bello de Europa” está rodeada de palacios históricos, tiene una basílica cubierta de mosaicos dorados y fue el centro político de una de las grandes repúblicas marítimas

Cúpulas bizantinas, mosaicos dorados y cafés históricos en el espacio monumental más famoso de Venecia.

Piazza San Marco

Piazza San Marco / Istock / Photographer: Kristina Gruzdeva

En el corazón de la ciudad es donde empieza y termina cualquier viaje a Venecia. Se trata de una de las plazas más bonitas del mundo, y no lo decimos nosotros. El mismísimo Napoleón la definió como “el salón más bello de Europa”.

Piazza San Marco

Piazza San Marco / Istock / ALEKSANAR VRZALSKI

La Piazza San Marco (o Plaza de San Marcos) aparece llena de viajeros prácticamente a cualquier hora, pero aun así sigue conservando una sensación extraña de escenario histórico intacto. A un lado se levanta la Basílica de San Marcos, con sus cúpulas y mosaicos dorados; al otro, el Palacio Ducal recuerda el periodo en que la ciudad fue una de las mayores potencias marítimas del Mediterráneo.

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Se trata del punto más bajo de la ciudad, y esto quiere decir que es el primero en inundarse. No es solo una posibilidad, sino que se trata de un fenómeno conocido como acqua alta, que suele ocurrir entre octubre y marzo, cuando la plaza se llena del agua de la laguna y las autoridades colocan pasarelas para que la gente pueda caminar.

El lugar desde el que se gobernó la antigua República de Venecia durante siglos

La Piazza San Marco no fue concebida únicamente como un espacio monumental o ceremonial. Durante siglos, funcionó como auténtico centro político, religioso y administrativo de la antigua República de Venecia, una de las grandes potencias comerciales y marítimas del Mediterráneo medieval y moderno.

Desde aquí se organizaba buena parte de la vida institucional veneciana. La máxima autoridad, el Dux, residía en el cercano Palacio Ducal y la plaza, por tanto, era el punto de conexión entre los disintos poderes.

Piazza San Marco

Piazza San Marco / Istock / 5

Por ello, no es de extrañar que este concurrido y tan fotografiado espacio tenga estas dimensiones y aspecto monumental que la diferencian de otras plazas italianas más irregulares o compactas.

La basílica dorada, las cúpulas bizantinas y los detalles arquitectónicos

El edificio más famoso de la plaza es la Basílica de San Marcos, uno de los grandes símbolos de Venecia y probablemente la construcción que mejor refleja la mezcla de influencias culturales que definió históricamente a la ciudad.

La basílica comenzó a levantarse en el siglo XI y su aspecto actual combina elementos bizantinos, góticos y orientales acumulados durante siglos de ampliaciones y reformas. La mejor manera de notar esa mezcla es en las cúpulas, los arcos y las fachadas cubiertas de decoración.

Basílica de San Marcos en Piazza San Marco

Basílica de San Marcos en Piazza San Marco / Istock

En el interior, encontrarás infinidad de metros cuadrados de mosaicos dorados que ayudaron a consolidar la imagen de San Marcos como una de las iglesias más espectaculares de Europa.

No será obra de ningún arquitecto, pero la luz cambiante a lo largo del día bien merece una mención propia, pues es otra de las grandes protagonistas de la plaza. Y si el suelo está encharcado, la luz es aún más espectacular en el reflejo del agua.

La plaza sigue funcionando también como uno de los grandes espacios sociales de la ciudad, por lo que cuando llegues verás un movimiento constante de viajeros (hay que decirlo: a veces, demasiados), músicos, terrazas y camareros. Aquí encontrarás cafés históricos que llevan funcionando desde hace siglos y que ayudan bastante a conservar la atmósfera clásica del lugar, como el Caffè Florian, abierto en 1720 y considerado uno de los cafés más antiguos de Italia todavía en funcionamiento.